Sonia López
Sonia López, enfermera
«Muchas mujeres se machacan pensando que la pérdida de su bebé ha podido ser por algo que han hecho»
La enfermera coordinadora de la Unidad de Acompañamiento al Duelo Perinatal del Hospital San Juan de Dios de Córdoba aborda la atención a las familias desde su experiencia profesional y personal
Avisa que está recién salida de una guardia nocturna «que ha sido movida». Pero no se le nota ni el físico ni en la actitud. Los profesionales sanitarios están hechos de otra pasta claramente. Sonia López (Córdoba, 1978) es enfermera y coordinadora de la Unidad de Acompañamiento al Duelo del Hospital San Juan de Dios de Córdoba. Su trayectoria profesional se cruza con una experiencia personal: ella también ha sufrido una pérdida perinatal.
Cuando acabe esta entrevista irá a casa a dormir un poco, porque a primera hora de la tarde participa en la jornada «Acompañando en el duelo perinatal», organizada por el grupo de trabajo de matronas del Colegio Oficial de Enfermería de Córdoba que se celebra en el Hospital San Juan de Dios, con motivo del Día Mundial de la Muerte Gestacional, Perinatal y Neonatal. Un encuentro que reune a matronas, profesionales de psiquiatría y familias que han vivido estas pérdidas.
Sonia López
- ¿El duelo perinatal es un tema tabú?
- Sí. La muerte ya de por sí es tabú. El duelo perinatal es aún más tabú. Yo siempre digo que son duelos silenciados, porque lo que queremos es que la mujer esté bien desde primera hora. La pareja, la familia quieren ver que aquí no ha pasado nada. Entonces se escuchan cosas como «venga, vamos rápido, esto pasará, sois jóvenes…» Las típicas frases hechas, heredadas socialmente generación tras generación. Lo que queremos es que la madre cuanto antes se recupere. No se considera ese duelo, el respetar esos tiempos, igual que si hubiera sido una persona mayor.
- Usted conocía el cuidado desde su profesión de enfermera. ¿Cómo cambió su manera de entenderlo cuando le tocó vivir esta situación?
- Desde el primer momento que yo tuve mi pérdida. Desde ahí, entendí lo que era perder un bebé. Cuando ahora realizo acompañamiento, sé lo que esa mujer está sintiendo.
- ¿Cómo recuerda la atención que recibió?
- Bien, la verdad que bien. Fue en el Hospital Reina Sofía. El equipo de enfermería me preguntaba y estaba pendiente de mí. Sí es verdad que hay situaciones que tú vives con más urgencia. Muchas veces los profesionales normalizamos una situación que, para quien la está viviendo, es nueva, caótica y preocupante.
- ¿Qué fue lo que le ayudó y qué fue lo que echó en falta en ese momento?
- El tener a un profesional que te esté cogiendo la mano y, a la vez que tú te estás emocionando, estés viendo a esa persona está empatizando contigo.
Sonia López
- ¿Esa experiencia personal, de alguna forma, fue la que le impulsó a promover la unidad de acompañamiento aquí?
- No, la unidad aquí ya salió por el área de Humanización del hospital. Eso empezó en el año 2020. Pero sí es verdad que, dentro de los casos que se detectan, ante mi experiencia, yo dije que en maternidad se daban duelos perinatales. Que no solo era la maternidad, los niños que vienen al mundo sanos, sino que también había niños que venían al mundo, pero sin latido. Y ahí había que estar también pendiente, desde esa sensibilidad por la experiencia propia que yo había tenido.
- ¿Y cómo trabaja hoy la unidad aquí, en el San Juan de Dios?
- Ahora en enero haremos ya siete años. Yo siempre digo que trabajamos desde la sensibilización del resto de profesionales. Cuando detectan que un paciente, un familiar o incluso uno de nuestros compañeros está viviendo un proceso de duelo, se ponen en contacto con nosotros para que realicemos ese acompañamiento. En todas las esquinitas de este hospital hay mucha sensibilización con el tema: el personal administrativo, en admisión, en centralita… Si ven que alguien ha salido mal de una consulta, nos avisan.
- Cuando una familia acaba de recibir una noticia así, ¿qué necesita de quienes la atienden y qué puede marcar la diferencia en esa primera hora, en esos primeros momentos?
- Primero, tomarte en serio lo que siente y escucharle. Son personas que necesitan tener la seguridad de que se van a respetar sus sentimientos. No es fácil abrirte a alguien que no conoces, pero necesitan contar lo que les está pasando. A veces el paciente pone barreras con sus familiares porque no quiere hacerles daño: «No quiero contarles lo que me está pasando». Entonces llega un profesional y le dice «Cuéntame qué te está pasando», y siente: «A ti sí te lo puedo contar, porque sé que no te voy a hacer daño como podría hacérselo a un familiar». Lo primero es esa escucha, esa cercanía, esa acogida. El paciente no se va a abrir con todo el mundo: puede percibir que falta esa conexión. ¿Cómo llegas a él? Transmitiendo cercanía, acogida y humildad para preguntar: «¿Qué necesitas?». No se trata de llegar nosotros hablando y diciéndole «Tienes que hacer esto o lo otro», sino de preguntarle: «¿Qué necesitas? ¿Cómo estás?».
Sonia López, durante la entrevista
- Antes ha hablado de palabras o gestos bienintencionados que pueden hacer daño. ¿Cómo podemos realmente acompañar a los padres?
-Las frases hechas que hemos heredado, como «Sois jóvenes», «Pronto tienes que quedarte otra vez embarazada», hacen mucho daño porque no respetan ese proceso. Yo estoy llorando la pérdida de mi hijo, no me hables de tener otro. Es mucho más sano preguntar «¿Cómo estás? ¿Cómo te encuentras?» y dejar que expresen sus sentimientos. Muchas mujeres llegan con un gran sentimiento de culpa y se machacan pensando que la pérdida ha podido deberse a algo que ellas han hecho.
- Pero, igual que no hay un manual para ser padres, tampoco lo hay para dejar de serlo de esta forma tan repentina.
- Siempre se ha dicho que es antinatural que un padre vea morir a un hijo. Aquí pasa lo mismo, pero la sociedad tapa mucho este tema, incluso lo normaliza. Siempre se ha dicho: «Hasta los tres meses no digas nada, porque es cuando hay más riesgo». Pero una pérdida puede producirse en cualquier momento del embarazo, con más o menos semanas, en el parto o incluso después. Ese miedo a que le pueda pasar algo a un hijo es para toda la vida.
- ¿Qué sigue faltando en la atención al duelo perinatal en Córdoba y qué mejoras son las más urgentes?
- Desde el hospital nos centramos mucho en la formación de los profesionales. Damos formación en duelo y una parte está dedicada al duelo perinatal. Yo diría que hacen falta formación y sensibilización. El profesional es sensible y empatiza, pero, aunque se insiste mucho en tener cuidado con determinadas frases, las sigues escuchando, incluso después de haber recibido formación. Creo que tenemos ese chip metido en la cabeza y las decimos de forma mecánica. Por eso es bueno darle visibilidad y escuchar a las mujeres: son ellas quienes están diciendo cómo se sienten. Es muy importante escucharlas.
Sonia López, durante la entrevista
- Hablamos de las mujeres, evidentemente, que son las que pierden el bebé, pero a los padres también hay que atenderlos, ¿no?
-Y también mujeres. Yo siempre digo «la madre y la pareja», porque esa pareja puede ser una mujer o un hombre, y también hay madres solas. Tenemos que ampliar esa mirada. A veces preguntamos «¿Dónde está el padre?» y la madre responde: «No está». Insistimos: «Pero es que tengo que darle la información al padre», cuando puede tratarse de una mujer que, por sus circunstancias, es una madre sola.
- Cuando se da ese caso de que sea una madre sola, ¿eso se lleva peor? ¿Les falta el apoyo de una pareja?
-«Tengo la ayuda de mis padres», lo dicen mucho. Es un pilar para ellas. Pero también sienten: «Este momento es mío, solo mío». Es la fortaleza a la que se agarran en ese momento: «Este proceso lo estoy pasando yo y sabía que lo tenía que pasar yo».
-Celebran un congreso con motivo del Día Mundial del Duelo Perinatal. ¿Cuáles son sus objetivos y en qué se ha centrado?
- Sobre todo, en sensibilizar y crear puentes. Ha sido un encuentro muy bonito, con profesionales de los hospitales Reina Sofía, Montilla, Pozoblanco, Quirón Salud, San Juan de Dios y Cabra. Hemos podido conocer cómo se trabaja en cada unidad, qué se hace en otros hospitales que nosotros no hacemos. Si aprendemos, podemos ayudarnos entre nosotros y ayudar a la mujer. Por ejemplo, si en un hospital no hay grupos de autoayuda como los que tenemos nosotros, conocerlos permite derivar a una mujer que los necesite. Se trata de saber con qué herramientas contamos para ayudarla. Y una parte muy bonita han sido los testimonios de las mujeres que han sufrido pérdidas, en una de las mesas. Los profesionales hemos podido escuchar lo que ellas sienten.
Sonia López, vista por Samira Ouf
«Somos máquinas que atendemos partos»
A su juicio, la escasez de plantilla recorta un trabajo que va mucho más allá del nacimiento. «Mucha gente nos dice: «Hay menos partos, entonces hacen falta menos matronas»». Pero estas enfermeras especialistas en Obstetricia y Ginecología también trabajan en atención primaria y siguen a las mujeres durante el embarazo y en etapas como la menopausia. «Si hay pocas, se va a lo básico, y ahora estamos intentando recuperar nuestro sitio», advierte.
En el duelo perinatal, De Prado considera decisivas las primeras 48 horas: «Son vitales para la experiencia que va a llevarse esa mujer». Aunque los padres digan que se encuentran bien, están en estado de shock, según ha descrito. «Son esponjas que absorben», y las palabras que oigan en ese momento pueden quedarse con ellos mucho tiempo después.
Por eso insite en no descuidar la preparación del personal, sobre todo por la rotación en los hospitales comarcales. «No vale hacer una formación, sino que cíclicamente tenemos que renovarla», ha afirmado. El objetivo, según ha precisado, es que quienes atienden a estas familias tengan herramientas y eviten expresiones que puedan hacer daño, como también ha insistido su compañera Sonia López en la entrevista.