La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz AyusoEuropa Press

Comunidad de Madrid

El Gobierno eleva el tono contra Ayuso mientras el PP cierra filas con ella: «Es víctima de una persecución»

El pasado fin de semana, en Leganés, los socialistas madrileños confabularon con su nuevo líder, el ministro y acérrimo sanchista Óscar López, para arrebatarle la presidencia de la Comunidad de Madrid a Isabel Díaz Ayuso. Una tarea ardua, según reconocieron ellos mismos y a la luz de su última mayoría absoluta en las elecciones autonómicas, cosechada hace menos de dos años, y que pasa por incrementar los ataques hacia su persona.

Dicho y hecho. El primero en arrancarse a elevar el tono contra la dirigente popular fue, como no podía ser de otra manera, el propio Pedro Sánchez, que en la clausura del Congreso del PSOE-M la acusó de liderar una «multinacional ultraderechista» que, básicamente, se mueve «solo por la pasta». Casi nada.

Óscar López también se sumaba a los ataques furibundos y auguraba una triple derrota a su futura adversaria. «Ayuso va a perder en Génova contra Moreno, en Sol contra nosotros y en Moncloa contra Pedro Sánchez. ¿Y sabéis por qué va a perder? Porque la izquierda no la soporta, pero la mitad de la derecha tampoco», espetó.

Lejos de quedarse de brazos cruzados y fiel a su estilo, Díaz Ayuso contraatacaba este lunes revelando una información hasta ahora desconocida y que podría comprometer a Sánchez. La jefa del Gobierno autonómico confesaba que las pocas conversaciones de WhatsApp que había mantenido con Sánchez durante la pandemia han desaparecido misteriosamente de su teléfono móvil.

Una revelación que, inmediatamente, provocaba una nueva oleada de críticas por parte del Gobierno. La portavoz, Pilar Alegría, le acusaba de «mentir alegremente» y de ser una «terraplanista política», al tiempo que le pedía que se «centre, en todos los sentidos», con una media sonrisa.

No tardaba en subirse al carro el portavoz del PSOE en el Congreso, Patxi López, que calificaba de «delirantes» las afirmaciones de Ayuso y daba un paso más allá al sugerir que su actitud pone de manifiesto que «no es que no sea una buena política» sino que «no es una buena persona».

En medio de esta ofensiva de Moncloa y el PSOE, el Partido Popular ha cerrado filas con Díaz Ayuso. Así, este martes, el portavoz de la formación en la Cámara Baja, Miguel Tellado, sentenciaba que es «evidente» que la presidenta de la Comunidad de Madrid es «víctima de una persecución política». Y apostillaba: «Es evidente también que goza del respaldo de toda la dirección nacional del partido», haciendo de este modo oídos sordos a la petición de Sánchez que el pasado domingo pedía a Feijóo exigir la dimisión de Ayuso.

«Lo que hace el Gobierno de España es inadmisible en cualquier democracia. Al Gobierno se le exige cooperación con el resto de administraciones y, sin embargo, la tribuna del Consejo de Ministros se ha convertido en el campo de juego político del Partido Socialista. Es lamentable que el Gobierno dedique más tiempo ha hacerle oposición a presidentes autonómicos y a la oposición que a gobernar y resolver los problemas de los españoles», añadía Tellado, dejando meridianamente claro el apoyo del PP, con Feijóo a la cabeza, hacia Ayuso, a pesar del afán del Gobierno por enemistar a ambos mandatarios.