Nikolov en el interior de su refugioEl Debate

Sin Hogar, Madrid

El refugio de Nikolov, un joven georgiano condenado a la indigencia en pleno centro de Madrid

Doce años viviendo en España, abandonado, en una situación de analfabetismo y sumido en una pobreza severa, así es la vida de este joven georgiano.

La chabola de Nikolov no pasa desapercibida para nadie. Lo primero porque se encuentra en pleno centro de Madrid, frente al metro de Alonso Martínez, y, en segundo lugar, porque es una especie de refugio construido con la chatarra y restos de sábanas, colchones o mantas que se ha ido encontrando en los contenedores de la ciudad.

La chabola de Nikolov bajo los andamios de un edificio

Cuenta que llegó a España hace doce años, en 2013, en busca «de un futuro mejor». En ese momento, su país estaba sumido en una gran pobreza. El PIB per Capita era de 3.547 euros. Por eso, la gente emigraba hacia otros países de la Unión Europea para buscar una vida mejor.

Entablar una conversación con Nikolov no resulta fácil. Pero, con un poco de paciencia, a través de gestos y con amabilidad, al final conseguimos comunicarnos. A pesar de que han pasado ya muchos años este joven todavía no ha conseguido hablar nuestro idioma. Y esto es algo que cierra muchas puertas, por no decir todas. La barrera del idioma hace que apenas nos podamos entender y lo mismo ocurre con la búsqueda de ayuda y, ni que decir tiene, de trabajo.

Una ‘casa’ erigida con mantas, restos de madera y chatarra

Al llegar aquí tuvo que empezar una vida de cero, sin nada ni nadie que le pudiese ofrecer ayuda. Cuenta que su familia está en Georgia y que no les ha vuelto a ver desde entonces.

Se vio condenado a dormir en la calle y poco a poco a lo largo de estos años ha ido recogiendo diferentes objetos de la basura. Ahora se encuentra viviendo en la calle debajo de unas obras y en el contenedor en el que arrojan los restos que no sirven husmea para ver qué puede reutilizar para su ‘casa’.

Nikolov buscando entre escombros materiales para reforzar su casa improvisada

El exterior es una especie de estructura cerrada por mantas, sábanas, maderas para sustentarla y un colchón como cimiento sobre el que duerme. En el interior, sobre el colchón, hay una almohada y varias mantas. También se encuentran una especie de baldas que él mismo ha fabricado donde guarda lo poco que tiene. Todo reposa sobre unos palos de madera que hacen de soporte para mantener este refugio.

Así, por lo menos, no duerme a la intemperie y está protegido del frío por las paredes de sábanas de su chabola. Un remedio extremo para una situación extrema. Aunque es cierto que esta casa puede resultar violenta para la gente que pasa por la calle y para los propios vecinos que conviven cada día con esto.

Con hambre, sin comedor ni albergue

Nikolov no sabe hablar ni escribir en español, pero tampoco en georgiano. Es un joven analfabeto algo que llama mucho la atención en este tiempo. Esto dificulta todo muchísimo.

Tiene voluntad de trabajar, de buscar algo para poder salir adelante, pero en estos doce años no ha tenido suerte. Y, es que, resulta difícil encontrarlo para gente con sus características.

Al preguntarle si ha recibido ayuda por parte del Ayuntamiento de Madrid nos dice que no. También dice que no ha hablado con asistentas o trabajadoras sociales de la región. Esto sorprende y mucho porque está a la vista en pleno centro de Madrid.

Resguardado para no sufrir las inclemencias del tiempo

Lo que tiene es mucha hambre. Trato de descubrir qué es lo que come o si va a algún comedor social. Me dice que no girando la cabeza de un lado para otro y entonces estira la mano, simulando que come de lo que la gente le da pidiendo.

Así es el día a día de Nikolov, comiendo lo que puede o lo que le dan, refugiándose del frío en su pequeña chabola en el centro de Madrid y sin ayuda por parte de los servicios sociales de la región.

Tras conocer esta historia con tanta crudeza, hablamos con el Área de Políticas Sociales, Familia e Igualdad del Ayuntamiento de Madrid. Fuentes de esta área relatan que los equipos de calle que operan en la zona «conocen a esta persona». Aseguran que, de momento, «rechaza la intervención social, aunque los profesionales siguen trabajando para que acepte los apoyos necesarios y pueda acceder a la Red Municipal de Atención a Personas sin Hogar». Una solución beneficiosa tanto para Nikolov como para «una convivencia vecinal adecuada que favorezca un entorno saludable».