Presa de El Atazar en Madrid
El hecho histórico que ocurrirá en la presa de El Atazar en Madrid: solo ha pasado 2 veces desde que Franco la inauguró
Con motivo de este suceso, el Gobierno de Ayuso se reúne allí este miércoles
La presa de El Atazar ha comenzado esta semana su desembalse tras llegar al 100 % de su almacenamiento. Este fenómeno, que no se producía desde mayo de 1991 y antes de julio de 1988, es la tercera ocasión en la que el pantano vierte agua de este modo desde que se construyó en 1972. El embalse tiene 425 hectómetros cúbicos de capacidad, siendo el más grande de la región. Desde el mes de marzo, y aunque no de manera continua, la presa ha estado desembalsando agua de manera controlada por su desagüe intermedio.
Con motivo de este hecho histórico, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, presidirá este miércoles el Consejo de Gobierno desde la presa de El Atazar. Ahora, al haber alcanzado el máximo volumen que puede acumular (425 hm³), el desembalse se está produciendo desde el aliviadero superior. Está previsto que este volcado se mantenga durante varios días.
La presa de El Atazar fue concebida para hacer frente a las necesidades de agua de la población madrileña en un momento crítico. A finales de los años 50, la región sufrió una intensa sequía que generó un temor generalizado ante la posibilidad de que se agotaran las reservas existentes.
La ejecución de esta obra fue ordenada por Francisco Franco y está considerada una de las infraestructuras más relevantes impulsadas durante su mandato. La construcción comenzó en 1965, bajo el Ministerio de Obras Públicas, dirigido por Federico Silva Muñoz. Sin embargo, los trabajos se extendieron hasta 1972 debido a las dificultades geotécnicas derivadas de la composición del terreno. Fue, además, la última presa que Franco llegó a inaugurar.
Presa de El Atazar
Desde el punto de vista técnico, el proyecto fue especialmente ambicioso para su tiempo. La presa fue una de las primeras en España en adoptar el diseño de bóveda de doble curvatura, un sistema que, al igual que las estructuras abovedadas arquitectónicas, distribuye el peso hacia los estribos, apoyados sobre la roca base.
Este tipo de construcción permitió reducir significativamente la cantidad de hormigón necesario en comparación con las presas de gravedad, cuyo funcionamiento se basa en la masa para resistir la presión del agua. No obstante, la zona presentaba un terreno formado por pizarras muy fracturadas, lo que favorecía las filtraciones y provocaba inestabilidad en las laderas.
Para solucionar este problema, se llevó a cabo una estabilización del terreno mediante la inyección de hormigón y la colocación de vigas horizontales y verticales sujetas con grandes pernos metálicos, conocidos como bulones, que ayudaron a reforzar la estructura.
Presa de El Atazar
Sistema de control avanzado
La presa cuenta con uno de los sistemas de control más avanzados que existen en infraestructuras de este tipo en España. Dispone de una red compleja de sensores que monitorizan su comportamiento y que, en caso de detectar una sobrecarga, pueden activar automáticamente los desagües.
En su interior, también se encuentran sensores láser que miden la flexión de la bóveda. Curiosamente, esta disminuye cuando el embalse se llena, debido a la presión ejercida por el agua.
La presa fue una de las primeras en España en adoptar el diseño de bóveda de doble curvatura
En la parte sur de la presa se encuentra la torre de toma, encargada de captar el agua del embalse a diferentes profundidades. Además, la infraestructura dispone de más de ocho kilómetros de galerías de inspección, tanto en su interior como en los cimientos. No fue hasta principios de los años 90 cuando se logró una estabilización suficiente para alcanzar su llenado total.
El Atazar tiene una altura de 134 metros desde los cimientos y una longitud de coronación de 484 metros. Para alcanzar estas dimensiones, se utilizaron alrededor de 1.100.000 metros cúbicos de hormigón. Para hacerse una idea de su magnitud, la altura de la presa equivale a once estadios Santiago Bernabéu apilados uno sobre otro.
Presa de El Atazar
Minicentral eléctrica
En 1992, como parte del «Plan Integral de Aprovechamiento del Recurso Hidroeléctrico» del Canal de Isabel II, se incorporó una minicentral eléctrica en el punto de salida del embalse, junto al sifón de Valdentales, vinculado al Canal del Jarama.
Gracias a esta infraestructura, es posible generar energía aprovechando el agua que se transfiere al Canal de El Atazar. La minicentral comenzó su actividad en 1994.
Actualmente, además de su papel esencial en el suministro de agua y la producción de energía, El Atazar se ha convertido en un lugar muy frecuentado para actividades recreativas. Está permitido el uso de embarcaciones sin motor y, además, es un enclave muy valorado por los amantes del senderismo, gracias a la gran cantidad de rutas que atraviesan su entorno natural.