Vea la entrevista a Ortega Smith en El Debate

Entrevista

Javier Ortega Smith: «Sánchez debería estar sentado en el banquillo de los acusados; no estamos hablando de casos aislados»

El portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Madrid y diputado nacional visita El Debate para analizar la actualidad política, desde los temas más candentes en la capital hasta la ley de amnistía, el gasto en Defensa o la relación con el PP

Para Javier Ortega Smith, que estuvo como abogado en el juicio del procés, en el que Vox estaba personado como acusación popular, la sentencia del Tribunal Constitucional que avala, por mayoría simple, la ley de amnistía para los líderes separatistas es la noticia más grave que se ha producido posiblemente en los últimos 50 años en España. Tal es la magnitud que asegura que los casos de corrupción que cercan al PSOE y al Gobierno de Pedro Sánchez son «una gota de agua en un océano» si se compara con lo que esto supone.

–Empezando por la actualidad madrileña, esta semana el foco mediático ha estado en la polémica en torno al movimiento LGTBI. La izquierda ha pedido la dimisión de su compañera Carla Toscano y la suya por el enfrentamiento con dos profesores en un instituto. El propio alcalde le ha lanzado usted unas palabras muy duras. No sé si puede explicar lo que ha ocurrido y cuál es su contestación…

–Estamos tristemente en una España donde defender lo obvio y el sentido común es ponerte en la diana de todas las críticas y los ataques. Nosotros estamos defendiendo desde la fundación del partido cosas tan evidentes como que los españoles tenemos que ser iguales ante la ley y que no puede haber privilegios de ninguna clase, el artículo 14 de la Constitución. Por eso combatimos los privilegios que algunos quieren tener por el hecho de que tengan una u otra orientación sexual. Parece que ni la izquierda de carné ni la izquierda azul, camuflada del PP, que compra todas las políticas de la izquierda ideológica, lo quieren reconocer.

Lo que ellos llaman derechos no son otra cosa que privilegios. Nosotros no tenemos ningún problema con la orientación sexual que pueda tener cualquier persona. Todo nuestro respeto. Pero lo que no podemos aceptar es que algunos, en base a esa orientación sexual, creyendo además que representan al resto, se conviertan en presuntos portavoces que hablan en nombre de todas las personas homosexuales y que además pretenden tener una serie de privilegios. Desde que la Constitución dijo que éramos todos iguales ante la ley, no puede haber ningún tipo de discriminación. Y si se produce, evidentemente vas a los tribunales y tienes el amparo de la ley.

–En las últimas semanas ustedes han denunciado la existencia de supuestos hostels que serían centros de acogida de inmigrantes ilegales encubiertos, como por ejemplo el del Parque de las Avenidas. ¿Qué conlleva y cómo se soluciona esta situación?

–Rita Maestre ha reconocido públicamente, sé que ha sido un lapsus, que ciertamente son centros de inmigrantes, lo cual acredita lo que estábamos diciendo: que no se puede tolerar, y esto lo está tolerando el señor Almeida, que haya una asociación privada, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), que es un chiringuito privado de Mauricio Valiente, que fue el segundo teniente de alcalde de Manuela Carmena, que está financiado con dinero de todos los españoles. Primero Sánchez le da 427 millones de euros, después Almeida 4,8 millones y Ayuso un milloncito más.

Este individuo se dedica a alquilar locales bajo el fraude de ley de utilizarlos como si fueran con licencia de establecimiento de hotelería, como un hostel de jóvenes mochileros que hacen turismo, y la realidad es que detrás hay un centro clandestino de hacinamiento de inmigrantes ilegales. Debería cerrarse cualquier financiación a estos centros porque son parte de esa cadena de inmigración ilegal que comienza en los países de origen.

–Cambiando de tema, otra cuestión que han denunciado a nivel local es la tasa de residuos y la revisión de cubos de basura en algunos distritos amenazando con poner multas. ¿Cuál es la respuesta del Ayuntamiento?

–Una de las muchas mentiras del señor Almeida a los madrileños es que venía a bajar la presión fiscal, y desde 2019 ha aumentado un 11,3 % y ahora vienen con la tasa de basuras y se ponen estupendos diciendo que es cosa de Sánchez, que se ven obligados. Esta tasa viene impuesta por una ley llamada de economía circular o de reciclaje que lo que buscaba, en teoría, era incentivar el reciclaje, pero la realidad es que se ha convertido en un tributo más. La hemos denominado IBI 2.0. El PP donde tuvo la oportunidad de oponerse no lo hizo. Si Vox gobierna se va a suprimir; nos vamos a oponer. Y si nos obligan, la pondremos a 10 céntimos por tasa.

–¿Qué nota le pone a la gestión de José Luis Martínez-Almeida en el ecuador de la legislatura?

–Un diez en trilerismo político y en mentiras. Dijo que iba a derogar el Madrid central de Carmena y lo multiplica por 360; llegó diciendo que iba a bajar la presión fiscal, la ha aumentado un 11,3 %; dijo que quería un Madrid con seguridad, y han aumentado los niveles de inseguridad en los barrios; dijo que venía a combatir a la izquierda en los lemas de siempre, y las dos políticas más dañinas de la izquierda, que son las de la imposición de la ideología de género y los lobbies LGTBI, las han comprado.

Madrid no tiene por qué sucumbir ante las políticas de la izquierda. Queremos que haya un Ayuntamiento que lo que haga es ponerle freno a las imposiciones de la izquierda, no comprar la mercancía y gestionarla adecuadamente.

–Su relación parece irreconciliable por ambas partes…

–Bueno, yo lo he dicho muchas veces. Con el señor Almeida no tengo ningún problema en ponerme de acuerdo con él, pero sobre políticas. No es un tema de caerse bien o mal, sino de hacer políticas en favor de Madrid o en favor de imposiciones ideológicas de otros. Alguien me ha preguntado alguna vez qué desearía para Madrid. Yo he contestado que me conformo, de momento, con que el alcalde cumpliera lo que prometió a los madrileños.

–Pasando ahora al plano nacional, hay muchas cosas sobre la mesa. Estos días los ojos han estado puestos por un lado en la cumbre de la OTAN y el desconcierto que han provocado las declaraciones de Pedro Sánchez sobre el aumento del gasto en Defensa y lo que se firmó. ¿Cómo está viendo todo esto y en qué lugar cree que está quedando España?

–Demuestra que lo de Sánchez ya no solo es delictivo, es de psiquiatra. Ya no sabe ni lo que ha dicho por la mañana y lo contradice por la tarde. Se miente a sí mismo. Ha querido quedar bien con los suyos diciendo que se iba a oponer, como si eso fuera bueno, al aumento en gasto de Defensa, que es absolutamente imprescindible en un mundo con unas amenazas evidentes y reales.

La paz se consigue gracias a una disuasión de tus Fuerzas Armadas junto con la de tus socios en las organizaciones internacionales que te dé capacidad de respuesta; que sepan que no vas a doblegarte ni a aceptar las imposiciones totalitarias de ningún país. Y eso se consigue con unas Fuerzas Armadas bien dotadas, con presupuesto, con los medios humanos y materiales.

La sentencia del TC lo que legitima es que los buenos eran ellos; legitima un supuesto derecho de autodeterminación que no debería habérseles reconocido jamás

En la cumbre de la OTAN lo que ha quedado evidente es una unanimidad en que hay que aumentar el presupuesto. Podríamos discutir si es razonable llegar hasta un 5 % cuando no se han querido cumplir los acuerdos de Cardiff de hace años. Pero lo que es indiscutible es que España tiene que estar con sus socios atlánticos y comprometerse y cumplir lo que se comprometa. Y necesita un profundo aumento y una política de seguridad y de defensa nacional y hay que establecer una cultura de defensa; es el marco que te garantiza todo lo demás.

–¿Qué supone que el TC haya avalado la ley de amnistía?

–Supone el mayor golpe al Estado de Derecho, a la separación de poderes, a la independencia judicial y a la igualdad de los españoles ante la ley. Es un día trágico para la historia de España. Quienes han cometido los mayores delitos que se pueden cometer en un Estado de derecho, que es haber atentado contra la unidad nacional, la integridad territorial, el ordenamiento constitucional han sido primero indultados y luego amnistiados en un infame pacto por llegar al Gobierno.

La investidura de Sánchez venía con las manos manchadas de traición. Él pactó la amnistía de los golpistas y ahora el Tribunal Político Constitucional ha venido a ratificar esa traición y ese golpe a la igualdad de los españoles. Y han podido hacer esto los esbirros del PSOE porque el PP les ha dejado, porque permitió la reforma de la Ley Orgánica del TC para la elección de los dos magistrados a propuesta del Gobierno y los dos del CGPJ y con ella le dio la mayoría absoluta al TC a los magistrados propuestos por Sánchez. El PP tiene una responsabilidad gravísima.

–Usted que estuvo como abogado en el juicio del procés, ¿qué piensa cuando oye a Sánchez decir que es una gran noticia para España y ese relato de que hoy la convivencia es mejor que en 2017?

–Me produce una gran pena, porque hubo mucha gente que arriesgó mucho y cumplió con su deber, en contra de todas las presiones brutales que sufrieron. Cuando algunos nos quieren vender ese falso relato de que esto va a ayudar a la convivencia, se deben pensar que somos idiotas y que los separatistas han abandonado su pretensión. Recordemos la frase «Tornarem a fer» («Lo volveremos a hacer»). Están esperando esto, garantizarse la absoluta impunidad.

Han dicho que lo volverán a hacer. Y entonces, ¿qué ley aplicamos? Si ha sido derogado el delito de sedición, han sido rebajadas las penas de malversación; hemos desarmado al Poder Judicial, lo hemos deslegitimado. Esta sentencia lo que legitima es que los buenos eran ellos; legitima un supuesto derecho de autodeterminación que no debería habérseles reconocido jamás. Y lo que va a hacer es armarles de más fuerza para volver a dar un golpe de Estado. Y entonces, ¿quién lo va a parar? Si existiera el delito de alta traición a España, estos magistrados y todos los que han permitido que se lleve a cabo esta infamia deberían ser condenados.

–Y ahora, como dice, se ha llegado demasiado lejos. ¿Cómo se revierte esto?

–Con un gobierno decente que lo primero que haga sea volver a reformar el Código Penal, volver a establecer el delito de sedición, incrementar las penas por rebelión, dejar muy claro que cualquier operación política que lleve consigo acciones que tengan por objetivo la destrucción del Estado, la secesión de una parte del territorio, o el incumplimiento de la Constitución y de las leyes tenga las mayores penas de cárcel. Y pedir a los españoles una reforma de la Constitución para que quede muy claro que no puede haber amnistías de ningún tipo.

Es lograr una Fiscalía que sea de verdad independiente del poder político; que los jueces elijan a los jueces por y entre jueces; que se hagan las reformas constitucionales que sean necesarias para que los partidos separatistas, los que abiertamente tienen como objetivo la destrucción nacional, sean partidos ilegales.

La nación tiene derecho a defenderse. Y lo mismo que te defiendes contra enemigos externos, se llamen Marruecos, o Rusia, tienes derecho a defenderte contra los que desde dentro de la nación y amparándose en una supuesta libertad política, lo que están haciendo es destruir tus instituciones, tu convivencia y tu nación. Se necesita mucho más que un cambio de siglas. Se necesita una auténtica conciencia nacional de que están en juego la nación y la libertad y que tenemos la obligación histórica y la necesidad vital de defenderlos.

Javier Ortega Smith, en la redacción de El DebatePaula Argüelles

–Cuando salió el informe de la UCO, Sánchez trató de poner un cortafuegos a Santos Cerdán y circunscribirlo a él exclusivamente. Con todo lo que estamos conociendo, ¿cree que el propio Sánchez puede acabar juzgado en los tribunales?

–Debería. En un Estado democrático, de derecho y en un Estado decente, debería estar sentado en el banquillo de los acusados, porque no estamos hablando de casos aislados. Es que resulta que es una organización criminal. Es imposible que se enterara por la prensa y que no fuera quien dirigía absolutamente todo esto.

Yo deseo que triunfe el Estado de Derecho. Quien la hace la paga. Y esta gentuza tendría que acabar durante muchos años en prisión y no tener ninguna opción de volver a la política. Es más, creo que el PSOE ha demostrado desde su fundación hasta hoy que es un partido que ha estado vinculado a golpes de Estado, a asesinatos de líderes de la oposición, a terrorismo de Estado como los GAL, a corrupción infinita, y por tanto debería disolverse e ilegalizarse, por mucho que haya miles de socialistas y de cargos públicos que son gente decente. Pero la organización como tal es una organización absolutamente mafiosa.

–¿Qué papel sospecha que ha tenido José Luis Rodríguez Zapatero? Su partido había pedido su comparecencia en la comisión del Senado...

–Rodríguez Zapatero es el maestro de Sánchez, su mentor, su promotor, quien inició este camino de destrucción de las instituciones y es al que desgraciadamente el PP no fue capaz de desarmar. Sánchez es un Rodríguez Zapatero 2.0; es la segunda parte magnificada del proyecto que diseñó Zapatero. Y su responsabilidad es absoluta.

–¿Considera que podemos estar asistiendo al principio del fin de la era de Pedro Sánchez?

–Yo quiero creer que esta situación de corrupción generalizada, que este magnífico trabajo de la UCO y que todo lo que vaya saliendo a la luz pública sea el golpe de gracia contra Sánchez. Pero no quiero ser demasiado iluso. Es capaz de dejar caer a todos con tal de salvarse él. Y sabe que mientras que está en el poder tiene una serie de resortes con los que protege más su situación.

Creo que va a resistir hasta el último momento y si puede llegar al 2027 lo hará, porque todo ese tiempo que va ganando es un tiempo con el que puede destruir pruebas, puede intentar buscar salidas internacionales a su situación, es decir, evitar sentarse en el banquillo y acabar en la cárcel.

Sánchez es un Rodríguez Zapatero 2.0; es la segunda parte magnificada del proyecto que él diseñó

–Esta semana se han reunido Santiago Abascal y Alberto Núñez Feijóo después de más de un año. No sé si nos puede dar algún detalle de esa reunión, o si ha habido algún avance en el tema de la moción de censura...

–Yo, salvo lo que se haya contado en los medios, no conozco nada más porque yo no estaba en esa reunión. Pero le decimos al PP que se deje de excusas, que presenten una moción de censura, que luche y que la pelee, que la apoyaremos. Y si conseguimos los votos porque tengamos la suerte de que haya algunos diputados que tengan algo de decencia y que la apoyen, pues adelante. Y si no, has cumplido con tu deber.

–Quedan, cómo máximo, dos años de legislatura. ¿Cuál es, a su juicio, la relación que deberían mantener ambos partidos durante este tiempo?

–Debería ser una relación en la que se antepusieran aquellas cuestiones esenciales para el Estado de Derecho y para los intereses generales de España a cualquier otra consideración de partido. Anteponer protagonismos o cálculos electorales es una mediocridad y una cobardía. Lo que se exigiría de una relación es que todos aquellos que tenemos claro que por encima están España y los españoles, que su unidad no se toca, que las instituciones se tienen que respetar, que hay que cumplir las sentencias, que tiene que haber división de poderes.... tenemos que apartar cualquier otra consideración y decir cuando hayamos garantizado eso, discutimos de las demás cosas.

Y por tanto, se puede hacer acuerdos en que se establezca gobiernos de emergencia nacional y priorizar las grandes políticas de Estado para garantizar una España más libre y más segura. Y garantizado eso, convocamos elecciones y que sean los españoles los que digan qué tipo de políticas más concretas hay que hacer. Eso sería un magnífico ejemplo de lo que serían partidos y políticos con altura de miras. Pero con el PP tenemos este permanente problema de que dice una cosa cuando está la oposición y en campaña y cuando llega al Gobierno no lo hace.

Javier Ortega Smith, durante un momento de la entrevistaPaula Argüelles

–Le pregunto ahora por su partido. Usted se ha mostrado siempre respetuoso con los cauces internos a la hora de transmitir el deseo de hacer posibles mejoras. En los últimos tiempos, se ha mostrado algo crítico con algunos puntos y ha insistido en que el partido no se puede convertir «en la casa particular» de nadie. ¿Considera que Vox ha cambiado respecto al principio?

–Bueno yo sigo reivindicando las razones por las que un día unos pocos decidimos dar un salto a la política y darle a los españoles una alternativa real, no una mera alternancia de siglas. Decidimos que merecía la pena defender a España y que había un discurso que nadie lo defendía, y una serie de temas tabús que nadie se atrevía a cuestionar.

Y sigo creyendo que Vox no puede ser otra cosa que una herramienta. Siempre he defendido que en política se viene a servir y no a servirse, que el partido político no puede convertirse en el modus vivendi de nadie. Tenemos que ser fieles a nuestros principios y valores, a las razones por las que confiaron en nosotros miles de españoles. Vox debe ser ese instrumento al servicio de los españoles, y nada más.

–Y a nivel programático, usted que está desde los inicios, se ha venido hablando de que se ha ido yendo el ala liberal. No sé si usted cree que ha habido un cambio en el programa o en las ideas...

–Yo sé que siempre se ha querido ponernos etiquetas, que si éramos un partido más liberal, luego más conservador, luego con unas ideas más sociales, luego con unas ideas más católicas,...Yo creo que todas las etiquetas son verdad y son mentira. Son mentira cuando se intenta unificar a todos los que estamos en este partido bajo una misma etiqueta, y son verdad en cuanto a que cada uno se acercó a Vox unos a lo mejor más atraídos por nuestras propuestas energéticas, otros más atraídos por nuestra defensa de la vida, la familia y la educación, otros cuando veían nuestra nuestras ideas con respecto al Estado de las Autonomías o a la división de poderes, otros por las cuestiones económicas

No pretendíamos que que fuera para todos igual. Lo que si teníamos cuando se fundó el partido, y creo que en eso debemos coincidir todos, son unas líneas básicas que son España no es negociable, la libertad tampoco, la familia y la vida tampoco, el respeto a las instituciones tampoco. Y esos pilares son los que nosotros tenemos que transmitir.

Siempre he defendido que en política se viene a servir y no a servirse, que el partido político no puede convertirse en el modus vivendi de nadie

–¿Le gustaría tener más voz hoy dentro de Vox?

–Como tenga más voz, me quedo afónico porque me paso todo el día pegando voces (ríe). Yo tengo la visibilidad que los españoles quieran darme, porque cuando alguien te sigue en redes sociales o escucha lo que has dicho en una entrevista o los discursos en las instituciones, están decidiendo darte visibilidad o no, y yo estoy muy satisfecho. Sigo defendiendo exactamente lo mismo que en 2014, y me siento libre a la hora de defender estas políticas. Y creo que tengo que seguir haciéndolo. Es una obligación. Hemos comprometido nuestra palabra con muchos españoles que han confiado en nosotros y no tenemos derecho a traicionarles.

–¿Es usted optimista con el futuro de España?

–Absolutamente optimista. Creo en que España tiene solución y tiene futuro porque creo profundamente en los españoles. Y eso creo que es fruto de la historia de España. La historia de España está llena de momentos terribles y siempre salimos adelante. Cuando los españoles nos hemos sentido parte de un proyecto común, de una historia común, de lo que significa esta gran nación hemos sido literalmente invencibles. Sé que los Sánchez pasarán. Los políticos corruptos pasarán. Los mediocres pasarán.

–¿Qué libro está leyendo ahora?

​–'España tiene solución', de mi buen amigo Iván Espinosa de los Monteros.

​–Si no fuera abogado, ¿qué sería?

​–Sería militar.

​–Un consejo a su yo de 18 años...

​–Sigue creyendo en ti mismo, que al final las cosas se pueden conseguir.

​–La actualidad de España en tres palabras:

​–Vergüenza, preocupación y esperanza.