Madrid ha pasado del escepticismo al uso generalizado de los parquímetrosEuropa Press

Los parquímetros se extienden por más de la mitad de los barrios de Madrid: del rechazo a su demanda masiva

Uno de los factores que ha impulsado su expansión ha sido el procedimiento de consultas ciudadanas instaurado en los últimos años

La red de estacionamiento regulado de Madrid continúa creciendo y ya forma parte del paisaje urbano de 55 barrios de la capital, una cifra que muestra hasta qué punto este sistema se ha extendido desde su implantación hace más de dos décadas. Lo que comenzó como un mecanismo limitado a las zonas más congestionadas del centro ha terminado convirtiéndose en una herramienta habitual para gestionar el tráfico y el aparcamiento en buena parte de la ciudad.

La llegada de los primeros parquímetros, a comienzos de los años 2000, generó tensiones entre los vecinos, preocupados por el impacto económico y por el cambio que suponía para su día a día. A pesar de ese rechazo inicial, el sistema ha terminado consolidándose, y hoy Madrid cuenta con más de 180.000 plazas reguladas, distribuidas por diferentes distritos.

Uno de los factores que ha impulsado su expansión ha sido el procedimiento de consultas ciudadanas instaurado en los últimos años. Varios barrios han solicitado formalmente incorporarse a la zona SER para evitar la masificación de vehículos procedentes de áreas colindantes. La introducción de nuevas zonas de bajas emisiones, que ha desplazado parte del aparcamiento a los límites de la ciudad, también ha influido en estas decisiones.

Una regulación que sigue creciendo

Distritos como La Latina, Carabanchel, Ciudad Lineal o Usera han celebrado votaciones en las que la mayoría de residentes ha apoyado la llegada de parquímetros. Según datos municipales, en los barrios donde se ha implantado recientemente el sistema, no se ha registrado ninguna petición para retirarlo, un cambio de tendencia significativo respecto a las protestas y boicots que marcaron sus primeros años.

El Ayuntamiento estudia ahora nuevas ampliaciones y señala que algunas zonas pendientes presentan dificultades técnicas o requieren un análisis más profundo del impacto en la movilidad. Aun así, el consistorio sostiene que la regulación del estacionamiento seguirá creciendo allí donde los vecinos lo soliciten y donde los informes lo consideren adecuado.

En apenas dos décadas, Madrid ha pasado del escepticismo al uso generalizado de los parquímetros, un elemento que se ha consolidado como parte central de la estrategia municipal para ordenar el tráfico y proteger el aparcamiento residencial.