La formadora Marta de la Peña explicando a los mayores de Móstoles los diferentes tipos de fraude digital.Pablo Bermúdez

Brecha Digital

El proyecto Madrid Aula Digital advierte a los mayores de los peligros del fraude digital

El Centro de Mayores Juan XXIII, en Móstoles, es uno de los centros que enseña a la tercera edad a identificar los engaños en Internet

el proyecto Madrid Aula Digital (MAD) de la Comunidad de Madrid nació en 2024 con un triple objetivo: estimular el talento, fomentar el empleo tecnológico y contribuir a reducir la brecha digital. Entre los cursos más demandados por los mayores figuran aquellos que les enseñen a usar los smartphones con cierta destreza y saber identificar los fraudes y evitar los peligros de Internet.

Desde mayo de 2024, MAD ha lanzado más de 170 cursos diferentes y ha formado a más de 12.600 personas mayores de 55 años en el uso correcto de las nuevas tecnologías. Además de estos ciudadanos que ya han completado estos cursos, otros 2.200 ya han iniciado los títulos que ofrece el Gobierno regional a través de MAD.

Entre los cursos más demandados por este sector poblacional se encuentran aquellos destinados a saber manejar los smartphones, como es el caso de «Conoce tu móvil»; los que se centran en mostrar a los usuarios cómo navegar de forma segura para evitar fraudes o robo de datos, sobresaliendo «Conoce y evita los riesgos en Internet» y otros como «Capacitación para colectivos en riesgo de exclusión digital» para combatir el aislamiento social.

Para comprender la dinámica de estos cursos, nos adentramos en el Centro de Mayores Juan XXIII, en Móstoles, donde estos cursos están teniendo un notable éxito.

Fachada del Centro de Mayores Juan XXIII, en MóstolesPablo Bermúdez

Al llegar al aula, los alumnos estaban sumergidos en la explicación sobre fraudes digitales dirigida por Marta de la Peña, formadora de MAD.

Mientras que la profesora comienza a explicar los diferentes fraudes digitales como el «phishing», el «confirm shaming» o el fraude en comercio electrónico, los mayores interrumpen educadamente y por turnos la explicación.

A los alumnos les interesa aprender nuevos conceptos, cuya terminología anglosajona les había dificultado su aprendizaje. Para ello, Marta de la Peña traduce los anglicismos y pone numerosos ejemplos para que todo quede claro.

Adaptación a todo tipo de niveles

Sin embargo, lo más valioso son las experiencias de cada uno. Son necesarias y aportan dinamismo a la clase. Así lo subraya Mariano, quien está jubilado, pero antes trabajaba como camarero: «mi trabajo consistía en repartir momentos y eso es clave, por eso me encanta que aquí se genere debate y cada uno cuente lo suyo, porque así aprendemos todos».

A pesar de que cada uno tiene sus experiencias, es cierto que el nivel de los alumnos no es uniforme. Hay alumnos que saben diferenciar los correos engañosos de los originales, así como otros no saben identificar el típico anuncio fraudulento de «Eres el usuario un millón y has ganado un Iphone 17».

Aula de un curso de Madrid Aula Digital centrado en la identificación de fraudes digitalesPablo Bermúdez

En este sentido, el proyecto de formación de Madrid Aula Digital presenta un modelo innovador para saber integrar las propuestas de los diversos niveles de conocimiento: divide los cursos de 7,5 horas de duración en dos días, de modo que el segundo día lo «diseñan» los alumnos.

El primer día se introduce a los alumnos en el tema concreto a través de la explicación de conceptos básicos. Durante esta primera sesión, el alumno puede compartir sus dudas, sus observaciones y sus experiencias. Al final, la formadora Marta de la Peña pregunta qué les gustaría tratar el día siguiente. Así, todo tipo de ideas tengan cabida y ellos mismos seleccionen los temas a tratar.

En la segunda sesión, los alumnos intervienen mucho más y se abordan las cuestiones planteadas por ellos, de manera que la formadora se documenta y les emite una respuesta elaborada para saber actuar ante los diferentes fraudes que se les presentan.

Así, el alumno Mariano recalca la importancia de este proceso: «he acudido a clases parecidas en otras asociaciones del Ayuntamiento y ahí te da vergüenza preguntar porque dan por hecho que sabes todo, pero aquí, en los cursos del Centro de Mayores Juan XXIII, estoy muy cómodo».

Los estafadores se aprovechan del factor «familia»

Muchos de ellos acuden para buscar una forma de entretenerse tras la jubilación, otros para informarse sobre un aspecto concreto, pero también se da el caso de aquellos que acuden porque sus familiares más jóvenes no les quieren explicar aspectos básicos del teléfono móvil.

Además, el hecho de ver a un familiar necesitado crea una necesidad de urgencia. En los mayores, este problema se acentúa. A muchos solo les queda la familia, y ese temor a perder lo único que tienen y darle la bienvenida a la soledad hace que cedan y se pongan a disposición del «supuesto hijo».

En el caso de Lola, ella se ve obligada a acudir a estos cursos porque no tiene hijos ni gente joven que le explique el lado oscuro de las tecnologías. Otras como Antonia acuden a estos cursos para evitar que se repita la historia: un estafador se hizo pasar por su hijo, escribió con apuro a su marido por Whatsapp y provocó la transacción de una elevada cantidad de dinero a la propia cuenta bancaria del delincuente digital.

La formadora Marta de la Peña explicando los procesos oscuros de los estafadores digitalesPablo Bermúdez

Existe un claro patrón en los estafadores digitales: apuntan a la tercera edad, abusan de su desconocimiento y obtienen los datos necesarios para lucrarse de ellos. Se aprovechan del marcado sentimiento de protección que tienen los mayores respecto a sus familiares.

Por esto, los fraudes digitales están esparciendo el miedo entre los más mayores y cada vez desconfían hasta de sus seres más queridos. Otra alumna, Pilar, reconoce ese pavor: «Yo no tengo redes sociales, solo Whatsapp. Por ahí nos pasamos fotos entre la familia, de los nietos... pero aun así no lo hago con seguridad, me da miedo».

A punto de salir del aula, una alumna advierte que le han llegado al teléfono móvil cinco correos. No sabe de quién son. Sospecha de su origen malicioso. Reconoce que antes los abría, pero ahora no.

El proyecto Madrid Aula Digital ayuda de manera gratuita a miles de personas, pero la tercera edad es uno de los sectores más beneficiados, a la par que agradecidos por esta iniciativa.

Sin embargo, en muchos mayores se aprecia una paradójica mezcla de alivio y miedo: ya saben cómo se realizan los fraudes digitales, pero siguen desconfiando hasta de sus familiares.

Por si fuera poco, las tecnologías evolucionan a un ritmo vertiginoso y parece que el paso siguiente es la implantación total de la inteligencia artificial, un arma tecnológica puesta a disposición de todos... incluido los estafadores.