Antigua fábrica de cerveza ‘El Águila’Andrés Arranz

Esta es la antigua fábrica de cerveza de Madrid que el Gobierno ha declarado Bien de Interés Cultural

Es uno de los edificios más emblemáticos y mejor conservados de la arquitectura industrial madrileña de principios del siglo XX

La Comunidad de Madrid ha declarado Bien de Interés Cultural a la antigua fábrica de cerveza ‘El Águila’, actual sede del Archivo y la Biblioteca Regional. Creado en 1912 por el arquitecto Eugenio Jiménez Corera y de estilo neomudéjar, está considerado como uno de los edificios más emblemáticos y mejor conservados de la arquitectura industrial madrileña de principios del siglo XX.

Antigua fábrica de cerveza 'El Águila'

La Comunidad busca garantizar la conservación de los elementos arquitectónicos originales de los siete pabellones que integran el conjunto, destacando los muros perimetrales de la fachada, las cubiertas de madera del pabellón de los primeros silos y, de forma parcial, las correspondientes a la zona destinada a maltería.

Biblioteca fábrica de cerveza 'El Águila'

De similar apariencia a otros inmuebles como los almacenes de Tabacalera o la fábrica de Mahou en la calle Amaniel, esta fábrica llegó a tener, en la segunda década del siglo XX, un 25 % de cuota de mercado en su sector. Esto ocurrió antes de que el Gobierno de la República la incautase, siendo recuperada posteriormente a la Guerra Civil. Pasado el tiempo y, a causa de tener que adaptarse a las nuevas necesidades productivas, se produjeron algunas ampliaciones. Lo más destacable fue la construcción de un edificio de talleres en la esquina de las calles Bustamante y Vara del Rey.

Sala de consultas fábrica de cerveza 'El Águila'Pablo Lines

Otros cambios fueron los de los sectores este y oeste, siendo este último actualmente la Biblioteca Regional Joaquín Leguina. Por su parte, el ala este se destinaba a las bodegas, un edificio de tres alturas dedicado al envasado y almacenamiento del producto. En cuanto al centro de la parcela, se sitúa el Archivo Regional. Finalmente, en los años 80 cesó su actividad y quedó abandonada hasta el año 1993, cuando pasó a integrarse en el patrimonio del Ejecutivo regional.