Obra en el intercambiador de Conde de Casal
Esta es la técnica de vanguardia que se está utilizando para construir el intercambiador de Conde de Casal
La primera gran decisión estratégica fue actuar sobre la estructura bajo rasante
El intercambiador de Conde de Casal es una de las grandes obras de Madrid. Así, incorporará técnicas de construcción industrializada para acotar los plazos de ejecución, reducir costes y ofrecer instalaciones energéticamente más eficientes. Tal y como explica Miguel Núñez, director general de Infraestructuras de la Comunidad de Madrid, «no estamos en un sitio sencillo; el emplazamiento es hiper complicado», lo que obligó a replantear profundamente el modelo constructivo.
La primera gran decisión estratégica fue actuar sobre la estructura bajo rasante. En lugar de ejecutar de forma independiente el intercambiador y la estación de la Línea 11, se optó por integrarlos estructuralmente. Según Núñez, el intercambiador «comparte pantallas y comparte pilotes con el mismo espacio que la estación de la línea 11».
Esto significa que aproximadamente el 70 % de la estructura subterránea es común. La solución adoptada consistió en redimensionar la estación para que asumiera también las cargas del intercambiador: «lo que hemos hecho es redimensionar la línea 11 para que tenga también capacidad soporte para el intercambiador».
Gracias a esta decisión, la obra del intercambiador se centra fundamentalmente en la parte visible porque «la obra del intercambiador solamente se va a encargar de lo que se ve encima de la tierra, porque el bajo rasante está vinculado a la estación».
El proyecto inicial contemplaba una ejecución tradicional, completamente in situ. Sin embargo, ese planteamiento implicaba nuevos cortes y afecciones al tráfico que el Ayuntamiento no estaba dispuesto a autorizar. En palabras de Núñez, «era imposible construirlo de esa manera porque implicaba cortes nuevos».
Estado de las obras del intercambiador de Conde de Casal
Ante esta situación, se optó por rediseñar el intercambiador bajo un modelo industrializado. «Tuvimos que irnos a algo similar a lo que se estaba haciendo en las naves industriales y en las viviendas, que es utilizar prefabricados».
La clave del sistema es ejecutar en paralelo, mientras en el emplazamiento se construyen las losas de cimentación, en fábrica se producen los módulos estructurales y arquitectónicos.
Tal como explica el director general, «se van a empezar a construir todos los módulos para luego, una vez que tengamos las losas construidas, ir con un mecano (piezas que encajan entre sí) y empezar a montar las piezas».
En lugar de ejecutar cada elemento de forma artesanal en obra, «se diseña una pieza clave y ahí se reproduce por 20 o 30 las que hagan falta. Se van todas iguales y en la misma fábrica». Posteriormente, esas piezas se trasladan al emplazamiento y se montan sobre las losas ya ejecutadas.
Este sistema reduce drásticamente el tiempo de ocupación de la vía pública, ya que una vez terminada la cimentación no es necesario prolongar durante meses la construcción tradicional en superficie. El montaje es más rápido, más controlado y menos invasivo.
Estado de las obras del intercambiador de Conde de Casal
Por el momento, se ha completado en torno al 30 % de los trabajos con la estructura bajo rasante por su vinculación con la ampliación de la Línea 11 de Metro, que llegará hasta este punto cuando se finalice el tramo desde Plaza Elíptica.
Así, en los próximos meses se podrán llevar a cabo de forma simultánea tanto las actuaciones bajo superficie como las relativas a la estructura del intercambiador. Las técnicas industrializadas permitirán reducir en hasta siete meses los plazos de ejecución.
El intercambiador de Conde de Casal cuenta con una inversión de 40 millones de euros y será 100 % accesible y estará adaptada a las necesidades de los usuarios, facilitando los transbordos, reduciendo los tiempos de desplazamiento y mejorando la información al viajero.
Estado de las obras del intercambiador de Conde de Casal
Este centro neurálgico del transporte tendrá 3.000 m² de superficie y tendrá una capacidad para 13 dársenas de autobús e incorporará medidas de eficiencia energética y sostenibilidad, como iluminación LED y sistemas de gestión inteligente.
Esta actuación se suma a los seis intercambiadores de transporte con los que ya cuenta la región: Plaza de Castilla, Príncipe Pío, Moncloa, Avenida de América, Plaza Elíptica y Valdebebas, claves para facilitar la intermodalidad, mejorar la experiencia del viajero y aliviar la congestión en los accesos a la capital.
Los intercambiadores de la Comunidad de Madrid contribuyen a reducir la dependencia del vehículo privado y a consolidar un modelo de movilidad que integra Metro, autobuses urbanos e interurbanos y Cercanías, favoreciendo desplazamientos más rápidos y competitivos.