Turistas en la Plaza MayorAyuntamiento de Madrid

¿Son los madrileños más abiertos que los catalanes?

Madrid y Cataluña compiten en muchos ámbitos. Las dos regiones se disputan la primacía económica y cultural del país y, muchas veces, aparecen roces. Sin embargo, a la hora de ganarse al resto de España, Madrid es vista como abierta y acogedora, mientras que Cataluña mantiene la reputación de ser cerrada y hostil.

El carácter de la capital se percibe como más líquido y abierto. Es casi imposible encontrar a un madrileño «de ocho apellidos», y la integración de los forasteros es rápida, mientras que llegar a ser considerado catalán parece un proceso arduo que requiere mucho tiempo.

Este estereotipo aparece en estudios y encuestas de opinión una y otra vez, lo que invita a preguntarse de dónde viene realmente.

El factor del idioma

Un factor que hace a muchos españoles percibir a los catalanes como reservados es el idioma. Les frustra que, teniendo la lengua castellana en común, opten siempre que pueden por hablar en catalán.

Manifestación por el catalán convocada por la entidad soberanista OCBEuropa Press

Esta costumbre hace a muchos sentirse aislados en Cataluña, y es una de las razones clave por las que se mantiene el tópico de que los catalanes son cerrados.

Es probable que esta división no desaparezca. Es absurdo pedirle a alguien que abandone su lengua materna, pero es igualmente absurdo compartir una lengua común y no emplearla si, de ese modo, nuestro interlocutor va a entendernos.

El peso de la tradición

Otra posible respuesta está en la historia. Barcelona y su entorno han ido desarrollando una identidad desde su fundación en la antigüedad, mientras que Madrid es una ciudad que solo empezó a importar cuando los burócratas de la monarquía decidieron que quedaba muy céntrica.

Además, al igual que todo el centro y sur de la península, Madrid fue una zona de frontera y repoblación durante la reconquista. Cataluña mantuvo una trayectoria demográfica más estable en este periodo.

Pasaje en la Barcelona medieval.Javier García Blanco

Cuando ambas ciudades empezaron a crecer en el siglo XIX, Barcelona había consolidado tradiciones milenarias, mientras que Madrid todavía estaba conformando su identidad.

Otro factor es la importancia de la cultura de élite local, en Cataluña persisten dinastías e industrias que tienen arraigo en la región. Esto favorece un carácter artístico y una estructura social que se mantienen a lo largo del tiempo

Parque GuellGetty Images/iStockphoto

Por su parte, la capital no tiene una élite propia diferenciada de la nacional. Madrid se ve obligada a adaptarse a las necesidades de toda España, mientras que las regiones periféricas pueden mirar por sus propios intereses.