Fachada del Teatro BarcelóComunidad de Madrid

El edificio que albergó la mítica sala Pachá en Madrid sale a la venta tras cerrar por orden del Ayuntamiento

El incumplimiento de la normativa de aforo precipitó el cierre del local y el despido de sus trabajadores

El edificio del Teatro Barceló, antiguo Pacha, ha salido a la venta tras varios meses precintado por exceder el aforo legal. La inmobiliaria Savills ha puesto en el mercado este emblemático edificio con una superficie de 2.589 m2 y prevé nuevos usos para el espacio.

Andrés Martín, director de retail High Street en Savills, ha declarado que «la singularidad del inmueble y su trayectoria lo convierten en un candidato ideal para nuevos proyectos culturales, de entretenimiento, hospitality o propuestas híbridas gracias a su fuerte presencia en la memoria colectiva».

Discoteca Teatro BarcelóEuropa Press

El Ayuntamiento de Madrid precintó el Teatro Barceló el pasado noviembre por dos infracciones graves de la normativa de aforos. Funcionarios municipales escoltados por agentes de la Policía Municipal se presentaron en el exterior del emblemático local madrileño para cerrarlo

La medida fue criticada por empresas del sector, que la consideran injusta, y por los trabajadores que quedaron en un limbo legal tras la intervención.

Debate en torno al cierre

El teatro Barceló tenía unas 1.500 personas cuando fue inspeccionado, lo que superaba el límite de 990 fijado por el Consistorio. Las restricciones de aforo en la Comunidad de Madrid son más estrictas que otras regiones, excesivamente según algunos en el sector.

Desde hace tiempo, asociaciones del sector reclaman una actualización de la normativa que ha causado el cierre del Barceló. Piden que se tenga en cuenta las características técnicas y de seguridad de los locales.

La Policía Municipal acompaña a funcionarios del Ayuntamiento de Madrid para precintar Teatro BarcelóEUROPA PRESS

Borja Carabante, delegado del Área de Urbanismo y Movilidad de Madrid justificó el cierre remarcando las dos infracciones por rebasar el aforo permitido, alegando que el recinto puso en riesgo la seguridad de los asistentes.

La vicealcaldesa de Madrid, Inma Sanz, también se pronunció a favor del precinto, defendiendo que mientras la normativa no se modifique, el Ayuntamiento tiene la obligación de hacerla cumplir.

El edificio fue construido en los años 30 como cine, y más tarde fue reconvertido en teatro y sala de fiestas. Su diseño sigue el estilo racionalista de la época, que se puede ver en muchos lugares de la capital.