El País tilda de «polémico» que las víctimas de ETA cuenten su testimonio a adolescentes y universitarios

Las víctimas del terrorismo no son un ente homogéneo, sino que cada una tiene sus ideas. Son personas libres para expresarse de la manera en la que consideren en los espacios que, afortunadamente, se les otorgan

Beatriz Botella, sobrina y nieta de asesinados por ETA, da su testimonio en el ciclo 'Pasado y el presente del terrorismo de ETA'

El pasado mes de octubre, la Comunidad de Madrid puso en marcha una iniciativa para que víctimas del terrorismo de ETA contaran su testimonio en colegios e institutos de la región. Un proyecto que, ahora, se ha extendido por colegios mayores, de tal manera que estudiantes universitarios van a poder escuchar en primera persona a las víctimas directas de la barbarie terrorista.

Parece un disparate pensar que alguien pueda estar en contra de un proyecto de estas características, máxime, cuando el desconocimiento de los jóvenes de hoy sobre la banda terrorista que acabó con la vida de más de 850 personas, hirió, extorsionó, secuestró y obligó a abandonar sus hogares a cientos de miles de vascos está cada vez más extendido.

Sin embargo, hay quien se empeña en polemizar y, convenientemente, lo recoge en sus páginas el diario El País. « La Comunidad de Madrid inaugura un polémico ciclo de charlas sobre terrorismo en colegios mayores», tituló ayer el diario de Prisa, en línea con lo que ya publicó hace meses, cuando las charlas aterrizaron en los colegios: «El taller sobre ETA en los colegios de Madrid desata las críticas entre víctimas y oposición: 'Es indecente y hace daño'».

Quizá, lo que es «indecente y hace daño» es el intento por silenciar a las víctimas del terrorismo. Miles de personas que han sufrido los asesinatos de sus padres, hermanos, hijos, compañeros, amigos, abuelos y que pueden hoy contar lo que vivieron en sus propias carnes por culpa del fanatismo separatista vasco. Un testimonio imprescindible para que los jóvenes entiendan qué es lo que sucedió, cuyas consecuencias siguen latiendo a día de hoy, pero que, parece que para algunos, carece de interés pedagógico. O a lo mejor de lo que carece es de interés político.

Quizá, lo que es «indecente y hace daño» es el blanqueamiento de los terroristas, la salida indiscriminada y fraudulenta de prisión de los etarras sin haber cumplido ni de cerca sus penas, el borrado de la historia, los pactos secretos con el brazo político de ETA, Bildu, para lograr las mismas aspiraciones que tenían cuando mataban a cambio de mantener a Pedro Sánchez en el Palacio de La Moncloa.

No hay que olvidar que ETA, con sus asesinatos, además de ocasionar un drama humano incuestionable, trataba de imponer un proyecto político. Por lo tanto, sus víctimas son también políticas. No se trata sólo de que estas queden como un mero objeto de compasión por la muerte violenta de un familiar con la que cualquiera con un mínimo de decencia podría empatizar, sino que lo que tienen que decir va más allá y, por supuesto, tiene que ver con la política.

Las víctimas del terrorismo no son un ente homogéneo, sino que cada una tiene sus ideas. Son personas libres para expresarse de la manera en la que consideren en los espacios que, afortunadamente, se les otorgan. Así, igual que pueden decir lo que consideren en las páginas de El País, también podrán hacer lo propio en los foros habilitados por la Comunidad de Madrid. ¿O es que unas pueden censurar a otras?