Fachada del edificio del Tío Pepe en MadridEuropa Press

La historia de cómo se vistió con chaquetilla a la botella de Tío Pepe, que este sábado dejará de brillar en Madrid

En 1835, Manuel María González Ángel, un joven veinteañero de Sanlucar de Barrameda, quiso probar suerte con el pujante negocio de los vinos. Un paso que marcaría el inicio de uno de los legados empresariales más importantes de España.

Como se trataba de un negocio desconocido para él, busco consejo en su tío José María Ángel y Vargas, o como él le llamaba cariñosamente «mi tío Pepe». Es él quien le instruye en todos los secretos del arte vinícola jerezano. Como agradecimiento a tan valiosas enseñanzas, Manuel María le cede una parte de la bodega y referencia las botas de la Solera Fundacional con el nombre «Solera del Tío Pepe».

José Ángel y Vargas, tío materno de Manuel María, a quien alude la marca Tío Pepe.Bodegas Tío Pepe

Del éxito de las exportaciones nace la sociedad con Robert Blake Byass, comerciante de vinos inglés y agente comercial de Manuel Marías en Gran Bretaña, quien en 1844 le pide en una carta algunas botas de ese «vino tan sumamente pálido que tanto me recomiendas». Esas primeras botas de Tío Pepe tienen una gran acogida en Reino Unido, con un crecimiento exponencial que poco a poco se va extendiendo a otros países de Europa y el continente Americano.

En 1886, Tío Pepe se convierte en una de las primeras marcas registradas de España. Es en 1935 cuando Luis Pérez Solero, jefe de propaganda de la bodega, decide vestir la botella de Tío Pepe con chaquetilla, sombrero de ala ancha y guitarra española. Una creación que acabaría por convertirse en uno de los iconos publicitarios más reconocidos del mundo y desde ese mismo año, el famoso cartel brilla en la capital. Aunque este sábado 28 de marzo dejará de hacerlo durante una hora para sumarse a la iniciativa ecologista de La Hora del Planeta, promovida por World Wildlife Fund (WWF).

Cartel publicitario de Tío pepe en las calles de JerezBodegas Tío Pepe

91 años de cartel en Madrid

El primer hogar de ese cartel luminoso de Tío Pepe en Madrid fue la azotea del que fuera Hotel París, en el número 1 de la Puerta del Sol, desde donde brilló 76 años, desde 1935 a abril de 2011. El París echó el cierre en 2006 y durante años quedó abandonado hasta su derribo en 2011.

Las obras en ese edificio del número 1 de la plaza obligaron a desmontar el cartel con la idea de volver en unos meses, aunque, finalmente, eso no ocurrió hasta abril de 2014. Tuvieron que pasar tres años sin el cartel de Tío Pepe acompañando las uvas de Nochevieja desde su altura o siendo testigo de la vida de la plaza más icónica de la capital, 15M incluido, hasta que volvió a brillar en la noche madrileña pero en el número 11, justo enfrente de su lugar original, tras una fuerte campaña popular que reclamaba su regreso.

Vistas del cartel 'Tío Pepe' durante el encendido de luces de navidad, en la Puerta del Sol, a 23 de noviembre de 2023Europa Press

Fue la resolución a la que consiguió llegar la propiedad del cartel, González Byass, después de que el nuevo titular del edificio en el que estaba originalmente, donde ahora se levanta la tienda Apple, no quisiera mantener la publicidad en su azotea.