Las protestas promovidas incluyen cortes en la A-3 y un encierro para el próximo viernes 10 de abrilGoogle Street View

Rivas Vaciamadrid  Familias del CEIP Hispanidad denuncian «presiones políticas» de un exconcejal de Rivas contra la Comunidad de Madrid

El foco se sitúa en el exconcejal de Izquierda Unida y militante del PCE, Raúl Martínez, a quien atribuyen la organización de protestas como cortes en la A-3

Un grupo de familias del CEIP Hispanidad, en Rivas Vaciamadrid, ha manifestado su malestar por lo que consideran un uso político de la situación derivada del retraso en la segunda fase de las obras del centro. Según trasladan varios padres, esta circunstancia estaría siendo aprovechada para promover movilizaciones con un trasfondo partidista, algo que califican de «utilización política inadmisible».

De acuerdo con estos testimonios, el foco de las críticas se sitúa en el exconcejal de Izquierda Unida y militante del PCE, Raúl Martínez, a quien atribuyen la organización de protestas como cortes en la autovía A-3. A su juicio, estas acciones no responden únicamente a la preocupación por el estado del colegio, sino que persiguen desgastar al Ejecutivo autonómico.

Las familias que discrepan de esta estrategia subrayan que, si bien comparten la inquietud por el retraso de las obras, no respaldan las formas empleadas. En este sentido, denuncian una presión continuada en los canales de comunicación vinculados al centro educativo.

«No queremos que se nos use con intereses partidistas. Sentimos que se está haciendo política chusca con la educación de nuestros hijos», señalan fuentes del entorno escolar, que optan por preservar su anonimato por temor a represalias.

Trayectoria pública bajo el foco

En cuanto al perfil de Raúl Martínez, las familias recuerdan episodios de su trayectoria pública que consideran relevantes. El exconcejal, conocido como «el chino», dimitió en su día tras un incidente en una panadería del municipio.

Según los hechos recogidos entonces, habría intentado llevarse productos sin abonar su importe y, al ser interceptado, reaccionó con amenazas al propietario, llegando a decir: «Tú no sabes con quién estás hablando, soy concejal y te voy a mandar a la policía».

Tras su salida del Ayuntamiento, pasó a desempeñar funciones en la empresa municipal Rivamadrid como liberado sindical de CCOO. Desde esa posición, según indican las mismas fuentes, mantiene una notable actividad en redes sociales bajo el alias de «Raúl Ripense».

«Los Ceausescu de Rivas»

Otro de los elementos que suscita críticas entre estas familias es la relación de Martínez con la actual concejala de Urbanismo y Vivienda, Yasmín Manji, también vinculada al PCE local. Ambos conforman, según describen algunos sectores sociales y políticos del municipio, un núcleo de influencia al que se refieren como «los Ceausescu de Rivas». Este apelativo, explican, alude al control que, en su opinión, ejercen sobre determinadas áreas de la vida municipal.

En este contexto, algunos padres interpretan que el conflicto en torno a las obras del colegio se enmarca en una disputa más amplia. Señalan, por ejemplo, que la empresa constructora del centro, TAPUSA, mantiene un litigio judicial con el área municipal que dirige Manji, relacionado con la rescisión de un contrato para la construcción de viviendas públicas y la incautación de una garantía económica —este procedimiento se encuentra actualmente en los tribunales—.

«Nos sentimos utilizados»

El malestar se traduce en un creciente hartazgo entre parte de la comunidad educativa. «Nos sentimos utilizados. No queremos que se use a nuestros hijos ni a la educación pública para alimentar su obsesión contra el Gobierno regional», exponen algunos progenitores. Asimismo, denuncian que existe una vigilancia constante de las obras y una actividad intensa en grupos de mensajería que contribuye a aumentar la tensión.

Por último, estas familias reclaman que se respete su libertad de decisión y que cesen las presiones para participar en determinadas protestas. Entre ellas mencionan cortes en la A-3, la colocación de pancartas en puentes de la zona o un encierro previsto en el centro el próximo 10 de abril.

En su opinión, la educación pública no debería convertirse en escenario de «guerras sectarias», ya que consideran que ello perjudica tanto la imagen del colegio como el bienestar de los alumnos.