Primer tranvía 1870Ayuntamiento de Madrid

Esplendor y ocaso del tranvía en Madrid: de las mulas a la llegada del Metro

El hallazgo de restos del tranvía de Madrid en las obras que se están acometiendo en el entorno de la Puerta de Alcalá ha reverdecido el interés por este medio de transporte que acompañó a los madrileños durante casi cien años.

Grandes capitales europeas como La Habana, Londres o París ya contaban con tranvías desde 1862. La necesidad que Madrid tenía de mejorar sus servicios de transporte dio lugar a la primera línea inaugurada el 31 de mayo de 1871.

Tirado por una pareja de mulas, el tranvía unía el barrio de Salamanca con el de Pozas, actual barrio de Princesa. El crecimiento de la ciudad se había hecho palpable con el derribo, en el reinado de Felipe IV, del muro perimetral que rodeaba a la ciudad. Los barrios se iban extendiendo gracias a la aprobación del proyecto del ensanche de Madrid en 1860, como al crecimiento demográfico generado, entre otros motivos, por la inmigración.

Frente al caminar humilde y desgastado de las clases bajas sobre un pavimento defectuoso en su adoquinado, se encontraba la nobleza, haciendo uso de carruajes en propiedad guiados por lacayos perfectamente uniformados. Los coches en alquiler eran testigos directos del trasiego de la clase media en ascenso.

El Ayuntamiento de Madrid, para mejorar el transporte, estudia la creación de líneas de tranvía en la década de los 60 del siglo XIX. Compañías extranjeras con experiencia en la ejecución de estos trabajos solicitan autorización para construir y explotar dos líneas, pero sin éxito. No hubo ejecución alguna.

Gracias a la llegada de José Domingo Trigo, titular de la tercera concesión, se inician las obras de la primera línea de tranvía. Empresario experto, inició el proyecto en 1869. Tiene como objetivo unir el barrio de Salamanca con el de Princesa. El británico Williams Morris concluyó las obras en 1870.

Ómnibus en la Plaza de CibelesAyuntamiento de Madrid

Inicialmente, la recta tiene un ancho de línea internacional con un diseño de circulación por la izquierda. Hoy el Metro de Madrid, «el tranvía que pernocta bajo nuestros pies», tiene el mismo modelo de ancho de vía (1.445 milímetros entre las caras internas de los carriles) y mantiene este sentido.

La primera línea en la cabecera del Barrio de Salamanca se situaba en la calle Maldonado esquina con Serrano. La inauguración tuvo lugar el día 31 de mayo de 1871. Un banquete con autoridades celebrado en el famoso restaurante Lhardy, ubicado en la Carrera de San Jerónimo, puso el broche final a este evento. El servicio comienza a funcionar enlazando el Barrio de Salamanca con la Puerta del Sol para finalmente unirlo al Barrio de Pozas.

Cuentan las crónicas de la época que el servicio de la línea era atendido por 24 coches y 120 mulas. Los vehículos contaban con tres plataformas: la central para 16 pasajeros que pagaban un real, la plataforma de acceso para el cobrador y la superior, llamada imperial, con capacidad para 8 viajeros. Medio real les costaba a cada uno sentarse en bancos corridos. El látigo que portaba el conductor en la parte delantera alertaba a las mulas. Los veranos tan calurosos que se vivían en Madrid ayudaron a la creación de las llamadas «jardineras», vehículos abiertos con una cubierta acompañada de cortinas que ayudaba a la ventilación.

Tranvía eléctricoAyuntamiento de Madrid

La segunda vía de tranvía que transcurría desde la Plaza Mayor hasta el Puente de Toledo se inauguró en 1877. A partir de entonces proliferaron nuevas líneas que enlazaban barrios como el de Cuatro Caminos o Embajadores con el centro de Madrid. En ese momento, la Puerta del Sol se convirtió en el centro neurálgico de la ciudad, llamado hoy el kilómetro cero.

Este transporte estaba formado por el conductor y los cobradores. Lo completaban los mozos y veterinarios que estaban siempre al cuidado de los animales. El número de mulas que empujaban al tranvía variaba según la pendiente del tramo a transitar. La calle Toledo era buena prueba de ello, con intervalos de gran inclinación.

La llegada del tendido eléctrico en 1906 cambió por completo la configuración del tranvía. Mozos y veterinarios fueron sustituidos por técnicos e ingenieros industriales encargados de mantener el buen funcionamiento de las instalaciones. La ciudad de Zaragoza se convirtió en el epicentro donde se fabricaban los coches eléctricos. Estos coches adoptaron el nombre de «canarios» por su color amarillo tan vistoso. Atrás quedaron los vehículos tirados por animales reconvertidos en coches abiertos, hoy utilizados en ferias y romerías.

La infraestructura en Madrid se iba transformando paulatinamente. El grano y la paja se sustituyeron por líneas de cableado y postes. Las cocheras y cuadras dieron paso a grandes naves con amplios talleres mecánicos.

La primera línea de metro de Madrid se inauguró el 17 de octubre de 1919. Esta línea unía las estaciones de Sol y Cuatro Caminos, propiciando el declive del uso del tranvía. Con la aparición de las líneas de autobuses en 1924 y el estallido de la Guerra Civil, que se llevó por delante cocheras y líneas, este transporte ya tenía sus horas contadas. El 2 de junio de 1972 se suprimieron las dos últimas líneas de este servicio, llegando a su fin.

El desaparecido poeta Antonio Gala ya lo decía en sus escritos, «en el avión se llega, en el tren se viaja». El tranvía no sólo fue un medio de transporte para los viajeros de la época durante sus 101 años de servicio, también se convirtió en un punto de encuentro, un escaparate que mostraba parte de cómo era el día a día de los madrileños. «La novela en el tranvía» de Benito Pérez Galdós, publicada en 1871, así lo refleja.