San Blas, entre el miedo y la resignación tras el último crimen en el parque El Paraíso: «Volvemos a los años 80»
San Blas, entre el miedo y la resignación tras el último crimen en el parque El Paraíso: «Volvemos a los años 80»
Los vecinos denuncian inseguridad, drogadicción y violencia constante en el entorno del parque madrileño después del asesinato de un joven de 20 años
El barrio madrileño de San Blas vuelve a estar marcado por la violencia tras el asesinato de un joven de 20 años en el parque de Parque El Paraíso. El suceso, ocurrido el pasado martes a primera hora de la mañana, ha reabierto el debate sobre la inseguridad en una zona castigada desde hace décadas por el tráfico y consumo de drogas, los narcopisos y los altercados violentos.
La víctima, un joven de origen nigeriano, falleció tras recibir una puñalada en el tórax durante una presunta discusión relacionada con estupefacientes. Los sanitarios del Samur-Protección Civil intentaron reanimarle durante más de media hora, aunque finalmente solo pudieron confirmar su muerte. Horas después, la Policía Municipal detuvo a un hombre argelino de 38 años, conocido en el barrio y con numerosos antecedentes, como presunto autor del crimen.
La escena del apuñalamiento no ha sorprendido a muchos vecinos de la zona, que aseguran convivir desde hace años con una situación de degradación constante. «No me sorprende lo ocurrido», explica una madre que pasea habitualmente con su hija por los parques de Amposta y Simancas. «Siempre nos cruzamos con drogadictos; he presenciado robos y agresiones. Ya incluso busco parques más lejos para que mi hija no vea esas cosas».
El miedo y la sensación de abandono se repiten en muchos testimonios recogidos en el entorno del parque. Un comerciante con negocio frente a El Paraíso resume el ambiente del barrio con resignación: «Todos los días hay peleas, hay de todo y hasta muertos». Otro trabajador de un bar cercano asegura que el problema se ha convertido en algo cotidiano. «Ya van tres muertos cerca de aquí. Eso es lo normal», lamenta.
Muchos vecinos consideran insuficiente la presencia policial. Aunque reconocen ver patrullas con frecuencia, creen que no basta para frenar el deterioro del entorno. «Hay mucha policía, pero hay más yonquis que policías», afirma uno de los entrevistados. Otra vecina asegura que los agentes «pasan, ven lo que hay y no hacen mucho más».
La preocupación no se limita únicamente a la inseguridad. Las asociaciones vecinales alertan de que detrás de esta situación existen problemas estructurales relacionados con la exclusión social, el sinhogarismo, la drogodependencia y la falta de inversión pública en determinados barrios de Madrid. Desde la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) reclaman desde hace tiempo un plan integral que combine seguridad, intervención social y medidas de convivencia.
Tras el crimen, la Delegación del Gobierno ha convocado una reunión con representantes de la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento y asociaciones vecinales para abordar la situación en el entorno del parque. El objetivo es estudiar un plan integral que complemente la acción policial con actuaciones sanitarias y sociales. Sin embargo, tanto el Gobierno regional como el Ayuntamiento han rechazado acudir al encuentro, acusando al delegado del Gobierno de intentar trasladar responsabilidades.
Mientras las administraciones mantienen el enfrentamiento político, en las calles crece el cansancio. «Estamos volviendo a los años 80», resume una vecina que asegura querer marcharse del barrio desde que fue madre. «No quiero que mi hijo crezca aquí».
El asesinato del joven en El Paraíso es ya el décimo homicidio registrado en la Comunidad de Madrid en lo que va de año. Un dato que aumenta la preocupación en barrios donde muchos vecinos sienten que la violencia se ha convertido en parte de la rutina diaria.