Detalle de un panal de abejas
Los bomberos que también salvan abejas: así actúa la unidad de enjambres de Madrid
La conocida como unidad de enjambres nació alrededor del año 2000 gracias a la iniciativa de varios bomberos
Cuando se habla del trabajo de los bomberos, lo primero que suele venir a la mente son incendios, rescates o grandes emergencias. Sin embargo, dentro del Cuerpo de Bomberos de Madrid existe una labor menos conocida que cada año gana más importancia: la recogida y reubicación de enjambres de abejas en distintos puntos de la ciudad. Esta función especializada, que comenzó hace más de dos décadas, se ha convertido en un servicio esencial ante el aumento de intervenciones relacionadas con estos insectos.
La conocida como unidad de enjambres nació alrededor del año 2000 gracias a la iniciativa de varios bomberos del parque número 1 de Madrid. Aunque no existe una fecha exacta de creación, el proyecto comenzó como una respuesta a la creciente demanda ciudadana. Muchas de las intervenciones requerían trabajos en altura, acceso a fachadas o actuaciones urgentes que otros servicios municipales no podían cubrir, especialmente fuera de determinados horarios. Los bomberos, al trabajar las 24 horas del día, asumieron progresivamente esta responsabilidad.
Actualmente, la unidad cuenta con treinta miembros especializados que realizan tareas fuera de la guardia habitual. Entre sus funciones destacan el mantenimiento del apiario de bomberos, situado en la madrileña Casa de Campo, la elaboración de documentación formativa y la preparación de cursos para nuevos integrantes del cuerpo. Además, también se encargan de gestionar el material destinado a las furgonetas especializadas en recogida de enjambres.
Estas intervenciones no solo consisten en retirar abejas de la vía pública. El trabajo incluye la conservación de los enjambres recogidos para garantizar su supervivencia. Muchos de ellos son trasladados al apiario municipal, donde se utilizan tanto para formación interna como para mantener colonias activas. Cuando la capacidad del apiario no es suficiente, los bomberos colaboran con una fundación sin ánimo de lucro a la que ceden algunos núcleos de abejas para su conservación.
Apiario de la Casa de Campo
La formación de los efectivos especializados ocupa un papel fundamental dentro de esta unidad. Los nuevos bomberos reciben alrededor de veinticuatro horas de enseñanza relacionadas con la manipulación y recogida de enjambres. Estas clases combinan teoría y práctica, desarrollándose esta última directamente en el apiario de la Casa de Campo. Posteriormente, los profesionales continúan recibiendo cursos de reciclaje y pequeñas formaciones a lo largo del año, especialmente en los parques donde se encuentran las furgonetas especializadas.
El número de actuaciones relacionadas con abejas ha crecido notablemente durante los últimos años. Según los datos facilitados por la unidad, entre 2023 y 2025 se registraron alrededor de quinientas intervenciones anuales. El incremento ha sido tan significativo que en 2026 se incorporó una tercera furgoneta especializada para cubrir la demanda existente en Madrid.
Las intervenciones se dividen principalmente en dos tipos: enjambres establecidos y enjambres en tránsito. Los primeros suelen representar un mayor riesgo, ya que las abejas defienden activamente el lugar donde han creado su colonia. Este tipo de situaciones se produce habitualmente en viviendas, colegios o edificios públicos, donde las colonias pueden instalarse dentro de muros, cámaras de aire o fachadas. En estos casos, la actuación de los bomberos resulta necesaria para evitar riesgos a los ciudadanos.
El jefe de grupo de Bomberos Madrid cuenta cómo es el paso de las abejas por el Apiario de la Casa de Campo
Por otro lado, los enjambres en tránsito son aquellos grupos de abejas que todavía buscan un lugar definitivo para establecerse. Generalmente forman una especie de bola visible en árboles, coches o mobiliario urbano. Aunque suelen ser menos agresivos, también son recogidos si se encuentran en zonas concurridas o de posible peligro para la población.
Desde la unidad insisten en la importancia de actuar con precaución cuando un ciudadano encuentra un enjambre. Las principales recomendaciones son no acercarse sin equipos de protección, mantener una distancia de seguridad, evitar hacer ruido o molestar a las abejas y avisar inmediatamente a los servicios correspondientes para que realicen la recogida adecuada.
Algunas de las operaciones más complejas requieren varias horas de trabajo y una actuación muy precisa. Uno de los casos más laboriosos ocurre cuando las abejas llevan años instaladas dentro de una construcción. En estas situaciones, los bomberos deben realizar pequeñas demoliciones para acceder a las cámaras de aire donde se encuentra el panal. Posteriormente, desmontan cuidadosamente la colonia y trasladan las partes más delicadas, especialmente las zonas con crías, a cuadros y núcleos preparados para su conservación.
Tras la extracción, las cajas permanecen durante varias horas cerca de la ubicación original del enjambre para permitir que regresen las abejas que estaban fuera durante la intervención. Finalmente, ya por la noche, se realiza el traslado definitivo al apiario de la Casa de Campo. Este procedimiento busca mantener la colonia fuerte y garantizar su supervivencia tras el cambio de ubicación.