Puesta de sol sobre la Gran Vía y la Plaza del Callao en Madrid.
La historia de Gran Vía: de un sueño urbano a convertirse en una de las calles más importantes de Madrid
Comenzó a construirse en el año 1910 durante el reinado de Alfonso XIII y hoy en día es uno de los principales ejes y escaparates comerciales de toda la capital
Una de las imágenes más características que tiene hoy en día la ciudad de Madrid es el edificio Capitol, antiguo edificio Carrión, uno de los más conocidos de la Gran Vía y declarado Bien de Interés Cultural. Una calle que comenzó a construirse en el año 1910 bajo el reinado de Alfonso XIII y que se ha convertido en uno de los principales ejes y escaparates comerciales de toda la ciudad.
La presencia de grandes marcas acompañadas de un turismo diario masivo refleja en lo que se ha convertido esta avenida: el centro neurálgico de la capital de España.
Inicios
Durante varias décadas, a finales del siglo XIX, se hablaba de la necesidad de ampliar algunas de las calles de Madrid con el objetivo de mejorar la movilidad y conectar los diferentes barrios. Algunas situaciones provocaron que en el año 1910 se comenzase a construir una gran avenida que pudiese descongestionar el casco histórico sin alterarlo demasiado.
Se llevaron a cabo obras de demolición de un total de 300 inmuebles, además de otros establecimientos que desaparecieron. Esto generó un debate entre la población acerca de si no se estaba conservando el patrimonio, previo a la reorganización definitiva de la zona, la cual se dividió en tres tramos diferentes.
La calle Gran Vía, el 6 de abril de 2025, en Madrid
El primero de ellos, desde la calle Alcalá hasta la Red de San Luis, adoptó la influencia arquitectónica francesa. El segundo tramo, hasta Callao, tiene edificios de influencia estadounidense, mientras que el tercer tramo, hasta Plaza de España, es del estilo Art Déco.
Grandes edificios
Todas estas zonas contienen históricos inmuebles, muchos de ellos de los más importantes de la capital. Entre estos se encuentran el edificio Metrópolis, Grassy, Gran Peña, Telefónica, Carrión o España. Se sitúan en los diferentes tramos de la avenida, que en sus inicios recibían un nombre cada uno, pero que finalmente fueron cambiando a lo largo de los años.
El Edificio Carrión durante los años sesenta, antes de la instalación del cartel de Schweppes
Antes de recibir el nombre de Gran Vía, esta calle fue la Avenida de Rusia, Avenida de la Unión Soviética, Avenida de la CNT y Avenida de José Antonio, una vez finalizada la Guerra Civil y manteniéndose hasta el año 1981.
Otras edificaciones, como teatros y cines, ocuparon desde los inicios un papel importante en esta zona. Salas como el Palacio de la Música, el Cine Avenida, el Cine Callao o el Teatro Lope de Vega hicieron que gran parte del ocio de la capital se viese representado en la Gran Vía, que incluso llegó a recibir el apodo de «Broadway madrileño».
El paso de los años
Se necesitaron más de 40 años para finalizar los 1.306 metros que conforman la Gran Vía, ya que se construyó en medio de muchos cambios sociales, políticos y de transiciones de concepto arquitectónico.
El estallido de la Guerra Civil provocó que sufriese numerosos daños, incluso con alguno de los edificios, como el de Telefónica jugando un papel importante, ya que se convirtió en un observatorio militar. Más adelante, en los años 80 y 90 surgieron diversos cambios en el ocio que provocaron que algunos cines tuviesen que cerrar para dar pie a nuevos formatos como tiendas o espacios comerciales de grandes marcas.
Fachada del edificio de Telefónica en la Gran Vía, a 28 de noviembre de 2025
Esto hizo que se impulsase el turismo de forma masiva, modificando así la identidad tradicional de la Gran Vía y convirtiéndola en el principal escaparate de Madrid.
Actualidad
La avenida se ha ido ajustando a lo largo de los años a los cambios que ha contemplado. Hoy en día, el turismo ha provocado que numerosos hoteles, apartamentos o comercios ocupen el lugar para satisfacer la demanda.
La peatonalización de algunos tramos y su ampliación desde el año 2018 por parte del Ayuntamiento provocan una mayor afluencia de personas. Esto se suma a que la circulación de automóviles ha quedado reservada a los residentes del distrito Centro.
Lo que está claro es que Gran Vía, por muchos cambios que sufra, va a seguir siendo unos de los grandes epicentros de la ciudad de Madrid sin perder su identidad.