Palacio Real

Es un elemento que contrasta drásticamente con las llamadas farolas fernandinas e isabelinasGetty Images

Curiosidades

La curiosa farola republicana que permanece junto al Palacio Real de Madrid

Lo extraordinario de esta pieza, caracterizada por su remate almenado, es su localización en el epicentro del poder monárquico

La Plaza de Oriente de Madrid alberga un singular vestigio político que se ha transformado en un punto de peregrinación para turistas y curiosos de la historia contemporánea: una farola de la Segunda República asentada a escasos metros del Palacio Real.

Lo extraordinario de esta pieza, caracterizada por su remate almenado, es su localización en el epicentro del poder monárquico y el hecho de haber sobrevivido de forma anónima a los 40 años de dictadura franquista, un periodo en el que se erradicó sistemáticamente cualquier tipo de simbología republicana de la vía pública.

La presencia de este tipo de heráldica en el mobiliario urbano de la capital responde a las transformaciones institucionales iniciadas a partir de 1868 con la Revolución de la Gloriosa, momento en que la corona mural comenzó a desplazar a la corona real en monedas, sellos y edificios tras el derrocamiento de Isabel II.

Aunque este símbolo cívico ya contaba con antecedentes en la historia castellana del siglo XIII —como atestigua el ajuar funerario de Sancho IV—, su consolidación definitiva llegó con la proclamación del régimen republicano en 1931, cuando las autoridades decretaron la eliminación de las flores de lis borbónicas y la sustitución de los emblemas monárquicos tradicionales por coronas almenadas en todos los estamentos del Estado.

Farola Palacio Real

Farola de la Segunda República asentada a escasos metros del Palacio RealMicroplan Madrid

Las farolas fernandinas e isabelinas

En concreto, es un elemento que contrasta drásticamente con las llamadas farolas fernandinas e isabelinas que predominan en el casco histórico madrileño, un modelo de iluminación implantado originalmente en 1832 para conmemorar el nacimiento de la infanta Luisa Fernanda.

Dichas luminarias de época —cuyas réplicas se siguen fabricando hoy en día para preservar la homogeneidad estética del centro de la ciudad— exhiben en sus bases de fundición el monograma del rey Fernando VII (compuesto por dos letras 'F' contrapuestas y el número romano VII) coronado por la diadema real.

Otros símbolos que sortearon la censura

La farola de la Plaza de Oriente no es el único testimonio republicano que consiguió sortear la censura estética de la posguerra en la capital de España. En la fachada del Banco de España, situada en la calle de Alcalá, todavía es visible un escudo oficial de la Segunda República labrado en piedra.

Esta ornamentación, integrada en las sucesivas ampliaciones de un complejo arquitectónico que inició sus obras bajo el régimen monárquico, permanece como un testigo de las complejas superposiciones políticas que han configurado el paisaje urbano de Madrid a lo largo de los dos últimos siglos.

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