Vistazo de la nueva estación de ChamartínManuel M. García

26.900 m², 560 millones y 4 kilómetros de vías nuevas: los números de la renovación de Chamartín

El nuevo vestíbulo se organiza en tres ámbitos diferenciados

Uno de los mayores proyectos de Madrid ha sido la reforma de la estación de Chamartín. Construida en la década de los 70 del pasado siglo, la infraestructura ferroviaria necesitaba una renovación integral de sus instalaciones, ampliar los espacios para los usuarios y aumentar su número de vías de ancho estándar para hacer frente al constante incremento de viajeros, derivado de la puesta en servicio de nuevas líneas de alta velocidad y de la liberalización ferroviaria.

Tras una inversión de unos 560 millones de euros y varios años de obras, Chamartín ha pasado de estación periférica a convertirse en un nodo estratégico de movilidad, tanto para los servicios de Cercanías como para la alta velocidad.

Al inicio de los trabajos, Chamartín contaba con 21 vías (15 de ancho ibérico para servicios de Cercanías y de Media y Larga Distancia de red convencional, que habían reducido su número) y 6 vías de alta velocidad terminales, sin continuidad hacia el sur.

Por su parte, el vestíbulo contaba con poco más de 10.000 m² y la conexión entre los andenes de Cercanías se realizaba a través de un estrecho pasillo subterráneo.

Ahora, Chamartín tiene una superficie de 27.000 m² distribuidos en dos vestíbulos, el Principal y el Central subterráneo y un paso inferior que facilita el tránsito de los viajeros.

Vistazo de la nueva estación de ChamartínManuel M. García

Además, cuenta con un total de 25 vías pasantes (con salida hacia el norte y el sur): 12 vías pasantes para trenes de alta velocidad y otras 13 de ancho ibérico pasantes (más 2 auxiliares en cabecera norte).

Los trabajos han permitido optimizar los flujos de viajeros, tanto de entrada como de salida de la estación, con itinerarios sencillos y plenamente accesibles. Además, se ha reforzado la intermodalidad con conexión directa a Metro, bolsa de taxis, nueva dársena de autobuses, VTC y aparcamientos.

Al mismo tiempo se han mejorado los accesos, independizando el tráfico urbano del tráfico interno de la estación, liberando así espacio y reordenando los viales. También se ha mejorado la iluminación.

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Adicionalmente se han llevado a cabo otras obras complementarias, como la construcción de un nuevo edificio técnico para instalaciones de alta velocidad en la cabecera norte, un nuevo edificio para servicios de catering o galerías de instalaciones y para evacuación bajo las vías.

Asimismo, se han ejecutado las cimentaciones y pilas del cubrimiento de vías del lateral este de la cabecera sur, que servirán de apoyo para la futura cobertura de la playa de vías en el marco del proyecto de regeneración urbana Madrid Nuevo Norte.

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Ampliación del vestíbulo principal

Chamartín ha duplicado el espacio del edificio de viajeros, que ha pasado de aproximadamente 10.000 m² a unos 18.000 m², gracias a la prolongación del antiguo vestíbulo hacia el este y hacia el norte sobre las vías.

El nuevo vestíbulo se organiza en tres ámbitos diferenciados: una zona para viajeros de alta velocidad, otra para usuarios de Cercanías y un vestíbulo común en forma de gran pasillo longitudinal de 18 metros de ancho y 225 metros de largo, que se configura como el corazón de la estación y principal vía de paso, con locales comerciales a un lado y zonas de embarque y espera al otro.

El edificio de viajeros ha recuperado su entrada principal por la plaza, cubierta por una gran bóveda de vidrio laminado y templado para proteger a los usuarios de las inclemencias del tiempo, y en total dispone de cuatro entradas de diferentes dimensiones, además de tres de emergencia.

Vistazo de la nueva estación de ChamartínManuel M. García

En la zona de estancia y embarque de alta velocidad, los viajeros disponen ahora de un espacio amplio, diáfano (con una altura máxima de 9,43 metros) y muy luminoso, con entrada de luz natural desde diversos puntos. En esta zona se dispone de una segunda altura con diversas salas.

El acceso a las vías de alta velocidad se realiza de forma rápida y accesible gracias a seis fingers de 40 metros de longitud y 10 metros de ancho, dotados de dos rampas mecánicas cubiertas, que salvan un desnivel de unos seis metros con las vías. Los núcleos de comunicación vertical con los andenes se completan con ascensores y escalera fijas revestidas con granito.

En el ámbito de Cercanías, por primera vez se contará en el edificio principal con un sistema de control de accesos, a base de tornos. El recrecido del vestíbulo en esta zona se ha realizado mediante el desplazamiento hacia el norte, lo que ha permitido generar en el nivel superior una nueva pasarela cubierta acristalada con vistas a las vías de 1.300 m² de superficie, desde donde se realiza el acceso a los andenes.

Vistazo de la nueva estación de ChamartínManuel M. García

Para mayor comodidad de los usuarios, el nuevo vestíbulo dispone de asientos, máquinas autoventa, aseos, cargadores para dispositivos electrónicos, oficinas de información al viajero y venta de billetes, así como diversos locales comerciales y de restauración.

Adicionalmente, se ha desplegado un avanzado sistema de información al viajero, mediante paneles de mensajes variables y pantallas LED de 65 pulgadas con una nueva interfaz gráfica, que informan sobre la llegada y salida de trenes.

Para mejorar la inclusividad, se ha reforzado el servicio Acerca de asistencia a personas con discapacidad o movilidad reducida, que dispone de una nueva oficina de 167 m², y se han dispuesto seis puntos de atención a viajeros con dificultades auditivas.

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El doble de vías de alta velocidad

Con el fin de pasar de 6 vías terminales a 12 vías pasantes de alta velocidad, Chamartín ha tenido que ejecutar diversas actuaciones. El primer paso fue la conversión de ancho ibérico a ancho estándar de las vías14 y 15 y su integración en el sector de alta velocidad de la estación.

Para ello, entre otras actuaciones, fue necesario el montaje de las nuevas vías, su electrificación y todas las instalaciones ferroviarias propias de la alta velocidad, así como el recrecido del andén 9 y la prolongación unos 60 m de la marquesina del andén.

Chamartín ejecutó en el extremo este del complejo ferroviario, y bajo la ampliación del vestíbulo, cuatro nuevas vías pasantes de alta velocidad y dos andenes para prestarles servicio, protegidos por marquesinas, más anchos y con una longitud de 420 metros para el estacionamiento simultáneo de varios trenes.

Vistazo de la nueva estación de ChamartínManuel M. García

En total, se montaron cuatro kilómetros de vías nuevas, la correspondiente electrificación, 18 aparatos de vía (dispositivos que permiten pasar de una vía a otra), así como los sistemas de control, mando, y señalización asociados.

Además, Chamartín construyó un paso inferior bajo las vías de alta velocidad, de 177 metros de largo y 9 m de ancho, concebido para facilitar una rápida y cómoda salida de los viajeros. Para ello, dispone de conexión con todos los andenes de alta velocidad por medio de ascensores, escaleras mecánicas y fijas.

Así, a la llegada de los trenes los viajeros bajan directamente desde su andén al paso inferior y salen de forma sencilla y accesible por cualquiera de los laterales de Chamartín: por el este a la calle Hiedra y la bolsa de taxis y por el oeste hacia el vestíbulo subterráneo para conectar con Cercanías y por el que también pueden acceder a Metro y la calle Agustín de Foxá, VTC, Rent a car y el aparcamiento P2 de la estación.