José Luis Martínez Almeida durante la vigilia de Benedicto XVI en Cuatro VientosOmnes

La foto de Almeida en Cuatro Vientos cuando acompañó al Papa Benedicto XVI durante la fuerte tormenta

El alcalde confiesa que Madrid se convirtió en la capital del catolicismo durante unos días y remarca que «tuvo suerte de vivirlo como un madrileño más»

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, volverá a estar presente durante un acto del Papa. No es la primera vez que el primer edil acude a un hecho de este calibre. El último fue en 2011 cuando Madrid acogió la JMJ y Benedicto XVI visitó la capital. Por aquel entonces, el alcalde era el Secretario General del Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid, responsabilidad que mantuvo hasta el año 2013. Ahora, tal y como revela el diario Omnes, se publica una fotografía de Almeida en aquel evento que estuvo marcado por una tormenta.

El alcalde confiesa que Madrid se convirtió en la capital del catolicismo durante unos días y remarca que «tuvo suerte de vivirlo como un madrileño más». El alcalde madrileño destaca tres momentos que no olvidará jamás. El primero de ellos fue en «el Parque del Retiro y los doscientos confesionarios en lo que se llamó la ‘Fiesta del perdón».

El segundo momento memorable para Almeida fue el el Vía Crucis en el Paseo de Recoletos con imágenes de la Pasión, exponentes de la Semana Santa que se celebra en España. El tercer y último gran recuerdo que tiene primer edil es el «regalo de poder acudir a la vigilia de oración con el Papa en el aeródromo de Cuatro Vientos».

Almeida dudó en si ir a aquella explanada debido a la gran cantidad de gente que había en la ciudad. «No puedo negar que, al ver en el telediario las imágenes previas de los jóvenes en aquella explanada enorme esperando al Papa, me entraron muchas dudas. Pero la insistencia de mis amigos y el convencimiento de que se iba a tratar de una jornada histórica me dieron el empujón», explica el alcalde.

Quien le convenció para acudir a la vigilia fue su amigo Pablo, «tenaz hasta la extenuación, consiguió la información que necesitábamos: se podía acceder a la parte trasera del recinto rodeando todo el perímetro. La opción valía la pena, aunque unos nubarrones de mal aspecto comenzaban a confabularse a varios kilómetros de distancia», remarca el primer edil.

«Todos mirábamos de reojo los nubarrones. Tenía mala pinta. Pero la llegada del Papa, con la consiguiente emoción de los presentes, provocó una algarabía indescriptible. Pudimos seguir el comienzo de la vigilia de oración gracias a la pantalla gigante. Pero un ojo miraba siempre hacia la tormenta…que cada vez estaba más cerca», explica el alcalde a Omnes.

Almeida apunta que «la tormenta descargó sobre el recinto como si fuese el fin del mundo. Sin resguardo posible, y ante el inevitable remojón, optamos por disfrutar de la lluvia, no sin algo de temor ante la virulencia de los rayos y truenos. Pero el Papa se mantuvo allí».

El alcalde de Madrid confiesa que «cuando parecía que nada más increíble podía ocurrir, tuvo lugar un hecho que me sobrecogió. El Santísimo Sacramento llegó al estrado expuesto en la Custodia de Arfe de la Catedral de Toledo. Los detalles apenas los podíamos intuir en la pantalla gigante. Pero todos pudimos experimentar el silencio. Cientos de miles de peregrinos se postraron para adorar a Jesucristo en la Eucaristía».