Interior de la presa de El Atazar
Así se prepara Madrid para evitar la sequía: «Con menos aportaciones a los embalses, cada gota cuenta más que nunca»
Para Canal de Isabel II la reducción de fugas es una prioridad estratégica
Con el verano a la vuelta de la esquina, Madrid se prepara para las altas temperaturas que provocan escenarios de sequía con una serie de pautas y estrategias que van cumpliendo a lo largo del año. Desde el Canal de Isabel II, entidad que gestiona el agua en la región, señala que «aunque la situación hidrológica en la Comunidad de Madrid es buena, en Canal aplicamos una gestión preventiva del agua».
«Adelantándonos de manera continua a posibles situaciones de escasez. Este enfoque resulta fundamental en un contexto en el que las aportaciones a los embalses se han reducido cerca de un 20 % en las últimas dos décadas, lo que obliga a optimizar al máximo los recursos disponibles», explican desde Canal de Isabel II.
Para afrontar este escenario, la estrategia de Canal se articula en varias líneas de actuación complementarias. Por un lado, la mejora de la eficiencia de la red de abastecimiento.
Para Canal la reducción de fugas es una prioridad estratégica. La entidad parte ya de una posición muy avanzada, con una red que presenta unas pérdidas reales de tan solo el 1,86 %, muy por debajo de la media nacional (15,36 %).
Este resultado es fruto de una estrategia integral en la que destaca el Plan Red, centrado en la renovación de conducciones obsoletas por otras de materiales más avanzados y resistentes.
Gracias a este plan, se ha alcanzado un ritmo récord de renovación –con 481 kilómetros sustituidos en 2025 y más de 1.740 kilómetros desde 2018–, lo que ha permitido reducir las roturas un 68 % en los últimos 20 años y mejorar de forma significativa la fiabilidad del sistema.
Interior de la presa de El Atazar
La segunda línea de actuación es el impulso del uso de agua regenerada. La reutilización de agua es una de las principales palancas para reforzar la sostenibilidad del sistema.
Canal gestiona 33 plantas de regeneración, más de 750 kilómetros de red específica y decenas de depósitos que permiten destinar este recurso a usos no potables como el riego de zonas verdes, el baldeo de calles o procesos industriales.
Actualmente, el agua regenerada representa en torno al 3 % del consumo total, un volumen similar al consumo registrado en 2025 en todos los hogares de Getafe y El Escorial juntos, lo que contribuye directamente a reducir la presión sobre las reservas de agua potable.
La tercera línea de actuación es la diversificación de recursos y planes de contingencia. El sistema cuenta con infraestructuras y planes que permiten disponer de recursos alternativos en situaciones de sequía, como pozos, trasvases o tratamientos avanzados (ósmosis inversa y ultrafiltración), lo que aporta flexibilidad y resiliencia ante escenarios extremos.
Interior de la presa de El Atazar
Por último, la cuarta línea de actuación es la concienciación y uso responsable del agua. Junto a las medidas técnicas, la sensibilización ciudadana es una pieza clave. Canal mantiene campañas permanentes para fomentar el uso responsable del agua.
Este esfuerzo sostenido en el tiempo ha contribuido a cambiar los patrones de consumo: desde la última gran sequía, el consumo per cápita se ha reducido en más de un 30 %.
Este cambio de comportamiento, apoyado por la información y la concienciación, ha sido esencial para desacoplar el crecimiento demográfico del consumo de agua.
Así, pese a que la población abastecida ha aumentado más de un 20 % en las últimas dos décadas, la demanda global se ha reducido, lo que demuestra la eficacia de combinar infraestructuras eficientes con una ciudadanía comprometida.
En conjunto, este modelo basado en eficiencia, reutilización, diversificación y concienciación permite a Canal de Isabel II afrontar con mayores garantías episodios de sequía que puedan producirse en el futuro.