El banco de alimentos que se convierte en un grito de esperanza para familias en riesgo de exclusiónMaría Bereijo

Madrid

BabyDespensa, el banco de comida pionero que alimenta a bebés hasta los tres años en Vallecas

Luchar contra la pobreza infantil es el objetivo prioritario que llevó a la Fundación Meridional a crear esta despensa para cubrir la necesidad de 300 menores que se encuentran actualmente en la lista de beneficiarios

En el número 3 de la Plaza del Pozo del Tío Raimundo descubrimos un lugar de encuentro con el objetivo primordial de alimentar a los más vulnerables. Un reto que requiere de mucho esfuerzo, entrega y de una enorme dedicación para cubrir las necesidades de muchas familias que se encuentran sin medios, cuando las colas del hambre en pandemia constataron la falta de centros para poder tener acceso a productos concretos para bebés. Luchar contra la pobreza infantil y evitar la exclusión social, motivó a la Fundación Meridional a crear BabyDespensa en 2020, un banco de comida infantil para asegurar que los bebés de 0 a 3 años cuenten con alimentos (leche de fórmula y potitos) y productos de higiene básicos (pañales).

Una iniciativa «no al uso»

Silvia Saura, directora de esta Fundación y ligada a ella a lo largo de 17 años, cuenta a El Debate que «este proyecto atiende a 300 menores derivados de centros sociales, servicios ambulatorios, hospitales e incluso de otras ONG, repartidos entre Madrid, Valencia y Barcelona. Una iniciativa que no es muy usual, con una lista de espera enorme de familias muy interesadas en este recurso».

Tras la crisis sanitaria estas ciudades se han mantenido constantes en lo que a demanda de ayuda se refiere. El local que distribuye los alimentos de primera necesidad está ubicado en el distrito de Puente de Vallecas, un barrio humilde y luchador conocido por su gran historia de solidaridad donde las redes de apoyo vecinal tejen una comunidad muy unida.

Esta Fundación es una entidad privada, apolítica y sin ánimo de lucro constituida a finales de 2005 «con el objetivo de promover la mejora de las condiciones de vida de las personas más desfavorecidas y de forma muy especial en la infancia», reza su página web. Silvia - quién comenzó llevando el departamento de comunicación de la Fundación con un enorme sentido de propósito -, habla del valor añadido de «adaptarse a las necesidades de cada niño, niños que vienen de 0 a 3 años, el niño se hace más grande, le vamos cambiando la talla de pañal y el tipo de leche que necesita».

Estas familias a las que atienden no solo reciben alimentos para sus bebés, las progenitoras cuentan con apoyo psicológico y emocional a la vez, un apoyo bautizado con el nombre de «empoderamiento de madres». En BabyDespensa se impulsan acciones de formación para ayudarlas a encontrar un empleo u oficio. «Se intenta hacer una red con entidades locales para que a la hora de no poder cubrir una necesidad que tenga la familia, pues que la entidad cercana lo haga», explica su directora a este periódico.

Almacén donde se organizan por familias los alimentos de primera necesidadMyriam Delgado

Atravesar la puerta de este bajo es encontrarse con un proyecto pionero donde las estanterías -con los productos perfectamente organizados tras el nombre de cada familia beneficiada de la iniciativa- nos hablan de una realidad que se traduce en un ciclo de desigualdad que condiciona el desarrollo y bienestar de nuestros menores. Estanterías que no solo organizan, almacenan y optimizan el espacio, también proyectan solidaridad orientada a generar un cambio positivo en la comunidad que se genera fruto de la necesidad y la incuestionable precariedad de sus miembros. Así nos lo cuenta su directora que lidera este proyecto de alto impacto combinando la eficiencia operativa con la justicia social.

«Obtenemos los productos donados directamente de empresas, o bien nos dan dinero y nosotros compramos los productos, que también se da mucho el caso, donde no solamente intentamos que sea un banco de alimentos al uso donde se brinda producto, sino que también intentamos darle una cobertura lo más integral a la familia a través de talleres de maternidad y de disciplina positiva para los menores, entre otros», ahonda Silvia.

Redes constantes de apoyo

La sensibilización es una de las señas de identidad de esta Fundación que fomenta los valores humanos, la creación de hábitos transformadores y la promoción de la solidaridad con el único cometido de crear una sociedad más equitativa. Ana Isabel Romero, una madrileña de 54 años madre de cuatro hijos - con una necesidad imperiosa de cubrir la necesidad de su hija bebé - encontró no solo alimentos en esta organización, también a una familia entre responsables y voluntarios, donde pudo recibir consuelo y solución a su problema, la falta de empleo. «Me han estado ayudando siempre, estoy muy contenta, lo que necesiten de mí, estoy ahí. Yo buscaba trabajo y me dijeron que se había ido la chiquita que estaba aquí y me propusieron llevar la limpieza del local», explica emocionada y muy agradecida.

Voluntaria y coordinadoras de proyectos de la Fundación Meridional y de BabyDespensaMaría Bereijo

«La mayoría de estas familias son monoparentales, mamás solas con niños pequeños de diferentes nacionalidades y muchas de ellas se sienten muy solas porque son extranjeras y llegan a España sin una red de apoyo encontrándose en una situación muy precaria», nos comparte su directora, mientras los beneficiarios comienzan a acercarse al local para recoger productos básicos de nutrición. «Familias que aterrizan de una manera y se van de otra porque han pasado el bache acompañadas siempre», añade Silvia.

Pero BabyDespensa no solo ofrece alimento, también productos de higiene muy necesarios en edades tan tempranas. AtidaMiFarma, una tienda de farmacia y parafarmacia online, a través de artículos básicos cuida la piel de los bebés que este banco de alimentos precursor e innovador atiende, ejerciendo como una verdadera red de contención.

«No solo hay niños mal nutridos porque sus familias no puedan aportarles los alimentos que necesitan, también hay casos donde las familias dejan de ingerir comida y de pagar el alquiler pasando necesidades muy grandes para que los niños puedan nutrirse y no de la mejor manera. Es decir, tenemos casos de familias donde no les cambian el pañal a sus bebés lo suficientemente a menudo porque no les pueden comprar más pañales y vienen con un problema de piel brutal», confirma Saura con mucho dolor.

Entrega de pañales, potitos y leche de fórmula en BabyDespensaMyriam Delgado

Las madres que se acercan a pedir ayuda al Pozo del Tío Raimundo son «mujeres muy tocadas». Silvia profundiza sobre ello y con una amabilidad incuestionable fruto de su corazón atento y generoso para dar visibilidad a este drama, nos cuenta que «la gran problemática la traen las progenitoras consumidas por tantas carencias y gracias a esta iniciativa van evolucionando para sacar la fuerza necesaria y tirar hacia delante».

Aquí las familias no son simples nombres dentro de un listado y el bienestar emocional de las madres se convierte en prioridad ya que su fortalecimiento personal desencadena en la estabilidad de sus hijos. Las familias no se sienten juzgadas, se sienten comprendidas y escuchadas en este proceso que comienza en la más absoluta marginación y gracias a iniciativas como BabyDespensa - motor que persevera en garantizar al beneficiario herramientas para la inclusión -, el individuo sale reforzado, valorado y con la fortaleza suficiente para afrontar la adversidad aliviándoles del peso que cargan en su día a día.

La nutrición de 0 a 3 años es la etapa más crítica del desarrollo humano. La alimentación durante los primeros años de vida es muy importante para el desarrollo físico y cognitivo de los niños. Una ingesta adecuada de nutrientes esenciales como proteínas, minerales, vitaminas, grasas saludables y carbohidratos es lo que requieren durante esta etapa de crecimiento. Esto les proporciona los componentes necesarios para fortalecer sus defensas, formar tejidos y mantener una buena salud en general. En el número 3 del Pozo del Tío Raimundo reforzar el valor de una alimentación equilibrada en los primeros años de vida es lo que da sentido al trabajo y a la lucha diaria de este banco de alimentos donde «se busca que la cooperación y la ayuda mutua sean pilares esenciales para el bien colectivo», gracias al impulso de su Fundación.