Vista del incendio que afecta a Burgohondo visto desde la localidad abulense de Navalmoral.
Afectados por los incendios cuestionan los desalojos: «Muchas viviendas se han salvado gracias a los vecinos»
«Nos tratan como si fuéramos menores de edad. Un adulto debe tener libertad para decidir si quiere quedarse a defender su casa», aseguran a El Debate
Mientras los equipos de extinción continúan luchando contra el gran incendio que ya afecta de forma conjunta a Madrid y Ávila, con unas 20.000 hectáreas calcinadas y más de 73.000 personas evacuadas, entre algunos de los afectados comienza a abrirse un debate sobre la gestión de las evacuaciones y el papel que deberían desempeñar los propios vecinos cuando las llamas amenazan sus viviendas. El dispositivo mantiene como prioridad absoluta la protección de la población, pero quienes han vivido el fuego desde primera línea sostienen que, en determinadas circunstancias, la colaboración de los residentes puede resultar decisiva para minimizar los daños.
Una de esas voces es la de Almudena Martínez-Fornés, periodista de El Debate y afectada por los incendios al tener una vivienda en la zona del pantano de San Juan, quien considera que la magnitud del fuego ha puesto a prueba la capacidad de respuesta de las administraciones. «Marlaska dijo ayer que las instrucciones de desalojo no son recomendaciones, son de obligado cumplimiento, pero muchas viviendas, negocios y zonas se han salvado gracias a los vecinos que han desobedecido», afirma.
A su juicio, los grandes incendios como el que asola la Sierra Oeste de Madrid y el Valle del Tiétar obligan a replantear el papel de quienes conocen el terreno. «El Estado se ha visto desbordado por los incendios y deben dejar a los vecinos que quieran que ayuden en las labores de extinción del fuego. Además, en esta zona la gente tiene una larga experiencia en la lucha contra los incendios», sostiene.
Martínez-Fornés considera además que la decisión de permanecer para proteger una vivienda debería recaer, en última instancia, sobre cada ciudadano. «Nos tratan como si fuéramos menores de edad. Un adulto debe tener libertad para decidir si quiere quedarse a defender su casa», asegura.
Sus declaraciones llegan después de que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, insistiera en que las órdenes de evacuación dictadas por los servicios de emergencia no son recomendaciones, sino instrucciones de obligado cumplimiento cuyo objetivo es preservar la vida de las personas. Precisamente esa sigue siendo la prioridad de los responsables del operativo, que este sábado han unificado la gestión de los incendios de Madrid y Ávila ante la evolución de un fuego que continúa sin estar controlado y cuya evolución depende en gran medida del comportamiento del viento.
La sensación de incertidumbre y desamparo también la describe Emilia López, presidenta de la comunidad de propietarios de la urbanización El Encinar del Alberche, en Villa del Prado (Madrid). En declaraciones a EFE recuerda que todo comenzó con una llamada alertando de un incendio que, apenas un cuarto de hora después, ya amenazaba las primeras viviendas de la urbanización.
Según relata, los vecinos tuvieron que abandonar sus casas precipitadamente mientras las llamas avanzaban hacia los chalés. Ahora, una vez superado el momento más crítico, son los propios residentes quienes han organizado turnos para vigilar posibles rescoldos durante la noche, han alquilado un generador para recuperar el suministro de agua y se coordinan para atender a las mascotas que permanecen en las viviendas.
López reconoce el trabajo de Protección Civil, Guardia Civil y Bomberos, pero considera que los medios desplegados han resultado insuficientes para hacer frente a un incendio de estas dimensiones. «Nos sentimos abandonados», lamenta, al tiempo que reclama un mayor apoyo institucional para ayudar a los vecinos a recuperar la normalidad.