Opciones de sabores para todos los gustos desde clásicos y cremosos hasta frutales e innovadoresIstock

Madrid

De los sabores más clásicos hasta los más exóticos: ruta por las mejores heladerías de Madrid

Cada cucharada de estos helados se convierte en una grata experiencia por su textura suave y cremosa generando una sensación inmediata de alivio ante el calor al tener «el punto frío» adecuado

Los orígenes del helado son inciertos al no haber una única versión acerca de su historia. La teoría más conocida sobre sus inicios se remonta a China cuando sus habitantes comían una mezcla de nieve traída de las montañas con arroz, miel, frutas y especias. Dado el elevado coste de estos ingredientes solo la alta sociedad podía consumirlos y era en el palacio imperial donde se guardaban las barras de hielo que se iban empleando según las necesidades que se presentaban. Este nacimiento en Asia hace más de 4.000 años ha ido evolucionando a través de etapas y de diferentes civilizaciones.

Se dice que fue Marco Polo quien, tras más de 20 años viajando por Oriente, lo introdujo en Italia a finales del siglo XIII extendiéndose poco a poco por el resto de los países europeos. Esta creencia se acabó popularizando pese a no existir registros exactos de ello en sus escritos. Sea como fuere, en la península itálica fue donde se perfeccionó la receta y nació el helado cremoso moderno gracias a cocineros italianos como el florentino Bernardo Buontalenti y el siciliano Francesco Procopio dei Coltelli.

El poeta lírico francés Paul Marie Verlaine (1844-1896) en el Café Procope

Para la elaboración de este gelato se inventó una máquina que homogeneizaba el azúcar, el hielo, y las frutas abriéndose la primera heladería histórica en París en el año 1686, popularizándose entre la nobleza e incluso el rey Luis XIV, «el rey Sol», disfrutó de tan deliciosa textura. Conocido como el Café Procope, se convirtió en el café-restaurante más antiguo de la ciudad de la luz, famoso por haber sido el epicentro de la Revolución Francesa y de la Ilustración frecuentado por figuras históricas como el estatista Napoleón o el filósofo Voltaire.

El helado ha pasado de ser un lujo reservado para las élites y realeza a un elemento básico y accesible con un consumo generalizado masivamente gracias a la invención y uso cotidiano de los frigoríficos. En Madrid, convertida en el epicentro mundial de la alta cocina que innova y a la vez respeta el legado histórico, el helado dejó de ser un sencillo capricho propio del verano para convertirse en un motivo de innovación, técnica y producto a lo largo de todo el año. Prueba de ello son las deliciosas heladerías que a pie de calle brindan al cliente un banquete sensorial que despierta los sentidos.

Ragazzi

Helados Ragazzi elaborados con una auténtica receta argentina

Este local coqueto ubicado en la calle Santa Isabel 7 y a unos 600 metros del museo Reina Sofía es pequeñito pero como reconocen sus dueñas «por las noches se llena». Gestionado por las hermanas letonas Grazina y Ausra, sus helados artesanales siguen la auténtica receta argentina que incorpora un 20 % de mantequilla, leche, azúcar y huevo logrando una textura ultra-cremosa. El nombre, que en italiano significa «muchachos», refleja el concepto de crear un espacio donde un grupo de amigos se reúnen para celebrar el rico gelato. Hay propuestas clásicas y otras más creativas que, a través de su vitrina, podrás elegir para luego degustar en barquillo o en tarrina con dieciséis sabores a escoger.

Bibì e Bibò

Ricos helados artesanales de textura sedosa cuya clave está en el sabor

En 2018 nace este proyecto ideado por un matrimonio italo-español, Mar Areasa y Stefano Luppi, que arrancó como una heladería de barrio y hoy cuenta con cinco establecimientos repartidos por la capital (Alcalá 144, Joaquín Bau 1, Príncipe de Vergara 266, entre otros). Apoyados por sus hijos, Sofía y Carlo, la iniciativa ha crecido con un obrador central que elabora cada día los helados artesanales con ingredientes naturales (lácteos de origen local) y fruta fresca ofreciendo una carta de sabores que va desde los clásicos de pistacho hasta propuestas más sofisticadas como ricotta con higos. Hablamos de un enfoque creativo que rompe moldes sin perder la esencia italiana a través de unos locales minimalistas de ambiente relajado.

Bico de Xeado

Ricos helados elaborados con fruta de temporada y nata de su propia leche de las granjas

Esta heladería, Beso de Helado, nace con una idea clara y bien definida, elaborar un producto de valor añadido obtenido a partir de leche de vaca de sus propias granjas del Concello de Miño, en A Coruña. La gran cremosidad de estos helados se consigue gracias a la materia prima de origen natural que junto con la leche de sus granjas da como resultado un producto de alta calidad nutricional. Una apuesta por el sector lácteo gallego que ha desembarcado en Madrid con varias tiendas, incluida una ubicada en pleno centro, calle Arenal 5. Su estrella en ventas es el de yogur pero también destacan el de natillas, mojito y plátano. Estos helados se venden en varias provincias españolas, tanto en sus propias tiendas como en restaurantes.

Myka

Toppings artesanales que son parte de la experiencia Myka

Hablar de esta heladería no es solo hablar de un helado solamente, es hablar de un momento que permanece. Myka, que significa «brillar» en latín, es el reflejo de la luz mediterránea, la claridad de los ingredientes y la energía positiva que se que quiere compartir con cada cliente. Esta firma, fundada en 2023 por Natalia Morales y Javier Ezquerro, es la primera heladería de yogur griego establecida en Madrid. Un matrimonio mexicano que apasionado por la gastronomía y con una sólida trayectoria en el sector, encontraron la inspiración en un viaje por tierras helénicas que les llevó a cambiar de vida y asentarse en Europa.

Natalia se formó en la famosa escuela parisina Le Cordon Bleu y de la mano de su marido, con una amplia experiencia en gestión de negocios, idearon crear algo que no existiera: «unir lo auténtico y lo sofisticado, lo artesanal y lo contemporáneo». Todo está cuidado al detalle gracias a creaciones exclusivas con su inspiración estrella, que combina yogur griego natural, aceite de oliva virgen, miel de azahar, pistacho molido y compota de naranja amarga. En la calle Ortega y Gasset 44 abrieron su primer local de tan solo 21 metros cuadrados que una vez que traspasas el umbral te traslada al isla de Mykonos. Hoy cuentan con varios establecimientos repartidos por toda la capital.

Los Alpes

Una de las mejores heladerías tradicionales de toda la Comunidad de Madrid

Esta heladería es la más antigua de todo Madrid y está especializada en la elaboración y comercialización de helados artesanales disponibles tanto como para la venta al público como para el sector restauración. Fundada en 1950 por Pedro Marchi y Marcelina Ladero, en sus primeros días solo existía una máquina mantecadora y un mostrador con 8 sabores de helado. Muchas cosas han cambiado en las últimas décadas pues se ha pasado de tener pocas alternativas disponibles a probar cientos de opciones que se agolpan en los mostradores.

Esta heladería tradicional sigue elaborando sus productos a la vieja usanza. Pedro Marchi, abuelo materno del actual dueño, llegó a España desde el municipio italiano Bagni di Lucca con una sola receta que un amigo suyo le había escrito en una servilleta. A partir de esta sencilla elaboración del sorbete de mantecado, Marchi la versionó con diferentes sabores hasta conseguir los helados con los que Los Alpes comenzó su andadura. En la calle Arcipestre de Hita 6, en pleno barrio de Chamberí, se puede disfrutar no solo de sus helados artesanales elaborados con la mejor materia prima de temporada (la avellana de Reus o los limones de Murcia), también de tartas, granizados y deliciosas horchatas.