El pabellón multiusos de Espartales, en Alcalá de HenaresMaría Bereijo

Madrid

El día a día de los evacuados: así se viven las horas más críticas del incendio lejos de casa

Familias con niños, mayores y todo tipo de personas acompañadas de sus mascotas conviven bajo un mismo techo con un único pensamiento en mente: volver lo antes posible a sus casas

Miles de madrileños han sufrido un vuelco en sus vidas desde la pasada semana. Y es que el peor incendio de la historia de Madrid (y de España) ya ha obligado a más de 75.000 personas a abandonar sus hogares, dejando atrás tanto sus pertenencias como incluso a sus mascotas con el fin de alejarse lo máximo posible de las llamas.

Este es el caso de los vecinos que llevan varias noches ya durmiendo en el pabellón multiusos de Espartales, en Alcalá de Henares, que ha visitado El Debate. En este sentido, familias con niños pequeños, mayores y todo tipo de personas acompañadas de sus mascotas conviven bajo un mismo techo con un único pensamiento en mente: volver lo antes posible a sus casas.

Más de tres noches evacuados

Las 137 personas que se encuentran actualmente en el centro llevan ya más de tres noches compartiendo el mismo techo. Muchos de ellos son niños, y más de la mitad son de origen extranjero y hablan muy poco español. Sin embargo, eso no es obstáculo para lidiar con la emergencia con una sonrisa en la cara.

Y es que en el pabellón cuentan con una pequeña pantalla que sirve como ventana a las noticias del exterior, todo gracias a la colocación de una televisión junto a varios banquillos deportivos del propio centro donde se reúnen a menudo los evacuados. Además, los más pequeños reciben a veces la visita de actividades divertidas, como es el caso de una pequeña obra de teatro promovida por la consejería de Cultura de la Comunidad de Madrid, que ayuda a levantar el ánimo de los que más lo necesitan.

El pabellón multiusos de Espartales, en Alcalá de HenaresMaría Bereijo

Pese a todo, el peor momento que recuerdan todos fue, sin lugar a dudas, el de la propia evacuación. Muchos se siguen mostrando esperanzados y con buen nivel de ánimo para volver a casa, pero rememoran con angustia el instante en el que tuvieron que abandonar sus viviendas.

«Comenzó a sonar la alarma del móvil (Es-Alert) y ya enseguida apareció la policía en casa. Tuvimos que salir corriendo, con lo puesto», explica Gabriel López, vecino afectado, que también recuerda inquieto que se olvidó de apagar el aire acondicionado antes de abandonar su casa por las prisas.

«Cuando salí afuera el cielo estaba todo rojo. El desalojo fue muy rápido, la Guardia Civil llamó a la puerta y nos pidió que saliéramos lo antes posible», recuerda también Jorge Antonio, que lleva ya tres noches durmiendo junto a su perro en el recinto, pero mostrándose muy agradecido con el trato recibido por parte de las autoridades.

El caos de las mascotas

En el pabellón conviven casi una veintena de animales, todos perros y gatos, que tuvieron la suerte de escapar junto a sus dueños. Sin embargo, muchos de ellos no pudieron huir con sus mascotas. Este es el caso de Laura, que recuerda agobiada como los servicios de emergencia no le dejaron salir con sus animales.

«Tengo seis gatos y un perro y los tuve que dejar atrás. Sufro mucho por ellos, se quedaron en casa y no sé nada. Encima los servicios de emergencias no pueden ayudarles porque cerré la casa con llave y no nos dejan ir a verlos», comenta con angustia.

Uno de los perros evacuados durante el incendio de la Comunidad de MadridMaría Bereijo

En cuanto a los que sí pudieron escapar, todos ellos han contado estos días con un servicio de atención veterinaria instalado de forma improvisada en el polideportivo. La responsable explica a El Debate que este es el único municipio que cuenta con auxilio para los animales, y todos los que han tenido que dormir en el recinto han recibido el cuidado necesario para garantizar su bienestar.

«Se les atiende constantemente, pero viven la situación con mucho estrés. Están fuera de casa y no entienden lo que está pasando», explica la profesional sanitaria al mismo tiempo que atiende al perro de uno de los evacuados.

La vuelta a casa

Pese a la desesperación, muchos mantienen la mirada puesta hacia el futuro con la esperanza de regresar pronto y dejar atrás una semana que no olvidarán. Por su parte, los que ya han podido regresar se despiden emocionados de los miembros de Protección Civil y del resto de profesionales que les han ayudado.

«Siempre nos piden que estemos antes de que se vayan para darnos un abrazo o invitarnos a sus pueblos. Para lo que sea», concluye Ángela Roldán, miembro de Protección Civil que ha estado estos días juntos a los afectados, que poco a poco ya ven más cerca el momento de regresar a casa.