El humo de un fuego cercano sobrevuela una de las antenas de la estación de seguimiento espacial de Robledo de Chavela
Madrid
La historia de la estación de la NASA en Robledo de Chavela que ha logrado salvarse del devastador incendio
Gracias a esta estación se pudo escuchar la primera comunicación desde la Luna y desempeña un papel esencial para mantener un contacto ininterrumpido con las naves espaciales que exploran el espacio profundo
Robledo de Chavela es un municipio de la sierra oeste de la Comunidad de Madrid ubicado en un entorno de montañas de gran valor paisajístico, entre la sierra de Guadarrama y la de Gredos, y forma parte de la ruta imperial de Felipe II, conservando tradiciones e historia medieval desde su repoblación en el siglo XIV. A unos 63 kilómetros de la capital y cerca de San Lorenzo de El Escorial, encontramos este pueblo madrileño conocido por albergar el complejo de comunicaciones de la NASA, la agencia del gobierno de los Estados Unidos encargada de la exploración espacial y de la investigación aeronáutica.
El complejo de comunicaciones con el espacio profundo en Robledo de Chavela
Bethany Stevens, portavoz de la agencia estadounidense, preocupada por el estado de las antenas de Robledo tras los incendios forestales que han azotado la zona, ha señalado que «no se observan daños estructurales significativos, tan solo en el pavimento y la vegetación circundante». Stevens ha precisado que las inspecciones y pruebas adicionales continuarán «según lo permitan los procedimientos de seguridad», ya que la situación sigue siendo «dinámica» y las evaluaciones exhaustivas avanzarán a medida que las condiciones se estabilicen y mejore el acceso a las instalaciones.
Pavimento y vegetación dañados por los incendios forestales
Mientras tanto, el Programa de Comunicaciones y Navegación Espacial (SCaN) ha transferido «sin problemas» el soporte de las misiones a los otros complejos situados en Estados Unidos y Australia, «asegurando la continuidad de las operaciones y las comunicaciones ininterrumpidas con las astronaves».
La estación de seguimiento espacial de Robledo de Chavela, junto a la carretera que conduce a Navas del Rey, se inauguró el 15 de julio de 1965 y fue bautizada popularmente con el nombre de «las antenas de la NASA». En estos 61 años, por esas antenas han llegado a Tierra datos enviados desde el espacio, desde decenas de millones de kilómetros, y han partido instrucciones hacia decenas de misiones.
En la actualidad, este «complejo de comunicaciones del espacio profundo de Madrid» (MDSCC), cuenta con seis grandes antenas, una principal de 70 metros de diámetro, otra de 26 y varias de 34 metros capaces de recibir señales extremadamente débiles. La estación es una de las estampas más icónicas de la sierra madrileña y desempeña un papel primordial para mantener el contacto con las naves que exploran todo lo que está más allá de la órbita de la Luna, es decir, aproximadamente a dos millones de kilómetros de distancia de la Tierra.
Esta estación es clave para mandar a los astronautas de vuelta a casa
¿Por qué la NASA eligió Robledo de Chavela?
Tres fueron las estaciones que se instalaron repartidas por todo el planeta, una red diseñada para que nunca se pierda la comunicación de estas misiones con las sondas y naves que exploran el Sistema Solar. La NASA se fijó en Robledo por su necesidad de tener antenas en un punto intermedio entre sus otros dos centros, Canberra, en Australia, y Goldstone, en California. Las tres compartieron comunicación para que el hombre llegara a la Luna. En aquel entonces eran 100 los trabajadores repartidos entre las tres estaciones, el mismo número que hay hoy en día en Madrid. Se instalaron antenas en barcos y aviones, pero gracias a la antena colocada en Robledo de Chavela se pudo escuchar esta famosa frase pronunciada por Neil Armstrong desde la Luna: «Un pequeño paso para el hombre y un gran paso para la humanidad».
Huella de la bota del astronauta Buzz Aldrin sobre la Luna tomada con una cámara de 70mm
Tanto Italia como el Norte de África fueron otros destinos que se barajaron, pero pronto las opciones se centraron en España, descartándose diversas ubicaciones como Málaga y Sevilla para decidirse finalmente por la zona próxima a Madrid. «Querían que estuviera lejos de una gran ciudad para evitar su luminosidad, pero no demasiado, ya que se necesitaba un aeropuerto internacional para el envío de material y personal». A principios de 1964, la NASA firmó un acuerdo con el Gobierno español y con el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) y en agosto de ese mismo año comenzaron las obras del complejo de Robledo, al que se unieron otros dos, Fresnedillas, muy próximo a Robledo y Cebreros, en Ávila.
El astronauta Buzz Aldrin fotografiado por Neil Amstrong el 21 de julio de 1969 en la Luna
El centro estuvo operativo en menos de un año dando servicio a la misión estrella de ese momento, la Mariner IV, uno de los grandes éxitos de los inicios del programa espacial estadounidense que llegaba a Marte en esas fechas. Nada más inaugurarse, su antena de 26 metros alcanzó una relevancia mundial, ya que por ella llegaron las 21 fotografías de Marte que esa misión envió a la Tierra. Cabe destacar la complejidad de esas recepciones de datos; las imágenes tardaban unas 8 horas en recibirse a una velocidad de 8 bytes/segundo. Pero, a decir verdad, la urgencia en construir las tres estaciones en España fue el programa Apolo, el famoso proyecto espacial tripulado de Estados Unidos que logró llevar seres humanos a la Luna.
Estados Unidos se jugaba la carrera espacial con Rusia y su principal necesidad era dar cobertura urgente a sus misiones. La exploración espacial histórica de la NASA y la Unión Soviética durante la década de 1960, conocidas como «las misiones de los 60», precisaban de contacto continuo con la Tierra y perder la conexión durante ocho horas (tiempo sin contacto con la Luna ni desde Estados Unidos ni desde Australia por la rotación de la Tierra) era prácticamente arruinar la misión. Mientras que Cebreros se dedicó a las misiones con Marte, Robledo y Fresnedilla se ocuparon casi en exclusiva al programa Apolo y a sus preparativos.
Captura de la Tierra tomada desde la Luna durante el desarrollo de la misión Apolo 11
La estación de Cebreros estuvo al frente de misiones como las de Mariner y la Viking (dos misiones gemelas a Marte en las que se realizaron los primeros estudios biológicos in situ del planeta rojo), hasta su cierre en los años 80. La estación de Fresnedillas corrió la misma suerte, siendo recordada porque su antena, trasladada a Robledo, fue la primera en recibir las palabras de Armstrong en la misión Apolo 11 el 20 de julio de 1969. Robledo de Chavela es la única estación en España que ha resistido y que ha dado cobertura desde entonces hasta hoy a decenas de misiones, «recibiendo señales que nos permiten entender mejor el universo y a nosotros mismos».