Quinta de Torre AriasComunidad de Madrid

La historia de la Quinta de Torre Arias, la finca de 17 hectáreas que ha cedido el Ayuntamiento de Madrid

Su origen data del siglo XVI, bajo el reinado de Felipe II, y fue cambiando de propietaria con el paso de los años hasta ser declarada Bien de Interés Cultural en la categoría de conjunto histórico por la Comunidad de Madrid en 2022

Esta semana, el Ayuntamiento de Madrid ha aprobado la concesión demanial al Banco de España de los edificios de la Quinta de Torre Arias hasta el año 2101. El parque histórico, que cesó su actividad en el año 2021, convertirá su Palacio en «un centro de estudios y un centro financiero importante y de referencia en el ámbito internacional».

Sin embargo, hasta llegar al presente, nos tenemos que remontar al siglo XVI –bajo el reinado de Felipe II– para conocer su origen. La Quinta de Torre Arias fue la primera casa de campo de Canillejas, razón por la que también se conoció como Quinta de Canillejas entre otros nombres, y se cree que fue inicialmente edificada alrededor de 1580.

Características de la Quinta

Esta finca cuenta con un total de 17 hectáreas y se divide en dos grandes bloques: el palacio y sus dependencias y sus históricos jardines, que además siguen siendo de uso público y gratuito.

El palacio se eleva sobre una planta cuadrangular de aproximadamente 26x26 metros y sus fachadas son de ladrillo rojo, muy propio del estilo neomudéjar y ecléctico madrileño de finales del siglo XIX. El cuerpo central remata en una torre con reloj con un chapitel sobre ella, mientras que el antiguo torreón, posiblemente del siglo XVI, sobresale detrás de la fachada y está situado en el ángulo sureste.

Quinta de Torre AriasAyuntamiento de Madrid

Las caballerizas del palacio fueron reconstruidas en el siglo XIX, bajo la propiedad del marqués de Bedmar y su imagen recuerda a los establos y caballerizas de algunos châteaus decimonónicos. Fuera de recinto palaciego destacan la Casa del Jardinero Jefe y la Casa del Guarda en el viñedo, además del Matadero, la Casa de Vacas, la Casa de Aves y la Bodega, situada en la zona suroeste del patio de caballerizas.

Bodega de la Quinta de Torre AriasComunidad de Madrid

Desde sus inicios, la Quinta de Torre Arias contó con huertas y jardines que fueron modificándose con el paso del tiempo y en donde se pueden encontrar hasta 31 especies arbóreas, 27 arbustivas y 2 palmeras. Actualmente, también alberga un jardín productivo, con huertas, viñedos e invernaderos y un parque paisajístico-romántico, en el que destaca el jardín del arroyo, la fuente de la Isabela, el lavadero y la Fuente del Tritón, además de dotaciones deportivas características de los jardines de inicios del siglo XX como pista de tenis.

Jardín de la Quinta de Torre AriasComunidad de Madrid

Las quintas de Madrid y la historia de Torre Arias

Estas quintas de recreo en Madrid eran grandes fincas rústicas a las afueras de la ciudad que la nobleza y la alta burguesía usaban para el descanso y el ocio. Se situaban en pueblos cercanos que hoy son barrios como como Carabanchel, Chamartín o Canillejas y con el paso de los siglos se han ido convirtiendo en parques públicos, jardines históricos o centros culturales.

En concreto, la de Torre Arias fue edificada por el primer conde de Villamor, García Alvarado Velasco y en sus inicios contaba con una casa-palacio, huerta y palomar. Tras su muerte, la finca pasó por herencia y ventas a diferentes familias nobles y órdenes religiosas.

La Quinta de Torre AriasComunidad de Madrid

En el siglo XVII, el conde de Frigiliana realizó numerosas mejoras y ampliaciones, doblando aproximadamente su superficie con respecto a la inicial y contando entonces con un palacio de dos plantas, cueva y desvanes; incluyendo la «sala de fruta», zaguán y patio, además de una escalinata de piedra para bajar a los jardines desde el palacio, caballerizas y cocheras.

Más adelante, durante la Guerra de Sucesión a principios del siglo XVIII, la quinta fue confiscada por las tropas del Archiduque de Austria para fijar su residencia. Una vez finalizó, los condes de Aguilar y de Garro realizaron varias obras tanto en el interior del palacio como en el jardín, destacando la construcción del arroyo de la quinta, desde el estanque hasta la alcantarilla, con su reja de hierro en la salida.

Posteriormente, aunque en 1741 fuese adquirida por la viuda del VII duque de Osuna, Francisca Pérez de Guzmán el Bueno, quien además llevó a cabo obras de rehabilitación en el palacio, sus herederos no pudieron mantener la propiedad. Por esta razón, tras pasar por varias manos y ya en el siglo XIX, acabaría siendo propiedad de Manuel de Acuña y Dewitte, X marqués de Bedmar.

El Marqués fue quien supuso la recuperación total de la Quinta emprendiendo una amplia recuperación, adquiriendo varias propiedades limítrofes y consolidando una propiedad muy parecida a la actual. En su reforma destacó, sobre todo, la reestructuración del jardín de estilo romántico-pintoresco, con estufas de hierro y cristal, cenadores, dos relojes, estanques, fuentes, norias y departamento del tiro de pistola, caballerizas, graneros, cocheras, casas de vacas y boyera.

Encina de los jardines de la Quinta de Torre AriasComunidad de Madrid

Ya a finales del siglo XIX, la propiedad recayó sobre Ildefonso Pérez de Guzmán el Bueno, VI conde de Torre Arias, razón por la que en la actualidad recibe este nombre. En el año 2012 falleció la VIII condesa de Torre Arias, por lo que se puso en marcha un convenio urbanístico que se firmó en julio de 1986. Este consistía en ceder la propiedad de la finca al Ayuntamiento de Madrid con la condición de que su uso fuera de parque público para disfrute de todos los ciudadanos.

En 2022, la Quinta de Torre Arias fue declarada Bien de Interés Cultural en la categoría de conjunto histórico por la Comunidad de Madrid y ahora, tras ser llegar a un acuerdo con el Banco de España, el Ayuntamiento le cederá la gestión de los edificios históricos por 75 años.