Fachada del Hotel Reina Victoria de estilo ecléctico con toques modernistas y una singular torre
Madrid
La historia del «Hotel Reina Victoria», lugar de inspiración y descanso para Hemingway, Manolete y Ava Gardner
Tras la espalda de la escultura de Calderón de la Barca se encuentra un edificio que, lejos de perder el esplendor de la época, se convirtió en «lugar de encuentro», refugio de diestros y de huéspedes ilustres
En uno de los laterales de la plaza de Santa Ana y de la plaza del Ángel, concretamente en el punto exacto donde se unen ambas plazas, se levantaba un hotel sobre un emplazamiento con historia, donde antes se había levantado la casa- palacio de los Condes de Montijo y Teba, «un lugar tocado por la gloria», hasta el año 1919 en que fue demolido. Este palacio estaba construido sobre un solar trapezoidal y se convirtió en poco tiempo en el más visitado por la alta alcurnia madrileña siendo el lugar donde se crio Eugenia de Montijo (1826-1920), esposa de Napoleón III y donde el escritor e historiador Prósper Mérimée (1803-1870) empezó a escribir «Carmen», la famosa novela corta que narra una trágica historia de pasión en España inspirando a numerosas películas y obras de teatro.
Los almacenes Simeón en los bajos del Hotel Reina Victoria
El palacio, debido a su estado ruinoso y anticuado tras haber sido abandonado por la aristocracia y cambiar de inquilino (funcionó como Casino Militar hasta 1916 cuando pasaron a ocupar sus nuevas dependencias en la Gran Vía), fue derribado y en su lugar se construyó el Hotel Reina Victoria, llamado así en honor a la esposa de Alfonso XIII. El edificio también es conocido como Edificio Simeón por albergar en los bajos a dichos almacenes en el año 1923.
El arquitecto Jesús Carrasco-Muñoz y Encina (1869-1957) entre 1919 y 1923 diseñó y construyó este hotel que se convirtió en un enclave histórico, al ser lugar de reunión de artistas, aristócratas y diplomáticos, así como símbolo de elegancia y lujo en la capital. Gracias al apoyo de la Sociedad Castañer (propietaria de los almacenes Simeón), se pudo llevar a cabo la construcción de este edificio de uso mixto, ya que los niveles bajos, que presentaban grandes ventanales a modo de escaparates, estaban dedicados al comercio, las plantas intermedias funcionaban como hotel, quedando el ático como lugar para los talleres de confección.
La actriz española de cine, teatro y televisión Maruchi Fresno frente a los almacenes
La llegada de la II República en 1931 propició que este hotel perdiera su título real y no lo recuperó hasta 1989 cuando fue rebautizado como Hotel Trip Reina Victoria. Desaparecidos los Almacenes Simeón de las plantas inferiores, el edifico se dedicó por completo al uso hotelero y cabe decir que durante la década de los 70 y 80, una parte de este estuvo ocupada por el Banco Simeón (fundado en Vigo en 1857 por Simeón García de la Riva a partir de negocios textiles).
Desde siempre el Hotel Reina Victoria se ha denominado popularmente como el 'Hotel de los Toreros', un alojamiento que vivió muchas tardes de gloria y de fracasos, de sudor y de miedo, así como de «puerta grande» durante largas décadas en las que se convirtió en centro del mundo taurino. El vistoso edificio que presenta un estilo ecléctico con toques modernistas, inspirado en las construcciones del urbanista español Antonio Palacios (1874-1945), se encuentra ubicado frente a otro histórico edificio de estilo neoclásico, el Teatro Español.
Ava Gardner disfruta de un tarde de toros en las Ventas de Madrid
La estructura del hotel se organiza de manera singular en torno a un patio cubierto octogonal que permite la entrada de luz. La fachada se caracteriza, aparte de por sus amplios ventanales sobre un frente de tonalidad blanca (inicialmente era amarilla), por miradores de hierro forjado que se insertan entre pilastras de orden gigante. Un torreón de planta cuadrada sobre remate esférico culmina este conjunto concebido como un gran reclamo visual para el viandante.
Los salones de este emblemático hotel han contribuido a forjar la leyenda, pues se convirtieron en lugar de encuentro de grandes celebridades como la actriz Ava Gardner o el escritor Ernest Hemingway, testigos presenciales del peregrinar de los maestros y sus cuadrillas que poco antes de las cinco de la tarde con taleguilla y chaquetilla puestas iban camino de las Ventas. El Viti, Antoñete, Joselito, Bombita, Luis Miguel Dominguín, Palomo Linares y Rafael de Paula entre otros, forman parte de la extensa lista de toreros que traspasaron el umbral de este lugar elegido por lo más laureado de la tauromaquia para la concentración y vestimenta.
Manolete en 1946 se viste de torero en el Hotel Reina Victoria
«Las tardes taurinas pueden ser de silencio respetuoso, de triunfo apoteósico o de decepción y pitadas. Su desarrollo depende del juego del toro, el arte del torero y la reacción del público». Manuel Laureano Rodríguez Sánchez (1917-1947), más conocido como Manolete, fue uno de los grandes diestros famosos que se vestía en el Hotel Reina Victoria antes de torear en la Plaza de las Ventas y cuentan las crónicas de la época que, debido a su carácter supersticioso, siempre reservaba de forma fija la misma habitación para vestirse de luces con la calma necesaria y la concentración requerida antes de sus faenas.
El legendario periodista Matías Prats le hace a Manolete su última entrevista de radio
El Ayuntamiento de Madrid en 1990 colocó en la fachada del establecimiento una placa dedicada a este torero, convertido en mito, al que le gustaba reír y pasar tiempo alegre con sus amigos en privado, a pesar de la imagen de seriedad total que proyectaba en los ruedos. Hoy, el inconfundible color blanco de este hotel y su más que digna iluminación nocturna hacen que continúe brillando con luz propia siendo uno de los establecimientos hoteleros más relevantes y punteros de la capital. Su ubicación en pleno corazón de Madrid, en el mismísimo barrio de las Letras, le dota de gran atractivo y su pináculo a modo de torreón medieval sigue cautivando a los paseantes.