San Lorenzo, el mártir conocido por su gran amor y entrega a los más pobres
Madrid
El Madrid «más castizo» celebra al mártir San Lorenzo con mantones, farolillos y mucha devoción
Estos festejos son los más antiguos y populares del barrio de Lavapiés donde las calles se llenan de color y de alegría mientras los vecinos esperan con fervor la procesión de su santo protector
Después del pistoletazo de salida que supone la verbena de San Cayetano, se celebra la dedicada a San Lorenzo del 8 al 11 de agosto. Se trata de otra de las grandes verbenas castizas en la villa con uno de los ambientes más auténticos y especiales de agosto. El origen de la palabra verbena proviene de una planta silvestre, Verbena officinalis, de flores pequeñas y luminosas con un color lila o rosa palo agrupadas en espigas delgadas. Considerada planta medicinal, tradicionalmente era utilizada como calmante y en la antigüedad su empleo para rituales del solsticio de verano y ofrendas religiosas era muy habitual.
Durante los siglos XVIII y XIX la población tenía por costumbre salir al campo a recoger plantas silvestres y flores, con motivo de alguna festividad. La gente madrugaba para buscarlas los días de fiesta y se convirtió en costumbre ir a la plaza del pueblo a disfrutar de la música con un ramito de verbena en la solapa de las chaquetas. Los orígenes de estas fiestas populares en Madrid se remontan a décadas atrás, en pleno auge de las ciudades, una época en la que la festividad de los «Santos Patrones» de barrios o pueblos eran los únicos días libres que podían disfrutar las clases populares.
Chulapas en la verbena con vestidos vistosos y caminar alegre
Los vecinos se organizaban para sacar a la calle comidas, bebidas, concursos y exhibiciones todo ellos amenizado con música y baile. Ellos, con boina, chaleco de cuadros y un clavel rojo en el pecho, giran rígidos sobre sus pies, mientras que ellas lucen elegantes, con claveles en el pelo y la flor de la verbena en sus trajes y mantones que portan orgullosas.
El verano es la época del año en la que Madrid revela con mayor claridad su esencia de ciudad mestiza, capaz de combinar el pulso frenético de la modernidad con el encanto inmutable de sus tradiciones. Y no hay mejor forma de comprobarlo que dejándose llevar por el ritmo festivo de una buena verbena: así, entre churros y limonada, chotis y devoción, se entiende de verdad por qué Madrid «es cultura». La llegada de las verbenas cambia el paisaje urbano, los balcones se engalanan con mantillas, las calles se iluminan con guirnaldas de papel y los inconfundibles chulapos y chulapas lucen con orgullo su característico atuendo.
Las calles madrileñas decoradas para las fiestas patronales
La verbena de San Lorenzo nace en honor a este santo, diácono y mártir cristiano del siglo III nacido en Huesca en una época en la que en España los cristianos eran perseguidos. Fiel servidor de Roma bajo el pontificado del Papa Sixto II, su vida estuvo marcada por un generoso servicio a los más necesitados. El edicto del emperador Valeriano (200-260) que se promulgó en el año 258 d. C. instaba a la ejecución de todos los obispos, presbíteros y diáconos. El Papa Sixto II fue asesinado el 6 de agosto y cuatros días después, el 10, San Lorenzo (225-280) sufrió el martirio de ser quemado en una parrilla. La noche de San Lorenzo se asocia tradicionalmente al fenómeno de las estrellas fugaces llamadas popularmente «las lágrimas de San Lorenzo» y se consideran evocadoras de las brasas sobre las que fue martirizado el santo.
San Lorenzo «Mártir» quemado vivo en una parrilla en el año 258 d. C.
A la muerte del Papa se le encargó hacer un inventario de los bienes, pero en lugar de ello los repartió entre los pobres y a sus superiores les entregó los leprosos de la ciudad, diciéndoles que ese era «el patrimonio de la Iglesia». No solo es recordado por su fe o su labor solidaria, sino también por representar valentía, resistencia e incluso cierta ironía frente a la adversidad. Los mártires no deben ser vistos como «héroes que actuaron individualmente», sino como «frutos maduros y excelentes de la viña del Señor, que es la Iglesia». Así lo subrayó el Papa Francisco en la audiencia general del 19 de abril de 2023, centrada en el tema de la pasión por la evangelización.
Vecinos y visitantes se unen en la cita imprescindible de agosto
Las celebraciones de agosto forman parte del verano castizo de la capital y representan ese espíritu de la villa de vivir en la calle. Las fiestas de San Lorenzo ocupan un lugar muy especial dentro del calendario porque es el puente perfecto entre San Cayetano y La Paloma. Estas fiestas «típicamente madrileñas» lejos de quedar ancladas en el pasado, han sabido reinventarse y adaptarse a los nuevos tiempos, hasta el punto de estar, en pleno siglo XXI, más vivas y de moda que nunca.
La procesión de San Lorenzo se celebrará el próximo 10 de agosto en el castizo barrio de Lavapiés y recorrerá las calles empinadas y estrechas quedando latente la enorme devoción vecinal. Siglos lleva este santo siendo un referente en el Madrid más castizo, hasta tal punto que se le venera como «Patrón de Lavapiés». La procesión y los chotis conviven hoy con el carácter multicultural y abierto de este Lavapiés actual, rodeados de farolillos, mantones de Manila y limonada fría. Este santo, que nunca dejó de abrir sus brazos a los más necesitados, es recordado como un extraordinario testigo de la fe y su vida se basa en el hecho de que Jesús «dio la vida por él» y, por tanto, también él puede «dar la vida por Jesús y por los hermanos».