Monasterio de Santa María La Real de ValdeiglesiasPatrimonio Nacional

Comunidad de Madrid

El Monasterio de Valdeiglesias y los tres grandes incendios que no pudieron borrar su legado

Las llamas que han asolado a la Sierra Oeste, el mayor incendio registrado hasta la fecha en la región, no llegaron a entrar ni destruyeron este conjunto monástico

El Monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias, ubicado en el municipio de Pelayos de la Presa, es la más importante fundación monacal de la Orden Cisterciense que se conserva en la Comunidad de Madrid. El actual conjunto monástico es el resultado de numerosas obras y transformaciones que se han ido sucediendo a lo largo del tiempo, desde su fundación en el siglo XII hasta el siglo XVIII.

A unos 70 kilómetros del suroeste de Madrid y muy cerca del embalse de San Juan, se encuentra este bonito enclave situado en un área natural de gran valor paisajístico, antes de que las llamas reflejaran la violencia de un fuego que solo dejó a su paso estructuras metálicas entre las cenizas. Se trata del conjunto monástico medieval más antiguo de la región cuyo espacio, parcialmente en ruinas, ha salido totalmente ileso del mayor incendio registrado hasta la fecha en nuestra región. La supervivencia del monasterio tiene un significado especial si se tiene en cuenta su historia y volverá a acoger visitantes desde este fin de semana, 8 y 9 de agosto, en su horario habitual, de 10:00h a 15:00h, con un circuito guiado a las 11:00h, según ha confirmado la Fundación Santa María La Real de Valdeiglesias.

Conjunto histórico marcado por los incendios

Con nueve siglos de historia, este imponente monumento es una joya histórica y arquitectónica que te conecta con tiempos lejanos pues su evolución en la construcción te permite recorrer buena parte de la historia medieval y moderna. La mezcla de estilos convierte al conjunto en un testimonio excepcional del pasado religioso. Declarado Bien de Interés Cultural en 1983, a lo largo de los siglos sufrió múltiples transformaciones y las diversas órdenes y dueños fueron dejando una profunda huella en su arquitectura. Popularmente es conocido como «Monasterio de Pelayos de la Presa», en honor al municipio donde se encuentra.

Historia del Monasterio

Construido sucesivamente en estilos románico, gótico, renacentista, barroco y mozárabe, el monasterio es una joya de indiscutible belleza. En el siglo XII se documentaron 12 ermitas en el valle, concentradas en su mayoría en el actual municipio de Pelayos. Su elevado número le dio el nombre al valle, conocido como el Valle de las Iglesias: Valdeiglesias.

El rey Alfonso VII, «El Emperador», en 1150 las agrupó entorno a una más grande, donó los territorios del valle al Abad Guillermo y se fundó el monasterio bajo la regla benedictina. Más tarde, en 1177, Alfonso VIII entregó el cenobio a la orden cisterciense. Los continuos enfrentamientos entre monjes y vecinos provocaron que en 1434 se vendiera el señorío de Valdeiglesias a Don Álvaro de Luna (1390-1453), un noble castellano de la casa de Luna que llegó a ser condestable de Castilla, maestre de la Orden de Santiago y valido del rey Juan II de Castilla. A partir del siglo XVII comenzaría un período de decadencia que culminó en su abandono como consecuencia de la desamortización de Mendizabal en 1835, que desalojó a los monjes de su monasterio y se incautaron sus propiedades.

Monasterio emplazado en el lado derecho del río AlberchePatrimonio Cultural

El destacado arquitecto español Don Mariano García Benito (1928-2012) compró el monasterio iniciando la desinteresada consolidación y restauración del conjunto. Dedicó gran parte de su vida a la conservación histórica participando a su vez en proyectos urbanos y edificios de Madrid. En el año 2003, este madrileño que ocupó gran parte de su vida y patrimonio personal a restaurar este monumento medieval, donó el monasterio a Pelayos de la Presa. A su vez, se constituyó la Fundación Monasterio Santa María la Real de Valdeiglesias, continuando con la labor de protección y conservación que él inició.

La vida dentro del Monasterio

El monasterio estaba organizado entre la iglesia y al claustro, que se convertía en el centro de la vida cotidiana. Alrededor de él se distribuían los principales espacios de la comunidad: la sala capitular, el refectorio, la cocina, el calefactorio, el locutorio, la enfermería, el armarium y las zonas destinadas a monjes y conversos. La Capilla Mayor, construida en el siglo XII en sillería de granito, era el espacio principal de culto. Junto a ella se encontraban otras capillas, como la capilla lateral, la capilla funeraria románica y la antigua capilla mozárabe. Uno de los elementos más destacados era el coro bajo de los monjes, que contaba con una sillería de nogal realizada en el siglo XVI por el destacado escultor Rafael de León.

El origen se remonta a la época de los reyes visigodosMonasterio Pelayos de la Presa

También resultan especialmente interesantes la Puerta de los Muertos, por donde se trasladaban los cuerpos de los difuntos hasta el cementerio, y la Puerta de Monjes, que comunicaba directamente la iglesia con el claustro. El monasterio también contaba con espacios propios de la vida comunitaria. En la sala capitular, los monjes se reunían por la mañana para leer el capítulo, rezar y meditar. En el locutorio, el abad repartía cada mañana el trabajo a los monjes. El refectorio, donde se realizaban las comidas, conserva el solado original y el banco perimetral de granito, además de la base del púlpito desde el que se hacían las lecturas.

El milagro del Monasterio

Cabe destacar, que este Monasterio ha sobrevivido a dos grandes incendios documentados en los años 1258 y 1768. El primero ocurrió durante la etapa medieval del cenobio, pocos años después de su repoblación y conversión en monasterio cisterciense, alterando de manera considerable la apariencia del templo. El segundo, fue un siniestro especialmente destructivo que asoló el claustro y gran parte de las dependencias monacales, agravando la crisis económica que arrastraba la comunidad antes de su abandono definitivo en el siglo XIX. Mucho antes de aquellas llamas, el valle ya era un lugar destinado al retiro.

Monasterio más antiguo de la Comunidad de MadridAyto. Pelayos de la Presa

El Monasterio de Pelayos de la Presa es, por tanto, mucho más que un edificio histórico. Es un símbolo de memoria, arte y patrimonio que ha sobrevivido al paso del tiempo y al mayor incendio conocido en la región, que ha golpeado con extrema dureza, provocando una catástrofe de enorme magnitud. Esta joya tan valiosa de la Comunidad de Madrid ha logrado esquivar de nuevo a las llamas superando sin daños el devastador incendio de la Sierra Oeste. Monumento que ha resistido guerras, incendios, abandono y el paso del tiempo, y que continúa siendo uno de los grandes tesoros patrimoniales pese a que su entorno sí se haya visto afectado.