Carteles de alquiler o vivienda en un bloque de MadridEuropa Press

Madrid

«Transformar la casa del portero»: la reforma que genera unos 1.000 euros al mes a los vecinos

Cada vez es más habitual que las comunidades de propietarios se planteen eliminar este servicio y «qué hacer con la vivienda» se convierte en el tema a tratar

En la capital muchos son los edificios que cuentan con espacios reservados para quienes cuidan de las fincas y hoy cada vez hay más comunidades que aprovechan «la casa del portero» para financiar obras de mejora u otros gastos en sus edificios gracias a lo que sacan por la venta o alquiler de estos inmuebles.

Las porterías se han convertido en un verdadero negocio inmobiliario que con una buena reforma pueden generar hasta 1.000 euros mensuales. Cada vez es más habitual que las comunidades de propietarios se planteen eliminar este servicio y «qué hacer con la vivienda» se convierte en el asunto a tratar. Las dos opciones habituales son claras: venderla o alquilarla. Lo que parece una decisión sencilla en realidad es una de las operaciones más complejas dentro de una comunidad de propietarios porque afecta directamente al título constitutivo (documento público notarial también conocido como« escritura de división horizontal» que da vida legal a una comunidad de vecinos), a los coeficientes y a los derechos de todos los vecinos.

Pisos pequeños en plantas bajas

Lo primero que hay que entender es que la vivienda del portero, por regla general, es un elemento común del edificio, esto significa que no pertenece a ningún propietario en concreto, es propiedad de toda la comunidad y está vinculado al servicio de portería, todo ello quiere decir que no se puede vender ni «alquilar sin más».

La clásica casa del portero en los edificios de bloques antiguos suele ser un piso pequeño, situado en la planta baja junto al portal (en otros inmuebles puede encontrarse en la azotea), y sirve como hogar y puesto de trabajo para el empleado. En su interior podemos encontrar una o dos habitaciones, un baño y una cocina justa todo ello con poca luz en el espacio ya que las ventanas suelen dar al patio interior, al portal o a la calle con poca altura. Algunas de ellas conservan una ventanilla o acceso directo para hablar con los vecinos sin salir de casa.

Las labores claves del portero

Muchos edificios ya no tienen portero físico y venden o alquilan estos espacios al quedarse las viviendas vacías que acaban convirtiéndose en un verdadero «negocio vecinal». Algunos de ellos se transforman en estudios pequeños para alquilar con reformas modernas. La figura del portero es clave para el funcionamiento diario, la seguridad básica y el mantenimiento de edificios residenciales. Es un control de acceso para supervisar la entrada y salida de personas, recibir visitas y orientar a proveedores. Otra de sus funciones es la de revisar zonas comunes, encender luces o sistemas de calefacción y solucionar pequeñas averías. En este contexto, su labor también es clave para custodiar paquetes, cartas y notificaciones destinadas a los vecinos o usuarios del recinto.

De esta manera, existen también propietarios de pisos que comparten la idea de mantener este servicio en sus inmuebles porque «toda comunidad que prescinde de la figura del portero, ve mermada la calidad del servicio del edificio. Precisamente esta figura tradicional con casa se basa en un profesional que genera confianza y tranquilidad a los propietarios e incluso cuando se pone un piso a la venta en una comunidad con portero, mantener este servicio es un aspecto que da valor a la finca».