Discotecas
Madrid
Las mejores discotecas de Madrid que ya no están: así era la «Ruta del Bakalao» madrileña en los 80
Madrid fue también una tierra de grandes discotecas que marcaron las mejores noches de la vida de muchos
La «Ruta del Bakalao» madrileña fue un fenómeno de ocio nocturno y música electrónica que nació en los años 80 y 90 como réplica a la movida valenciana. En este sentido, Madrid fue también una tierra de grandes discotecas que marcaron las mejores noches de la vida de muchos. Esta es una breve lista de los mejores locales que vivieron épocas de éxito, pero que ya no están:
Attica
Si hay un templo madrileño que se dedicaba por todo lo alto a la música electrónica, ese era Attica. Esta discoteca era una parada completamente obligatoria dentro de la Ruta del Bakalao de Madrid, y destacaba por ser un recinto que congregaba a gente de toda clase social.
Pese a estar ubicada en las afueras de la capital, Attica se mantuvo el pie del cañón desde 1987 hasta 1995, momento en el que cerró para siempre cuando un chico de 19 años murió a sus puertas tras consumir un cuarto de gramo de speed y dos pastillas.
New World (Newol)
Inaugurada en 1989, la sala New World se convirtió rápidamente en uno de los templos del tecno de la capital. Los sonidos de la música electrónica marcaron los siguientes años de esta discoteca, en la que algunos DJs de renombre como Oscar Mulero y DJ Yke protagonizaron las mejores noches.
La sala cerró sus puertas definitivamente en 1993 y se vendió el local, dejando un legado imborrable en la historia de la cultura de club nocturno de Madrid.
Kastill
Situada en Villarejo de Salvanés, Kastill se consagró como uno de los locales más importantes en lo que respecta a la noche madrileña, dando interminables momentos de disfrute a quienes tuvieron la oportunidad de visitarlo.
Aunque la discoteca lleva años con las puertas cerradas, en la memoria de muchos habitantes de Villarejo sigue viva como el escenario de una época irrepetible, dejando momentos que marcaron a toda una generación.
Bola de discoteca en un club nocturno
Jácara
Jácara comenzó a recibir a cientos de jóvenes cada noche desde su apertura en septiembre de 1986. Con el paso de los años se convirtió en un lugar de culto, pero no tardaría mucho en cerrar.
Fue concretamente en 1991, después de recibir varias denuncias por organizar actividades musicales sin poseer las licencias adecuadas ni autorizaciones para ello. El local se transformó en un centro comercial poco tiempo después.
OverDrive
Overdrive duró bastante menos tiempo que Jácara, pero no necesitó muchos años para convertirse en todo un icono de la noche madrileña. Abrió sus puertas en 1993, y sus sonidos relacionados con el tecno y el trance la auparon a lo más alto.
Sin embargo, en 1995 cerró por problemas con los vecinos, y el lugar quedó marcado por pelea violenta final antes de convertirse primero en un bingo y, posteriormente, en un supermercado.