Vista de la cárcel de Carabanchel
Comunidad de Madrid
Así era la cárcel de Carabanchel: historia, arquitectura, cierre y demolición
Se inauguró el 22 de junio de 1944 sobre unos 170.000 metros cuadrados de suelo
La Prisión Provincial de Madrid, conocida popularmente como la cárcel de Carabanchel, fue inaugurada el 22 de junio de 1944 sobre unos 170.000 metros cuadrados de suelo, con el objetivo de sustituir a la antigua Cárcel Modelo de Madrid, principal prisión para hombres de la capital durante el último cuarto del siglo XIX y primera mitad del siglo XX.
Esta última estaba prácticamente destruida una vez terminó la Guerra Civil al haber estado en la línea del frente, razón por la que Francisco Franco ordenó construir una nueva en Carabanchel. La cárcel se diseñó con capacidad para unos 2.000 reclusos, aunque por momentos sobrepasó ese número, y estuvo en funcionamiento durante 55 años.
Cárcel de Carabanchel
Fue construida por unos mil presos desde enero del año 1940, que, junto a dirigentes sindicales y militantes de organizaciones antifranquistas, entre otros, llenaban la prisión. Algunos de los más conocidos fueron Marcelino Camacho, histórico dirigente de Comisiones Obreras (CCOO) y del Partido Comunista; Nicolás Redondo, líder de la Unión General de Trabajadores (UGT); o Marcos Ana, el poeta que pasó más tiempo en las cárceles durante el franquismo (casi 23 años).
A partir de la Transición, los presos comunes empezaron a ser mayoría en las instalaciones hasta su cierre, en el año 1998. Esta decisión se tomó debido a que el edificio estaba obsoleto y no cumplía los estándares penitenciarios europeos, razón por la que los internos se repartieron entre varios centros de la Comunidad de Madrid, como Soto del Real o la prisión de Aranjuez.
Dirigentes comunistas saliendo de la cárcel de Carabanchel, agosto de 1976
Arquitectura
El edificio se organizaba en cuatro sectores: la prisión preventiva (de planta radial y compuesta de cuatro brazos –ampliados posteriormente a ocho– a partir de un cuerpo cilíndrico coronado por una cúpula de hormigón armado); la prisión correccional o taller (de planta en peine e integrada por cuatro galerías); un pabellón de administración y un grupo residencial para los funcionarios.
Planta de situación de la cárcel de Carabanchel
Su estructura estaba formada por hormigón armado y ladrillo y adoptó el sistema estrellado surgido en el siglo XIX. Este diseño se inspiró en los modelos penitenciarios de Filadelfia y contaba con un núcleo central desde donde partían los pasillos o galerías en forma de estrella, lo que permitía a los vigilantes observarlos desde un solo punto de vigilancia central.
Galería interior
Contaba en su interior con ocho galerías radiales, que conformaban pasillos largos e interminables de hormigón armado y ladrillo visto, flanqueados por escaleras abiertas que reforzaban la sensación constante de supervisión. En el centro, que se configuraba como una gran rotonda de 32 metros de diámetro y cuatro alturas, con un cuerpo de luces superior sobre el que se alzaba la cúpula que coronaba el conjunto penitenciario, se encontraba el puesto de observación y vigilancia.
Puesto de observación y vigilancia bajo la cúpula central
Este puesto seguía un estilo moderno basado en la utilización de acero y vidrio, una estética que se estaba recuperando en España en los años cincuenta, cuando los arquitectos españoles consideraron agotado el estilo emprendido en la posguerra y adoptaron una arquitectura más en sintonía con las tendencias internacionales.
Demolición y actualidad
El 23 de octubre de 2008 comenzó la demolición la cárcel de Carabanchel, diez años después de su cierre, durante los que el edificio estuvo abandonado. La decisión se tomó en conjunto por parte del Gobierno de España y el Ayuntamiento de Madrid, con el objetivo de aprovechar el terreno para construir viviendas, un hospital y oficinas del Estado.
Demolición de la cárcel de Carabanchel
Numerosas asociaciones de vecinos y colectivos de memoria histórica como la Plataforma por un Centro de la Memoria en la Cárcel de Carabanchel exigían que el edificio se conservara para crear un centro de memoria histórica, una biblioteca o espacios sociales, pero el plan urbanístico prevaleció y se derribó a pesar de las protestas.
El Ayuntamiento de Madrid aprobó inicialmente el 17 de octubre de 2024 el proyecto de urbanización de los terrenos de la antigua cárcel de Carabanchel, que todavía no ha iniciado sus obras. Los trabajos, según informaron a través de un comunicado, consistirían en destinar 46.085 m2 a viario, 23.461 m2 a zonas verdes, 2.037 m2 a uso dotacional básico y 56.532 m2 a uso dotacional singular, de los cuales 39.920 m2 estarían destinados a uso hospitalario, 2.561 m2 a uso educativo y 14.049 m2 a servicio público (comisaría de policía y centro de internamiento para inmigrantes).
Plano del proyecto de urbanización de la antigua cárcel de Carabanchel
Otros 9.697 m2 serían de uso terciario y 34.329 m2 de uso residencial, con comercial en planta baja, lo que daría lugar a 600 viviendas. El 30 % de la edificabilidad residencial sería para viviendas protegidas, de manera que se contaría con unas 410 viviendas libres y 190 protegidas.
La última actuación sobre este lugar fue el 23 de octubre de 2025, fecha en la que el Gobierno de España declaró oficialmente la antigua cárcel de Carabanchel Lugar de Memoria Democrática, una figura contemplada en la Ley de Memoria Democrática de 2022.
Hoy por hoy, los terrenos donde se levantaba la enorme cárcel siguen vacíos, con un enorme descampado de tierra y hierba seca vallado, rodeado por unos pocos edificios oficiales que se quedaron en los márgenes, y a la espera de que se apruebe la documentación necesaria para que se inicien las construcciones.