Bonito enclave del monumento conmemorativo a Cervantes
Madrid
Más allá de Cibeles y Neptuno: un viaje por otras fuentes históricas de Madrid
Estos elementos arquitectónicos se han convertido en uno de los tradicionales elementos distintivos de la villa, un patrimonio que se extiende hasta por los municipios más pequeños de la Comunidad
Una fuente urbana es una instalación colocada en espacios públicos que utiliza el agua con fines funcionales, ornamentales o de abastecimiento. Situadas en lugares estratégicos, estas obras de arquitectura e ingeniería son elementos utilitarios para la ciudad, pero también monumentos que combinan leyendas, mitología e historia. Dando un paseo por Madrid se pueden encontrar algunas de las fuentes antiguas más famosas de la ciudad a través de un recorrido por sus calles y lindos parques.
La capital es una ciudad muy elegante gracias a su arquitectura clásica, sus amplios bulevares arbolados y barrios señoriales que combinan la sobriedad y la grandeza monumental. Estas fuentes se han convertido en uno de los tradicionales elementos distintivos de Madrid, un patrimonio que se extiende hasta por los municipios más pequeños de la Comunidad. Algunas de ellas son símbolos de prestigio y acuden muchos madrileños y visitantes a celebrar victorias deportivas.
La Fuente del Ángel Caído
Obra que representa a Lucifer y su expulsión del Paraíso
Esta fuente, obra del escultor Ricardo Bellver, está inspirada en un pasaje de «El Paraíso Perdido» de John Milton y se alza sobre un pedestal octogonal decorado con figuras de demonios y criaturas fantásticas. Ubicada en uno de los pulmones y remanso verde del centro de Madrid, el parque de El Retiro, ha generado muchos mitos y leyendas por pertenecer al reducido grupo de esculturas públicas dedicada al diablo. En la Glorieta del Ángel Caído se encuentra este monumento que representa a Lucifer y su expulsión del Paraíso y llama mucho la atención de cientos de turistas.
Detalles del monumento
Milton presentó la obra en la Exposición Nacional de Bellas Artes y ganó la Medalla de Primera Clase. El pedestal y el pilón sobre los que se coloca la estatua fueron realizados por el arquitecto Francisco Jareño y Alarcón (1818-1892) cuando por parte del Museo Nacional, que había comprado la obra tras la Exposición Nacional y propuesto su fundición en bronce para la Exposición Universal de París de 1879, considera que su mejor sitio sería al aire libre donde «con más espacio y horizonte luciría ventajosamente el mérito de tan bella creación».
Fuente de Apolo o de las Cuatro estaciones
Muestra al dios grecorromano coronando una columna
Localizada cerca de la fuente de La Cibeles, su acceso sencillo se realiza por el nervio verde del Paseo del Prado dejando a la vista un gran jardín abierto con este bonito conjunto escultórico en su centro. En ella aparecen representaciones de las cuatro estaciones del año como alegorías escultóricas en su pedestal central, obra del escultor Manuel Francisco Álvarez de la Peña (1721-1797).
Representación de las cuatro estaciones y el escudo de Madrid
La primavera viene representada gracias a una mujer joven que porta un cesto lleno de flores simbolizando el nacimiento del año. Otra mujer que lleva un haz de espigas de trigo representando los campos cultivados y la madurez nos habla del verano. Un hombre joven adornado con una corona de pámpanos y un racimo de uvas, símbolo de la vendimia, nos conduce al otoño para finalizar con el invierno gracias a un hombre anciano que representa el final del año y del ciclo vital.
Agua que mana de la boca
Esta fuente también fue una pieza clave del proyecto de embellecimiento de Madrid de Carlos III, pero no se terminó hasta el reinado de Carlos IV. Diseñada por el destacado arquitecto español Ventura Rodríguez (1717-1785), fue inaugurada en 1803, durante el reinado de Carlos IV para celebrar el enlace de su hijo, el futuro Fernando VII con María Antonia de Nápoles. También podemos ver dos máscaras que representan a Circe y Medusa, que eran, según la mitología griega, una hechicera y un monstruo femenino capaces de convertir en piedra a aquel que las mirara a los ojos. De ellas brota el agua que cae en pilones superpuestos.
Fuente de las Conchas
Fuente labrada en mármol junto al Palacio Real
La fuente de las Conchas fue diseñada por Ventura Rodríguez en 1776 para los jardines del palacio del Infante Don Luis (1727-1785) en Boadilla del Monte. En la actualidad, se encuentra en los jardines del Campo del Moro pertenecientes al Palacio Real. Fue llevada a estos jardines en el siglo XIX, durante la remodelación del jardín dirigida por Narciso Pascual y Colomer (1808-1870). La fuente central de los jardines del Patrimonio Nacional del Campo del Moro puede que sea la más bella y artística de Madrid, desconocida para muchos.
detalles de la fiunete
Esta fuente de mármol blanco destaca por su belleza y consta de varios cuerpos superpuestos decorados con tazas decrecientes, tritones, niños, ancianos, conchas marinas y figuras de ninfas. Las «Tres Gracias» aparecen en la parte superior, divinidades de la mitología clásica que encarnan la belleza, la alegría y la abundancia. Se ubica en un cruce de grandes avenidas del parque, rodeada de vegetación histórica y paseos donde habitan pavos reales en libertad.
Fuente del Monumento a Cervantes
Cervantes en la Plaza de España
La creación de un monumento digno de Cervantes se comenzó a gestar en 1905 pero durante una década se debatió su posible emplazamiento. En 1915 se decidió situarlo en la nueva Plaza de España, entonces en proceso de urbanización, y se convocó un concurso público entre artistas españoles para elevar un gran monumento celebrando el IV centenario del fallecimiento del escritor. El concurso fue ganado al año siguiente por un equipo formado por el arquitecto madrileño Rafael Martínez Zapatero (1865-1937) y el escultor Lorenzo Coullaut Valera (1876-1932). Ese mismo año se unió al equipo, el arquitecto Pedro Muguruza Otaño (1893-1952), que puede considerarse como el responsable del diseño arquitectónico final.
En la parte más alta del monolito se observa una bola del mundo
El Monumento a Cervantes y la fuente en la que está contenido, es un lugar maravilloso de la ciudad de Madrid y muchos desconocen lo que representa. Por un lado, se encuentra Cervantes sentado en un trono esculpido bajo el obelisco. Frente a él, Sancho y Quijote cabalgan a lomos de sus bestias. En la parte trasera del obelisco localizamos veinte escudos, uno por cada país que en 1915 hablaba español. En la parte más alta del monolito se observa una bola del mundo rodeada por cinco mujeres leyendo. Una mujer por continente.
Cervantes está representado tras Quijote y Sancho, sentado y sosteniendo un libro
La fuente no es «solo» un monumento a Cervantes, sino una obra dedicada al español y su difusión por el mundo. Es uno de los monumentos conmemorativos más destacados de la capital por su significación, por su escala, emplazamiento y por el equipo de arquitectos y escultores que intervinieron en su ejecución.