Fabrica Perfumería Gal en el distrito de MoncloaAyto. de Madrid

Comunidad de Madrid

Las joyas arquitectónicas del distrito de Moncloa, víctimas de la Guerra Civil al encontrarse en pleno frente

Muchos edificios singulares de gran valor arquitectónico sufrieron el mismo trágico final, el derribo, quedando estos verdaderos hitos como recuerdos del imaginario

Madrid siempre destaca por sus edificaciones gracias a la gran variedad de estilos arquitectónicos que muestran su evolución histórica desde la época de los Austrias hasta la modernidad. Una ciudad llena de rincones por descubrir para los amantes del arte y de la arquitectura. Sus construcciones, iglesias, monumentos, palacios y fuentes recogen la historia de la capital y conocerla a través de este legado es un recorrido fascinante por los diferentes siglos, estilos y momentos históricos que han dado forma a la villa. Sin embargo, muchos edificios singulares de gran valor arquitectónico sufrieron el mismo trágico final, el derribo, quedando estos verdaderos hitos como recuerdos del imaginario.

Antigua Perfumería Gal (1915-1960)

Madrid empezaba a expandirse más allá de su casco histórico y a incorporar una incipiente actividad industrial a comienzos del siglo XX. La Fábrica Gal se convirtió en uno de los ejemplos más representativos de ese nuevo paisaje productivo y urbano. Su historia es inseparable de la evolución de la perfumería y de la higiene moderna en España, pero también del desarrollo arquitectónico y social de la ciudad.

Fábrica Gal de jabones y perfumesArchivo

De la mano de Salvador Echeandía Gal y Lesmes Sainz de Vicuña nació la empresa Perfumería Gal a finales del siglo XIX, inicialmente como un pequeño negocio dedicado a la venta de productos de perfumería. El éxito fue rápido, impulsado por una cuidada imagen de marca y por una temprana apuesta por la publicidad, algo poco habitual en la España de la época.

Trabajadoras de la fábrica de Perfumería Gal en 1925Archivo

Con la creación de productos emblemáticos como el jabón Heno de Pravia, la consolidación fue definitiva. Lanzado en 1905 e inspirado en el aroma del heno recién cortado de los prados asturianos, se convirtió en uno de los perfumes más reconocibles y en un símbolo de la modernidad cotidiana.

Solar de la Fábrica Gal donde se levantó el complejo GalaxiaAyto. de Madrid

Estas perfumerías le encargaron en 1915 al arquitecto riojano Amós Salvador y Carreras (1879-1963) el diseño de un nuevo edificio al que trasladarse, para así abandonar el de la cercana calle Ferraz en el que trabajaban desde 1898 y que se les había quedado pequeño. La fábrica destacaba por su planta irregular, el uso expresivo del ladrillo visto y una estética que combinaba elementos del neomudéjar con influencias modernistas, integrando funcionalidad y cuidado formal. Así pues, la fábrica se trasladó a la Plaza de La Moncloa, en el Paseo de San Bernardino (hoy Isaac Peral), final de la calle Princesa que hacía esquina con la calle Fernández de los Ríos.

Edificio Perfumería Gal en Alcalá de HenaresTurismo Alcalá de Henares

Su presencia contribuyó a consolidar Moncloa como una de las áreas industriales más relevantes de la capital durante las primeras décadas del siglo XX. La Guerra Civil supuso un punto de inflexión, ya que la proximidad de la fábrica al frente de Moncloa provocó grandes daños en el edificio. En los años sesenta, este bonito edificio medieval que elaboraba jabones y colonias se trasladó definitivamente a Alcalá de Henares.

El Parque de Parisiana (1906-1939)

Este lujoso centro de recreo y ocio para la alta sociedad madrileña abrió sus puertas cerca de lo que hoy conocemos como el Faro de Moncloa y contaba con un restaurante de lujo, salones de té y baile, un bar, espectáculos y amplios jardines. «La Parisiana es el rincón mundano más delicioso de Madrid», contaban las crónicas de la época; «allí se respira un ambiente cosmopolita que nos hace olvidar la plebeyez de otros locales que presumen de exquisitos. Es el paraíso del siglo XX con sus mujeres perfumadas y bellísimas, que desfilan por sus salones ostentando las más refinadas toilettes y las joyas más coruscantes».

Damas de la alta sociedad disfrutando en la ParisianaArchivo

Parisiana era comparado con el Gran Casino de San Sebastián y hoy nada queda de ese sitio ideal para las noches estivales que organizaba fiestas caritativas en las que participaban las damas de la alta sociedad o donde se podían disfrutar de los mejores bailes y conciertos. Hablamos de un conjunto de instalaciones de moderna hechura, símbolo de la fastuosa sociedad de principios del siglo XX.

Espectáculos de nivel celebrados en el Parque de ParisianaArchivo

De París llegaba también el último grito en moda, en decoración y en general en la manera de vivir y de disfrutar de la vida relajada. Sobre todo para esa burguesía madrileña que podía permitirse el lujo de seguir las novedades parisinas. Los aristocráticos llenaban las explanadas del Parque con sus flamantes coches y los salones recibían a las señoras, «espigadas o robustas», luciendo sus mejores galas y el sombrero a la última moda. Los espectáculos de nivel que allí se presentaban daban buena muestra de las grandes figuras del panorama artístico que pasaban por los escenarios y salones de la Parisiana. Los periódicos de la época los anunciaban como si se tratasen de verdaderos estrenos cinematográficos. El periódico El Imparcial del 11 de agosto de 1915 anunciaba: «Diariamente, de diez de la noche a una de la madrugada, baile de artistas con espectáculos de varietés. Entrada, una peseta».

Bonito enclave del Parque de ParisianaComunidad de Madrid

El comedor de la Parisiana, que estaba ubicado en el edificio principal, cumplía con todos los preceptos de higiene y estaba suntuosamente decorado. Tenía capacidad para 300 comensales y al frente de la cocina estaba Mr. Escafie, muy conocido por los gourmets madrileños por haber estado a cargo del restaurante de la Exposición del Automóvil. Encontrarse en pleno frente durante la Guerra Civil ocasionó muchos daños a las edificaciones de la zona de Moncloa y ese fue el final de Parisiana, como también del Asilo de Santa Cristina.

Asilo de Santa Cristina (1895-1936)

El Asilo de Santa Cristina se creó a finales del siglo XIX con la intención de albergar al mayor número posible de mendigos de la ciudad de Madrid. Este asilo se construyó en la finca de la Moncloa, limitando al norte con los terrenos del Instituto Agrícola Alfonso XII y al este y sur con el Instituto de Terapéutica Operatoria (Instituto Rubio) y al oeste por los campos de cultivo de la escuela agrícola. En la zona donde se encontraba el asilo Santa Cristina se encuentra el templete de la Inmaculada Concepción en la Ciudad Universitaria, también conocida popularmente como la «Virgen Blanca».

Proyecto de Belmás y Mathet para un nuevo asiloArchivo

El asilo fue fundado en el año 1895 a propuesta del Gobernador Civil de Madrid, Alberto Aguilera (1842-1913), y el edificio y sus treinta pabellones fueron diseñados por los arquitectos Mariano Belmás Estrada y Miguel Mathet. En sus momentos de máxima afluencia, durante la primera década del siglo XX, se llegaba a atender a una media de setecientos pobres diarios. La Virgen se encontraba dentro de la capilla del conjunto. Hasta la creación del asilo Santa Cristina, los mendigos serían acogidos de forma provisional en el histórico asilo de San Luis y Santa Cristina, situado en el Paseo de Yeserías, en el distrito de Arganzuela, fundado en 1886. La construcción del asilo se inauguró en abril del año 1895, con el nombre de Asilo de Santa Cristina, en honor a la reina regente María Cristina de Habsburgo-Lorena, segunda esposa del rey Alfonso XII y madre del futuro rey Alfonso XIII.

La madre de Alfonso XIII posando en el Asilo de Santa CristinaArchivo

Se acordó que serían las Hermanas de la Caridad las que atenderían a los necesitados. El diseño del recinto contemplaba la existencia de numerosos pabellones para albergar por separado tanto a niños, mujeres, ancianos y hombres. Contaba también con oficinas generales, lavabos y baños, roperos y almacenes de ropa, habitaciones para el médico, el inspector general, el capellán y las Hermanas de la Caridad; cocinas, despensas, carnicería, lavaderos con estufa desinfectante, secaderos de agua caliente, costurero, una capilla, dos comedores dispuestos uno a cada lado de la capilla con capacidad para 250 personas cada uno.

Comedor de niños y ancianos en el Asilo de Santa CristinaArchivo

El conjunto fue destruido durante la Batalla de la Ciudad Universitaria, cuya fase principal se desarrolló del 15 al 23 de septiembre de 1936. Durante la misma, la capilla sufrió graves daños y, como consecuencia de los enfrentamientos desarrollados en este lugar, las minas y la metralla destruyeron el asilo casi por completo. Finalizada la Guerra Civil, dado su lamentable estado, se decidió dinamitar lo poco que quedaba en pie y desescombrar la zona.

Una mujer devota le reza a la Virgen BlancaAlmudena Delgado

La imagen de la Virgen fue encontrada por unos niños durante la posguerra y se ubicó en su emplazamiento actual, entre el Hospital Clínico San Carlos y el Museo de América, dentro del parque que lleva su nombre. La escultura sufre varios daños debidos a la contienda, pero es el único elemento que subsistió de todo el conjunto y es de piedra blanca, motivo por el cual es conocida.