El delegado del Gobierno de Madrid, Francisco MartínEuropa Press

Madrid

El intento de boicot a las protestas por Ceuta, la enésima polémica del «delegado del sanchismo» en Madrid

Después de tener cinco delegados del Gobierno en Madrid en seis años, el presidente Pedro Sánchez encontró en Francisco Martín a su más fiel servidor, el único capaz de perpetuarse en el cargo. Hace ya cerca de tres años y medio que Martín lidera esta institución y, durante este tiempo, ha ido ganado enteros con «su amo» -en palabras del portavoz del Gobierno madrileño- al convertirse en ariete político contra Isabel Díaz Ayuso.

La lista de polémicas de Martín, bautizado en Sol como «el delegado del sanchismo», con la presidenta autonómica, así como con el alcalde de Madrid, se ha convertido casi en inabarcable. No hay asunto con el que el delegado no busque confrontar con Ayuso y Almeida y la situación ha llegado a tal límite, que las relaciones institucionales llevan rotas ya mucho tiempo.

El detonante fue el hecho de que Martín culpara directamente a la presidenta de los fallecidos en residencias de ancianos en Madrid durante la pandemia del coronavirus. Unas acusaciones «indecentes» para el Gobierno autonómico. «Es un punto de no retorno que no vamos a pasar por alto. Es la gota que colma el vaso de la indecencia humana y política», clamaron desde el Ejecutivo.

Por su parte, las relaciones con el Consistorio madrileño también se encuentran en fase terminal y esta misma semana se han hundido un poquito más, si cabe, con el episodio del intento de boicot a las concentraciones de apoyo a Ceuta.

Y es que, según denunció el Ayuntamiento, Martín informó de que no autorizaba la protesta en una comunicación remitida al Gobierno municipal. No obstante, poco después y tras la oleada de indignación desatada, trató de recular y matizó que no prohibía la cita, pero que esta debía tratarse como un «acto institucional» y no como una «manifestación» porque los ayuntamientos no son titulares del derecho fundamental de reunión.

Unas explicaciones que no convencieron en el Palacio de Cibeles, que estaban convencidos de que todo respondió a una maniobra orquestada desde el Palacio de La Moncloa para confundir y desmovilizar a la población. Algo que no consiguieron, puesto que 150.000 personas salieron a manifestarse frente al Ayuntamiento contra la gestión de Sánchez de la crisis desatada en Ceuta tras la invasión de inmigrantes.

MADRID, 02/09/2026.- Vista general de la plaza de Cibeles y la manifestación con motivo del Día de Ceuta en Madrid, convocada este miércoles ante todos los ayuntamientos de España. EFE/Fernando VillarEFE

Pero este es tan sólo el último eslabón de una larga cadena de controversias entre la delegación y las administraciones madrileñas. Tan sólo en los últimos meses, temas tan variados como los efectivos de la Guardia Civil en la región, la repatriación de menores extranjeros no acompañados (menas) y hasta unos conciertos que la cantante colombiana Shakira ha anunciado en el municipio de Villaverde, les han enfrentado.

Con todo, Francisco Martín siempre trata de ofrecer una falsa imagen de hombre conciliador y de consenso y simula tender la mano a los gobiernos madrileños para «cooperar». Sin embargo, en muchas ocasiones, la lectura que hacen desde el otro lado es que ese ofrecimiento de supuesta cooperación no es más que un intento de diluir las responsabilidades que tiene atribuidas la delegación en materia de seguridad en la región con el resto de administraciones y, de paso, acaparar foco mediático, uno de sus pasatiempos favoritos.