Blockhaus-13, fortificación de hormigón resistente a impactos
Madrid
Del Retiro al Cerro de los Ángeles: un recorrido por los búnkeres supervivientes de la Guerra Civil en Madrid
La villa fue primera línea de frente y hoy conserva importantes vestigios y búnkeres de este conflicto que marcó la historia de España
En términos generales, un búnker es una construcción fortificada y resistente, hecha habitualmente de hormigón armado y acero, diseñada para proteger a personas, armas o suministros contra bombardeos y ataques externos. Su ubicación suele ser estratégica, pueden estar completamente enterrados (subterráneos), semienterrados o en la superficie (como los fortines o blockhaus).
Los búnkeres y fortines de hormigón jugaron un papel puramente defensivo y de contención a lo largo de la Guerra Civil (1936-1939) en Madrid, convirtiendo la capital y sus alrededores en un frente estático. Desde noviembre de 1936 hasta marzo de 1937, la villa fue primera línea de frente y hoy conserva importantes vestigios y búnkeres de este conflicto que marcó la historia de España y que recuerdan el asedio y la línea de frente que atravesó la ciudad. Los búnkeres y refugios son testigos directos de los combates y bombardeos que mantienen viva la memoria, fortificaciones que conservan el valor histórico de la defensa y el asedio.
Edificio bombardeado durante la Guerra Civil en Madrid
Una ruta por los búnkeres y refugios antiaéreos de Madrid nos cuenta el pasado marcado por la guerra y sirven como testimonio histórico de uno de los episodios más duros de la historia de la capital. Visitar estas estructuras, restauradas y protegidas, ofrecen una mirada única a la historia del conflicto. La villa sufrió un asedio sistemático con bombardeos aéreos y de artillería entre 1936 y 1939, siendo una de las primeras grandes capitales europeas en padecer el horror de la guerra total sobre su población civil. La vibrante capital de España atesora bajo sus calles, parques y jardines un patrimonio histórico que muchos visitantes y residentes desconocen: decenas de búnkeres y refugios antiaéreos construidos durante la Guerra Civil española.
No se aprecian huellas de los daños sufridos
Los testigos silenciosos de uno de los períodos más dramáticos del siglo XX han comenzado a rehabilitarse para abrirse al público, transformándose en auténticos museos que muestran la arquitectura defensiva y la evolución de la protección civil a lo largo de casi 90 años.
Los fortines del Parque del Oeste
La misión de estos fortines era unir la posición del hospital Clínico con las posiciones del río Manzanares
Los búnkeres del parque del Oeste pertenecen al bando nacional y son parte de lo que fue la línea de la ciudad. En este bonito enclave estuvo el más cruento de los frentes que asediaron la capital de España durante la guerra. Allí, las tropas franquistas construyeron 15 torres de hormigón de las que hoy quedan tres en pie. Si no fuera por la característica abertura central en forma de boca de buzón, podríamos pensar que son un conjunto de megalitos de piedra.
Testimonio clave de la arquitectura civil
Aún se pueden apreciar los impactos de la artillería republicana e incluso, en una de ellas se puede leer una inscripción que pone «el batallón Zapadores Nº 7». Esta firma sirvió para que el batallón de ingenieros del bando sublevado reivindicara la autoría y construcción de estos nidos de ametralladoras durante la Guerra Civil.
Búnker del parque de El Capricho
Las puertas interiores del búnker están fabricadas en hierro
Este bonito enclave es un espacio único, un jardín histórico-artístico de 14 hectáreas en forma de triángulo ubicado en el barrio de la Alameda de Osuna del distrito de Barajas, al noreste de la ciudad de Madrid. Se construyó por expreso deseo de la Duquesa de Osuna (1752-1834), que sufragó las obras y lo cuidó hasta su fallecimiento. Está declarado Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de Jardín Histórico, otorgándole el máximo nivel de protección a su patrimonio paisajístico y arquitectónico.
Uno de los vestigios más singulares de la contienda
Este lugar fue elegido para la construcción del búnker gracias a su ubicación estratégica, sus buenas comunicaciones y el arbolado que ofrecía un excelente camuflaje frente a ataques aéreos. El refugio, también conocido como el Refugio del General Miaja (1878-1958), se diseñó para soportar bombas de hasta 100 kilos y albergó a los altos mandos republicanos durante el conflicto. Su ubicación a 15 metros de profundidad le proporcionaba una gran resistencia y seguridad y en su interior se incorporaron innovaciones tecnológicas de la época, como sistemas de ventilación forzada para prevenir ataques con gas.
Búnker propiedad del Ayuntamiento de Madrid
El búnker cuenta con una superficie de 2.000 m², distribuidos en un sistema de túneles de 1.500 metros de longitud. Su estructura incluye siete dependencias rectangulares, con cuatro situadas a la derecha y tres a la izquierda. Además, dispone de cuatro salidas al parque exterior y una galería de escape que atraviesa el subsuelo del Palacio de los Duques de Osuna.
Búnkeres del Cerro de los Ángeles
Búnker II del Cerro de los Ángeles
Estas huellas de la Guerra Civil fueron construidas como parte del segundo sistema de fortificaciones para la defensa de Madrid. Formaron parte de la línea defensiva republicana. El cerro fue escenario de intensos combates y cambió de manos al inicio de la contienda en noviembre de 1936. Dada su posición estratégica y ante el avance de las tropas sublevadas, en septiembre de 1936 el gobierno de la República ordena realizar obras de fortificación en el Cerro de los Ángeles. Tratando de adaptarse a la topografía del terreno, se construyeron numerosas trincheras y una serie de fortificaciones tipo búnker.
Búnker I del Cerro de los Ángeles
El Cerro de los Ángeles se encuentra en el término municipal de Getafe, a unos 10 kilómetros al sur de Madrid capital, junto a la Carretera de Andalucía. Ocupa el punto central del mapa de la península y en él se alza el Monumento Nacional del Sagrado Corazón de Jesús junto a la Ermita de la Virgen de los Ángeles, de la cual recibe el nombre el Cerro.
Búnker Blockhaus-13
Imponente fortificación de hormigón armado
Esta estructura constituye la máxima expresión de la arquitectura militar de la Guerra Civil de la Comunidad de Madrid y por ello está protegida como Bien de Interés Cultural. Se trata de uno de los pocos ejemplos de los que se cuenta con datos concretos sobre el contexto de su construcción, desde su planteamiento hasta cómo y quién lo construyó, la 2ª Compañía del 7º Batallón de Zapadores. Situada a unos dos kilómetros al noreste del casco urbano de Colmenar de Arroyo, consta de un cuerpo principal de 10 metros de diámetro desde el que se accede a otros cuatro nidos de menor tamaño, todos ellos con troneras que le permiten controlar la totalidad del terreno circundante.
Defensa ubicada junto a vías de comunicación
Las troneras son aberturas o huecos estrechos en los muros diseñados para disparar armas de fuego o artillería ligera mientras los defensores permanecen protegidos del fuego enemigo. La localidad de Colmenar del Arroyo fue ocupada por el ejército sublevado en noviembre de 1936, convirtiéndose desde ese momento en un área de acantonamiento de tropas al servicio de la primera línea del frente. El término alemán blockhaus fue adoptado durante la Primera Guerra Mundial por los franceses para describir construcciones de hormigón llevadas a cabo a raíz de la estabilización del frente occidental.
Refugio antiaéreo en El Retiro
El refugio antiaéreo del parque de El Retiro tiene tres entradas
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha destacado la importancia histórica y arquitectónica del lugar, calificándolo como «una auténtica obra de ingeniería». En este contexto, el Ayuntamiento planea acondicionarlo y abrirlo con visitas guiadas tras su proceso de musealización.
Refugio antiaéreo bajo El Retiro
La cara más desconocida de este bonito enclave madrileño es un refugio que consta de cinco galerías abovedadas, con una altura de bóveda que varía entre 1,60 y 2,50 metros, y pasillos de poco más de un metro de ancho. Sus muros están construidos en ladrillo y cemento, con pozos de ventilación y varios accesos. Hablamos de un atractivo cultural para los madrileños y visitantes interesados en la memoria histórica y el patrimonio de la capital española.
Almeida descendiendo a las profundidades del refugio de El Retiro
En su interior se pueden observar las líneas en el ladrillo donde iban encastrados tablones de madera a modo de asientos. Cuenta además con distintas dependencias, como letrinas y aseos, y en la entrada por Menéndez Pelayo hay un habitáculo que servía de enfermería. Destinado a la población civil, las obras se llevaron a cabo entre 1936 y 1938 como refugio para los madrileños ya que la capital sufrió numerosos bombardeos con un gran número de víctimas solo en los primeros compases de la contienda. Era un refugio de defensa pasivo, no disponía de armamento para defenderse y solo existía para proteger a la población civil. Las galerías están diseñadas como en zigzag, ubicadas gran parte bajo El Retiro.