El pueblo de Madarcos en la Sierra Norte de la Comunidad de MadridAyto. de Madarcos

Sierra Norte

Así es el pueblo más pequeño de Madrid, donde la ley de nietos ha puesto patas arriba el censo

Madarcos, el pueblo más pequeño de Madrid con apenas 70 vecinos, está sufriendo una situación del todo anómala por culpa de la ley de nietos. Y es que, según ha denunciado su alcaldesa, Eva Gallegos, en COPE en el censo del voto exterior figuran ya más votantes inscritos que el número de habitantes que reside en el municipio.

Una situación que preocupa a la alcaldesa, así como a otros regidores de otros municipios de la región, como Tres Cantos, donde el voto exterior ha crecido en 215 personas desde la aprobación de una ley que, teóricamente, está destinada a dar la nacionalidad a los descendientes de exiliados entre 1936 y 1955. Sin embargo, Tres Cantos se creó en 1991, por tanto, es imposible que los antepasados de los nuevos inscritos salieran de este municipio que no existía por aquel entonces.

Es a esto a lo que quiere poner fin el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, que esta misma semana ha presentado alegaciones ante la Junta Electoral Central para que traslade a las oficinas consulares que sólo puedan inscribirse en el censo electoral de residentes ausentes (CERA) para las elecciones a la Asamblea de Madrid aquellas personas que acrediten documentalmente que su ascendiente tuvo su última residencia en un municipio de la región, de acuerdo con los criterios establecidos en el artículo 7.3 del Estatuto de Autonomía.

Volviendo a Madarcos, erigido como el ejemplo más sangrante de la alteración que podría suponer en un resultado electoral la ley de nietos –cuyos efectos ha puesto ahora en suspenso el Tribunal Supremo al suspender la inscripción en el CERA de las personas que obtuvieron la nacionalidad española a raíz de esta norma–, se trata de un pueblo ubicado a unos 99 kilómetros de distancia del corazón de la capital, que se erige a 1.059 metros de altitud sobre el nivel del mar.

El término municipal de Madarcos se extiende entre suaves pendientes y terrenos accidentados en las estribaciones de Somosierra, al pie del cerro conocido como Majada de la Peña.

Pilón histórico custodiado como joya rural en MadarcosMadarcos

Adentrarse en las peculiaridades de su historia es constatar que su núcleo urbano no ha sufrido cambios importantes a lo largo de su historia. Hablamos de una arquitectura tradicional serrana que guarda distintos elementos de su actividad, fundamentalmente ganadera, testimonio de esa herencia. El casco urbano se asienta sobre un altiplano bordeado por la hoz que forma el río Madarquillos – corriente que protagoniza una de las rutas más atractivas de la zona–, insertado en un paisaje que combina prados, pastizales y bosque de ribera.

Madarcos es el pueblo más pequeño de la Comunidad de MadridTeleMadrid

Y es en las riberas de este río donde se conserva uno de los mejores bosques de galería mejor preservados de la Comunidad de Madrid con fresnos, sauces, avellanos y chopos acogiendo además este entorno una diversidad de flora y fauna muy notable donde la nutria se convierte en un indicador de la buena calidad ecológica de sus aguas. El senderismo es la actividad más destacada para disfrutar de este enclave que cuenta con diversos caminos y rutas a diferentes ritmos y niveles permitiendo a quien lo deseé explorar el entorno natural y descubrir los paisajes de la Sierra Norte.

El origen de esta villa es incierto y las fuentes documentales no aportan datos significativos hasta el siglo XIX. No obstante, como revela su Ayuntamiento, debió de fundarse en época medieval con el asentamiento de pastores muy común en los lugares de la Sierra Norte. Pese a su tamaño reducido –en cinco minutos se puede atravesar caminado– este pueblo destaca por unas señas de identidad muy marcadas donde la naturaleza, la creatividad y la tradición se entrelazan tejiendo una red muy sólida.

Uno de los monumentos que conserva esta villa, el Reloj de VezAyto. de Madarcos

Este enclave de la sierra de RincónReserva de la Biosfera por la Unesco– destaca por sus fachadas de ladrillo cuyo entramado urbano, lleno de fuentes y pilones vestigios de su pasado, no ha sufrido cambios importantes a lo largo de su historia. La edificación tradicional es de una sola planta, cubierta a dos aguas y con muros de mampostería realizados con roca de granito y esquisto, un tipo de roca caracterizada por su textura en láminas o capas. La iglesia parroquial de Santa Ana construida, en el sigo XVII y situada en el corazón del pueblo, es el principal elemento del patrimonio religioso del municipio. Un municipio que conserva monumentos como el Reloj de la Vez, que marcaba los turnos de agua en la reguera, y la antigua fragua donde antaño se herraba al ganado y hoy es una taberna convertida en punto de encuentro vecinal.

La iglesia de Santa Ana que data del siglo XVIISierra Norte Madrid

La gastronomía también tiene cabida en este municipio. Madarcos tiene varios proyectos relacionados con este sector como el Ahumadero, un rincón que destaca por sus salmones artesanales utilizando exclusivamente sales marinas y humo de maderas nobles procedentes de la dehesa local. Una escuela de hostelería que organiza eventos y cursos culinarios abiertos al visitante así como el bar-restaurante la Fragua se suman también a estas iniciativas.

Hornos de carbón antiguos de la sierra de Rincón como recuerdo testimonialComunidad de Madrid

Uno de los pilares sociales que tiene el pueblo son sus mayores y gracias a un proyecto llamado «Cuídame Madarcos», se promueve la atención y el acompañamiento para que estas personas puedan pasar tiempo de calidad en sus casas y en su entorno habitual sin sobresaltos. Este pueblo que se adapta a los tiempos sin miedo cuenta con fibra óptica, atrayendo a nuevos vecinos al teletrabajo. Lejos de la idea de aislamiento, los niños del municipio tienen acceso a escuelas rurales con metodologías innovadoras dentro del sistema público y gracias a los convenios educativos, los estudiantes cuentan con comedor y transporte gratuito. La vida rural puede ofrecer opciones formativas de calidad.

Danzas populares que mantienen viva la tradición del puebloComunidad de Madrid

Las raíces y el futuro se dan cita en esta villa donde viajar al pasado es fácil gracias a las fiestas patronales de Santa Ana junto con Santiago Apóstol que se celebran a finales del mes de julio y, –aderezadas con música en vivo y comidas populares– se convierten en el motor de la vida comunitaria del pueblo. Un pueblo que teme perder parte de su idiosincrasia por culpa de la ley de nietos.