Gregorio Ordóñez, concejal del PP en San Sebastián asesinado por ETA en 1995
'La vida posible'
Madrid inaugura la exposición que honra a Gregorio Ordóñez para no olvidar su legado: «Es una obligación moral»
Ana Iríbar, viuda del concejal asesinado por ETA, denuncia el «desamparo absoluto» que sintieron las víctimas en el País Vasco y tilda de «indecente» la negociación con la banda terrorista
La exposición se ubica en el Centro Cultural Eduardo Úrculo, en el distrito de Tetuán, y podrá visitarse desde este jueves al 11 de diciembre
Tenía 36 años. Era presidente del PP en Guipúzcoa y teniente de alcalde del Ayuntamiento de San Sebastián en un momento en el que estar en primera línea política defendiendo las ideas de la libertad y de la democracia en el País Vasco era poner en riesgo la propia vida y ser objeto de amenazas constantes. Gregorio Ordóñez había aceptado dar el paso, había tomado la «inquebrantable decisión», como recuerda su mujer, Ana Iríbar, de meterse en política, movido por la fortaleza de sus convicciones, porque «no soportaba el yugo de ETA». Su determinación era más fuerte que cualquier amenaza, que los editoriales del periódico Egin, que las pintadas en el portal de su domicilio...Iba a ganar las elecciones municipales. Pero la banda terrorista le asesinó el 23 de enero de 1995. Su asesinato a sangre fría provocó la conmoción de toda la sociedad española. Miles y miles de personas acudieron a la capilla ardiente para despedirse de él. Se convirtió en un referente. Hoy para recordar su legado y mantener viva su memoria y la de todas las víctimas del terrorismo etarra Madrid vuelve a acoger una exposición que recorre su vida, «breve e intensa», y le rinde tributo.
Se inauguró este jueves, en el Centro Cultural Eduardo Úrculo, en el distrito madrileño de Tetuán, y se podrá visitar hasta el 11 de diciembre de este año. 'Gregorio Ordóñez. La vida posible' hace un recorrido por su vida, con objetos personales, desde cartas, calificaciones de estudiante, su carnet de afiliado de Alianza Popular, a su maletín o la bala que encontró en su casillero del Ayuntamiento; con imágenes de su infancia, su adolescencia y su juventud, de su familia, de los mítines, recortes de periódico...
Algunos objetos y fotografías que contiene la exposición dedicada a Gregorio Ordóñez
Ana Iríbar recordó durante su intervención lo difícil que era hacer política en los años 80 y 90 si eras de un partido constitucionalista y particularmente si eras del PP, y que lo sería aún más tras el asesinato de su marido. Pero también remarcó la dificultad de ser víctima en aquel momento: «La sociedad te exigía que perdonaras, después olvidar. Te sometía a una extraña soledad, como si fueras portadores de un virus. Sentíamos en el País Vasco el desamparo más absoluto». La presidenta de la fundación Gregorio Ordóñez clamó contra la negociación «indecente» que se llevó a cabo con ETA que no buscaba «aliviar el dolor de las víctimas, sino las condenas de sus asesinos».
«Nuestra mirada (la de las víctimas) no lleva plomo ni odio, pero sí preguntas y un espejo donde solo podrán ver reflejada su cobardía», señaló, al tiempo que denunció que las instituciones no están a la altura y tildó la forma de gobernar del Ejecutivo actual de «una suerte de despotismo democrático». En su intervención, Ana Iríbar quiso apelar especialmente a las nuevas generaciones, a las que va especialmente dirigida esta exposición, para que mantengan viva la memoria: «Confío en sus preguntas sin filtros, en su intuición».