Los acampados en Sol amenazan con ocupar la plaza más días: «Si sacan el decreto partido, no vamos a abandonar»
Los acampados en Sol amenazan con ocupar la plaza más días: «Si sacan el decreto partido, no vamos a abandonar»
El Debate se infiltra entre las carpas de los manifestantes para mostrar su funcionamiento interno
La Plaza de Sol ha visto como la irrupción de miles de manifestantes por la vivienda ha cambiado radicalmente su paisaje. Prácticamente 1300 carpas se aglutinan frente al reloj más famoso de España haciendo del desahucio de Maricarmen su justificación para protestar por decenas de causas diversas.
En apenas dos días El Debate ha podido contemplar como el número de carpas de los protestantes se ha visto doblado. Los manifestantes invaden la plaza madrileña para «protestar y exigir un derecho a una vivienda». Los allí concentrados han ocupado la plaza casi al completo inundándola de banderas palestinas, pegatinas comunistas y pintadas anarquistas.
Con la vista puesta al viernes, momento en el que el Congreso someterá a un pleno extraordinario la aprobación del Real Decreto impulsado por el Partido Socialista y Sumar desde el Consejo de Ministros, los acampados reconocen que la opción de que no abandonen Sol antes del viernes es muy real: «Como saquen el decreto partido, no vamos a abandonar».
La penosa situación del Oso y el Madroño
La panorámica de Sol es desoladora para todo aquel que hubiera podido contemplar la céntrica plaza en su máximo esplendor: banderas y carteles inundan todo a la vista, pintadas de spray vandalizan todo tipo de monumentos y la suciedad se acumula por los cartones colocados en el suelo.
Quizá lo más impactante para todo vecino o turista es la realidad que vive uno de los monumentos más icónicos de Madrid, la escultura del Oso y el Madroño. La estatua ha sido destrozada con pintadas de todo tipo, se ha colocado una bandera palestina en el rostro del animal y se han colocado pegatinas anarquistas en la escultura.
Indignación entre los vecinos
Los madrileños presentes en la plaza han confesado a El Debate su hartazgo con lo que consideran «una maniobra política del Gobierno». Cansados del bullicio y de la invasión de la plaza de las campanadas relatan que están «esperando que lo trasladen cuanto antes».
El clima entre los transeúntes y los manifestantes sigue siendo tenso con enfrentamientos verbales constantes e intimidaciones a todos aquellos que no defiendan su postura. «Váyase a paseo» le grita uno de los vecinos a un manifestante que le ha increpado al expresar «que muchos de ellos se piensan que se puede vivir sin trabajar».