Progresión del incendio de la Sierra Oeste de Madrid
Comunidad de Madrid
La «tormenta perfecta» que precipitó el mayor incendio de la historia de España y el plan de Ayuso para evitar otro
El pasado 23 de julio se desataron en Madrid, en la zona de la Sierra Oeste, dos incendios que se fueron expandiendo, convirtiéndose en uno solo y dando lugar al peor fuego que se recuerda en España con 62.000 hectáreas calcinadas en la región capitalina, Castilla y León y Castilla La Mancha.
Gracias a Dios, no hubo que lamentar ninguna víctima mortal, pero el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso tuvo que gestionar una de sus peores emergencias en siete años, con 55.000 personas evacuadas de sus casas y un fuego que tardó cerca de una semana en empezar a remitir.
Ahora el Ejecutivo, y en concreto la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, se encuentra inmerso en el Plan de Restauración Forestal de la Sierra Oeste para recuperar los montes afectados. Un plan a diez años con medidas basadas en «criterios y metodologías científicas» que va a contar hasta 2027 con un presupuesto de 25 millones de euros.
En el marco del diseño de ese plan, el departamento comandado por Carlos Novillo ha analizado a fondo las causas que precipitaron la rápida propagación de ese incendio para ponerles remedio y evitar que algo así pueda volver a suceder.
Perímetro del incendio de la Sierra Oeste de Madrid
Para entender lo ocurrido, según trasladan fuentes de la Consejería, hay que remontarse a la Guerra Civil española. En ese tiempo el territorio, sobre todo la zona centro del país, quedó prácticamente arrasado de arbolado. Terminada la contienda, los ingenieros de montes se pusieron a planificar la reforestación de España. Su objetivo era recuperar masas de árboles para darles uso desde un punto de vista económico y también para proteger los embalses.
Esta planificación dio lugar a la gran repoblación de España y, 80 años después, tenemos masas homogéneas de un pinar maduro en continuidad. Sin embargo, apuntan estas fuentes, no se ha producido lo que preveían los ingenieros, que el hombre siguiera teniendo actividad agrícola y ganadera.
Así, esos campos cultivados de antes se empiezan a abandonar y se convierten en zona forestales. En concreto, en los últimos 30 años se han incrementado un 30 % las zonas forestales. Esto, unido a la falta de gestión forestal convierte a los bosques en «muy vulnerables» y forman la «tormenta perfecta» para que se produzcan incendios como el de este verano.
Además, a todo esto se se une otro factor que son las urbanizaciones construidas hace unos sesenta años dentro de las masas forestales, como las que hay en el entorno del Pantano de San Juan. Estas casas, indican desde la Consejería, tienen en su mayoría plantas arizónicas en sus cerramientos que sirven como línea de continuidad del monte y como combustible del fuego.
Por ello, el Gobierno, tal y como anunció Ayuso el pasado mes de agosto, va a destinar un millón de euros para que propietarios de parcelas próximas a áreas forestales sustituyan las plantas arizónicas de los cerramientos por otras variedades más resistentes en caso de incendio.
Plan de Recuperación
Este año, Madrid va a invertir 5,53 millones en el Plan de Recuperación y el próximo 19,2 para unas actuaciones que se van a desarrollar en tres fases. Primero, durante un año se va a garantizar la seguridad de las personas y las infraestructuras, la supervivencia de los animales, la retirada selectiva de árboles y el mantenimiento de cauces y embalses, además del cuidado de los suelos.
La segunda fase durará de uno a cinco años y las labores irán destinadas a la regeneración natural y a la evolución de la poblaciones de insectos. Por su parte, la última fase, que se alargará durante algo más de tres años, se centrará en la reforestación y los tratamientos de recuperación donde no se haya producido. Para ello, se plantarán especies autóctonas mejor preparadas frente a incendios, plagas y episodios extremos, como fresnos y encinas.
Además, los expertos de medio ambiente van a analizar cada uno de los árboles para conocer su situación real (muchos mantienen las copas verdes, pero pueden tener dañadas las raíces superficiales y el tronco), y se van a establecer franjas de seguridad libres de árboles de 20 a 30 metros en carreteras y pistas forestales.
Los propietarios de montes privados afectados por el gran incendios van a recibir ayudas de hasta 60.000 euros, mientras que otros 400.000 se van a destinar a recuperar los montes municipales. El plan también contempla la recuperación de explotaciones agrícolas y ganaderas con 3 millones de euros, así como la producción de 300.000 plantas autóctonas para las necesidades de restauración hasta 2028.
Por último, el Ejecutivo está tramitando la modificación de la Ley Forestal y de Protección de la Naturaleza para simplificar gestiones administrativas para facilitar las actuaciones en el medio natural, renovar el régimen sancionador y reforzar la prevención ante incendios.