Fachada de la librería más antigua de MadridFacebook

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La historia de la librería más antigua de Madrid que busca nuevo emplazamiento tras estar 80 años en activo

Sus responsables dejarán el histórico local el próximo 17 de noviembre por el encarecimiento del alquiler con la esperanza de encontrar un lugar para mantener vivo el proyecto

Pérgamo, la librería más antigua de Madrid, ha anunciado su cierre tras la negativa de las dueñas del local a renovar el contrato de alquiler. «Nos toca disfrutar de este mes, de nuestra comunidad, para que el futuro sea brillante. Lo que toca es defender qué modelo de ciudad queremos». En declaraciones a EFE, el responsable de la librería, Pablo Cerezo, ha adelantado que ya trabajan en buscar otro espacio en el que poder seguir con la librería, fundada en 1946, y que permanecerá abierta hasta el próximo 17 de noviembre sin alteraciones en la agenda de eventos y presentaciones.

Encuentros culturales en la librería PérgamoLibrería Pérgamo

Librería con ganas de continuidad

En el número 24 de la calle General Oráa, en pleno distrito de Salamanca, esta librería lleva contando historias a través de las páginas de sus libros durante décadas. Pérgamo es un lugar de encuentro cultural que tendrá que cerrar la persiana para siempre en esta dirección. La intención de los responsables es «darle continuidad» a un espacio que tiene «la suerte de tener una comunidad muy grande», algo que no es la realidad de muchas librerías de la ciudad, ha lamentado Cerezo. «Hemos caído nosotros ahora, pero podrán caer otras librerías, es muy frustrante», ha reiterado.

Fachada de la librería en liquidación hace cincoMadrid Secreto

La librería ya estuvo a punto de cerrar hace cinco años, cuando los anteriores dueños se jubilaron. No obstante, Pablo y su equipo se hicieron cargo de Pérgamo, «un lugar dónde suceden muchas cosas», con una trayectoria que ahora tendrá que continuar lejos del local con el que varias generaciones de lectores la identifican.

Encarecimiento de los alquileres

«Las lógicas del mercado son voraces», ha sostenido Cerezo, al mismo tiempo que ha hecho hincapié en la presión inmobiliaria que sufren este tipo de negocios culturales frente a otros que juegan con unos márgenes más grandes. Además, el cierre de esta librería se suma al de otras muchas en la capital que se han visto obligadas a colgar el cartel del cerrado, como es el caso de Tipo Infames (Premio Librería Cultural 2021). Este negocio, ubicado en el centro de Madrid, tuvo que cerrar sus puertas el pasado febrero debido al encarecimiento de los alquileres y la transformación del entorno urbano que, según evidenciaron, hace inviable mantener su proyecto cultural.

Interior de la Librería PérgamoLibrería Pérgamo

Las negociaciones para renovar el alquiler de Pérgamo comenzaron a mediados de agosto, y aunque la situación hoy está adversa, el cierre del establecimiento no supone necesariamente su desaparición. «Vamos a buscar un nuevo emplazamiento» para esta librería que mantuvo buena parte de su identidad histórica mientras incorporaba nuevas actividades, presentaciones, talleres y clubes de lectura, consolidándose como un referente en el mundo editorial.

Vaciado de sus estanterías

Este emblema de la cultura madrileña fue antaño hogar de títulos prohibidos y encuentros clandestinos. Así pues, hasta el 17 de noviembre se mantendrán actividades como círculos de lectura y encuentros, al igual que el vaciado masivo de sus estanterías. Los dueños invitan a sus clientes a llevarse un pedacito de Pérgamo, «hasta que nos volvamos a ver». Por el momento, se desconoce dónde reabrirá sus puertas de nuevo la librería.

Históricas estanterías de madera de castañoPérgamo

Historia viva

Esta librería fue fundada en plena posguerra española por Raúl Serrano, catedrático de derecho. Tras su fallecimiento, sus hijas Ana y Lourdes Serrano tomaron las riendas del negocio, manteniendo intactas las emblemáticas estanterías de madera de castaño. A finales de 2021, las hermanas Serrano anunciaron su jubilación y el cierre definitivo de la librería.

El negocio fue reimpulsado y gestionado por un grupo de jóvenes apasionados, con el escritor Jorge F. Hernández y el librero Pablo Cerezo a la cabeza, quienes revitalizaron el espacio consiguiendo llegar a una fiel comunidad cultural. Con el tiempo se sumaron al proyecto la mexicana María Treviño y Érika Ambrosio, consolidando una nueva comunidad de lectores.