Entrada al cementerio de Mingorrubio donde reposan los restos mortales de Francisco Franco y de su esposaEfe

El Pardo

Mingorrubio, el pequeño cementerio a 50 km del Valle de los Caídos repleto de personajes históricos

La necrópolis donde reposan los restos de Franco y de su esposa se encuentra en una colonia que pertenece al barrio de El Pardo cuyo nombre proviene del arroyo que atravesaba este asentamiento

Francisco Franco, en su último mensaje público y testamento político, leído el día 1 de octubre de 1975, pidió a los españoles «mantener la unidad de las tierras de España» y «la consecución de la justicia social». Días antes de fallecer, en privado, reiteró al entonces príncipe Juan Carlos su petición de preservar la unidad del país. Tras su fallecimiento fue enterrado originalmente con honores de Estado en el Valle de los Caídos. Sin embargo, décadas después, la Ley de Memoria Histórica y el empeño del Gobierno de Pedro Sánchez propiciaron que sus restos fueran trasladados al cementerio de Mingorrubio, en el Pardo, donde reposa junto con los de su esposa Carmen Polo.

Este cementerio se encuentra a 50 kilómetros del Valle de los Caídos, cercano a un núcleo de población en el norte de Madrid, en pleno monte de El Pardo, que lleva su mismo nombre. Se trata de una colonia, obra del arquitecto Diego Méndez González, construida con el fin de albergar a los militares pertenecientes a la escolta de Francisco Franco, que residía en el Palacio adjunto. Un área residencial con una escasa actividad económica y que cuenta con 1.200 habitantes siendo la inmensa mayoría de los vecinos, hijos o nietos de los que formaron parte del séquito del caudillo.

Vista adosada de estilo militar y serrano en la calle del HeroísmoAyto. de Madrid

Chalets unifamiliares adosados de ladrillo visto ocupan las apenas diez calles de este oasis de paz junto a uno de los bosques mediterráneos mejor conservados de Europa. Las calles con nombres que tienen una clara temática militar e histórica – Fortaleza, Heroísmo, Batallón, Escuadrón – reflejan su origen como alojamiento para militares, escoltas de Franco y de la Guardia Real.

Franco en Mingorrubio

Los vecinos reconocen que a lo largo de todo el año la colonia es muy tranquila, una rutina que se vio alterada con el anuncio del Gobierno de exhumar los restos del Generalísimo y trasladarlos en helicóptero al sepulcro familiar de los Franco en el cementerio de Mingorrubio. Este camposanto pequeño, discreto y tranquilo que destaca por su arquitectura sobria cuenta con docenas de panteones repartidos donde militares, franquistas, exministros y fieles del régimen descansan entre encinas centenarias.

Lápida de la familia Carrero Blanco, militar y político español

Carlos Arias Navarro, Luis Carrero Blanco y el mismo primo de Franco, Francisco Franco Salgado-Araujo, - figuras cercanas todas ellas al régimen franquista - reposan a escasos metros de dictadores latinoamericanos (Rafael Leónidas Trujillo), renombrados políticos y jueces de la democracia asesinados por ETA. Respetados historiadores, pintores (Daniel Vázquez Díaz), dramaturgos (Joaquín Calvo Sotelo), ministros (Juan José Rosón y Francisco Fernández Ordoñez) y novelistas que hicieron historia en nuestro país se suman a esta cantidad de personajes históricos que yacen junto a la familia del Jefe del Estado entre 1936-1975. También hay en Mingorrubio descendientes de familias notables como un hermano de José María Escrivá de Balaguer, otro hermano del novelista Miguel de Delibes, Adolfo Delibes, y hasta un antepasado directo de Cristóbal Colón, así como varios bisnietos del pintor valenciano Joaquín Sorolla.

Panteón familiar de los Franco hecho con granito en 1969Efe

Este cementerio de El Pardo, gestionado por el Ayuntamiento, es uno de los más pequeños de Madrid y cuenta con 500 sepulturas, 2.200 nichos, medio centenar de panteones y 1.050 columbarios que albergan las urnas funerarias. El panteón de Franco que se encuentra a la entrada del cementerio es un edificio de granito con apariencia de chalet y techo de pizarra, construido en 1969. En su interior se encuentra una capilla y bajo ella una cripta con una cúpula abovedada, obra de Santiago Padrós, donde reposan sus restos y los de su mujer rodeados por un entorno natural protegido y alejado del bullicio urbano.

El panteón de Franco

Carmen Polo y Martínez-Valdés falleció en 1988, trece años después de la muerte de su marido. La cripta donde permanece enterrada la Señora de Meirás, título que le concedió el rey Juan Carlos I a la muerte de Franco, es de carácter austero y ocupa toda la planta; su superficie es de seis metros de longitud por seis metros de anchura con capacidad para, al menos, ocho o nueve sepulturas más. Esta cámara, en cuyo techo se puede leer la inscripción «Yo soy el Alfa y el Omega», fue adjudicada por concesión administrativa municipal a la familia Franco por mediación de Carlos Arias Navarro, alcalde de Madrid por aquel entonces y amigo de la familia.

Carlos Arias Navarro y Francisco Franco en su último año de vidaWikipedia

«Demasiado lujosa», así describió la hija del caudillo, Carmen Polo de Franco a su esposo la estancia funeraria, según confirmó Rufo Gamazo, asesor y amigo personal de Arias Navarro, presidente del Gobierno en 1975. Al respecto Gamazo aseguró que «semanas antes de la muerte de Franco, el presidente Carlos Arias preguntó a la hija del Jefe del Estado, si la familia tenía alguna provisión sobre el lugar de enterramiento de su padre«. La hija respondió: «Ninguna».

Franco no dejó por escrito en su testamento dónde deseaba ser enterrado, y aunque inicialmente su familia prefería inhumarlo en el cementerio de Mingorrubio en El Pardo, las autoridades de la naciente monarquía decidieron que el Valle de los Caídos fuera el lugar de sepultura. Sus restos permanecieron allí hasta que el 24 de octubre de 2019 fueron exhumados y trasladados al cementerio de Mingorrubio.

Este cementerio, pese a estar fuertemente vigilado para prevenir el enaltecimiento ilegal del franquismo y evitar actos vandálicos en el panteón de Franco, fue recientemente asaltado por dos activistas de extrema izquierda. Mantener el orden en una zona de alta tensión política es lo que pretende cada día la seguridad de esta necrópolis para evitar actos como estos cargados de crueldad que vulneran la dignidad de la persona fallecida y el dolor de sus seres queridos.