Francisco Martín: el hombre que celebró a Bildu y el boicot a La Vuelta se queda fuera del 'paraíso' progresista
Sanchista de primer día, el delegado del Gobierno en Madrid se marcha tras verse fuera de las listas del PSOE y dejando sin recoger la acampada de Sol, por la que Vox le tiene denunciado
Francisco Martín Aguirre
Qué habrá pasado en esa comunidad que hoy denominamos sanchismo para que Francisco Martín Aguirre (Madrid, 45 años) se haya marchado de forma tan abrupta. Las malas lenguas y la antesala del BOE –conocido en los quioscos como diario El País– aseguran que no ha soportado verse fuera de las listas del PSOE para el Congreso y el Senado, que le permitirían alejarse del fatigoso oficio de la Delegación del Gobierno y procurarse en el camino un aforamiento que quizá le venga bien ahora que Vox le tiene denunciado por omisión del deber de perseguir delitos y de prevaricación administrativa por omisión en su negativa a desalojar la acampada de Sol.
Qué habrá pasado para que Martín Aguirre se haya caído del 'paraíso' progresista habiendo sido presidente de Bancal de Rosas, la asociación –sin ánimo de lucro, dijeron– que llevó el crowdfunding que financió la candidatura de Sánchez a las primarias de 2017, las del Peugeot.
El caso es que el ya exdelegado del Gobierno en Madrid deja el cargo como lo asumió: revolviendo todo.
A tope con Bildu
Para la mayoría era un desconocido hasta que en junio de 2023, poco después de jurar el cargo, dijo que Bildu había hecho más «por todos los españoles y españolas, es decir, por España, de lo que han hecho todos los patrioteros de pulsera juntos». Ese día ya mostró querencia por los radicales, un tic poco recomendable cuando de ti dependen los operativos policiales de una ciudad como Madrid.
Después llegaron las generales de 2023, la amnistía y las protestas diarias frente a la sede del PSOE en la calle Ferraz, la mayoría pacíficas, pero a menudo disueltas con cargas severas y material antidisturbios.
Consolidado el sanchismo por cuatro años más –que al final han sido tres–, Martín Aguirre ha hecho rutina de sus enfrentamientos con el alcalde y la presidenta de la Comunidad de Madrid, quién sabe sabe si con la expectativa, hoy frustrada, de verse un día batallando con los populares en una sesión del control en el Congreso.
Celebró el boicot a La Vuelta España y mantuvo una querencia por el desorden que ha mantenido hasta su dimisión, con la Puerta del Sol convertida en un bazar
En este tiempo, uno de los desencuentros más graves que ha tenido con los gobernantes de Madrid –por el quebranto que supuso para la imagen de la ciudad– ocurrió en septiembre de 2025. La Vuelta a España tenía que concluir con un recorrido por sus calles, como es costumbre, con el sol cayendo y las cámaras grabando ese cielo de Madrid por el que muchos viajan cada año hasta la capital. Sin embargo, radicales propalestina pusieron en peligro la seguridad de los ciclistas hasta forzar la suspensión de la etapa, obligando además a los vencedores a celebrar el podio subidos en unas neveras en el parking de un hotel.
En aquella ocasión, Martín Aguirre volvió a estar de lado de los radicales, como ha hecho ahora en la Puerta del Sol, y realizó una defensa demagógica de lo ocurrido:
«En Madrid, en los últimos meses, no se han asesinado a 65.000 niños. No se ha bombardeado hospitales. No se ha acribillado a niños y niñas. En Madrid no se mata a la gente de hambre. Donde todo eso está pasando es en Gaza», comenzó diciendo. «En Madrid hoy se ha interrumpido una carrera ciclista. Y se ha interrumpido porque el pueblo de Madrid ha enviado al mundo un inmenso mensaje de solidaridad y humanidad y de empatía con el sufrimiento de Palestina. Madrid ha hecho una gran llamada a la reacción de la comunidad internacional. Madrid hoy, como en otros lugares de España estos días, ha sido ejemplo de dignidad», añadió, obviando la veintena larga de policías heridos durante las protestas en las calles.
Esa costumbre, la de estar siempre con aquellos que alteran el orden, se extendió hasta el mismo día de su dimisión, pues ahí sigue la acampada de la Puerta del Sol, desvirtuada hasta el punto de ser un foco de insalubridad y delincuencia, como prueban detenciones como la de este domingo de un hombre de 26 años, acusado de agredir sexualmente a una joven de 22 en el entorno de la plaza madrileña.
Antes de convertir la Delegación del Gobierno en un aliado del desorden, Martín Aguirre fue director de Administración y Finanzas del PSOE en 2017 hasta que, en junio de 2018, al tiempo que Sánchez cambiaba el colchón de la Moncloa, pasó a ser director del Gabinete Técnico de la Secretaría General de la Presidencia del Gobierno.
De enero de 2020 a julio de 2021 ejerció como director del departamento de Planificación y Seguimiento de la Actividad Gubernamental de la Presidencia del Gobierno, antes de ser ascendido a secretario general de la Presidencia, en sustitución de un tal Félix Bolaños.