El delegado del Gobierno de Madrid, Francisco Martín
Comunidad de Madrid
Las hipótesis tras la caída del delegado del Gobierno en Madrid después de años de entrega a Sánchez
Más sanchista que Sánchez. Es una frase que resume a la perfección lo que ha sido la personalidad de Francisco Martín Aguirre los 3 años, 6 meses y 27 días que ha pasado al frente de la Delegación del Gobierno en la Comunidad de Madrid, cargo del que dimitía sorpresivamente este domingo.
Desde que Pedro Sánchez llegó al Palacio de la Moncloa en junio de 2018, los delegados del Gobierno en Madrid fueron sucediéndose con inusitada celeridad, hasta el punto de que en los primeros seis años hubo hasta cinco delegados distintos. Hasta que llegó Martín Aguirre, que ha batido récord de permanencia gracias a su férrea lealtad al presidente del Gobierno.
No ha habido confrontación con Isabel Díaz Ayuso o José Luis Martínez-Almeida que se le haya escapado al delegado dimisionario para hacer valer los postulados de Pedro Sánchez en una plaza tan importante como Madrid. Pero, entonces, ¿qué ha pasado para esta abrupta renuncia?
Las primeras informaciones apuntan a que su salida se ha precipitado tras conocerse la lista definitiva del PSOE por Madrid a las próximas elecciones generales, de la que ha quedado fuera. Tanto tiempo dando la cara por el líder, siendo objeto de las más furibundas críticas por parte de los gobiernos regional y autonómico para ahora quedarse sin escaño (y sin aforamiento).
Y es que, a tenor de las encuestas del 29-N conocidas hasta la fecha, su puesto como delegado del Gobierno en Madrid corría serio peligro. Sin un hueco en el Congreso de los Diputados o en el Senado, ¿cuál iba a ser su futuro tras años de entrega total y absoluta al sanchismo? Para más inri, varios de sus homólogos en otras comunidades –con mucha menos proyección pública– sí se han hecho con puestos en las listas.
Por otra parte, aunque lleva años protagonizando enfrentamientos continuos con el resto de administraciones madrileñas, en las últimas semanas la animadversión había escalado a propósito de la acampada instalada en la Puerta del Sol desde hace ya un mes.
A pesar de las reiteradas peticiones de desalojo por parte de Ayuso y Almeida, el delegado se ha negado en rotundo a actuar, mientras que la inseguridad ha ido extendiéndose en la zona. Tanto es así, que el alcalde ha llegado a advertirle que le responsabilizaría de lo que pudiera ocurrir ahí y tampoco descartaba llevarle ante la Justicia por eventuales responsabilidades penales por su «dejación de funciones». Vox ya presentó hace días una querella contra él por presuntos delitos de omisión del deber de perseguir delitos y prevaricación administrativa por omisión.
A este contexto se ha sumado en los últimos días la huelga educativa, en el marco de la cual la Policía Nacional se ha visto obligada a cargar contra los manifestantes en dos ocasiones, una en la Universidad Complutense y otra en un escrache a Díaz Ayuso en el centro de la capital.
El delegado, máximo responsable de la Policía Nacional, en lugar de defender a los agentes, anunció sendas investigaciones internas para «analizar» su actuación, lo que provocó la indignación de sindicatos policiales, que le acusaron de actuar con «negligencia» y de someter a los agentes a «situaciones límite que comprometen gravemente su seguridad». Jupol, el sindicato mayoritario, llegó a pedir su dimisión por cuestionar públicamente la actuación de la Unidad de Intervención Policial (UIP).
Precisamente este sindicato salió ayer a celebrar la noticia. «Aunque no sea por su lamentable gestión, desde Jupol valoramos muy positivamente su dimisión. Hemos exigido su salida en varias ocasiones, la última por sus graves acusaciones contra la Policía Nacional tras la intervención de la UIP en la Universidad Complutense, que calificó de desproporcionada», escribieron en X.
Para mayor escarnio hacia el Cuerpo, Martín se reunió el pasado miércoles, después de producirse estos episodios, con los responsables del escrache a la presidenta autonómica, los huelguistas de la educación pública madrileña, para trasladarles su «compromiso con la protección del ejercicio de los derechos fundamentales de huelga y reunión».
A estos últimos acontecimientos se habrían unido también cuestiones de índole interna del PSOE de Madrid. Según se ha venido especulando, Martín habría apoyado extraoficialmente a Enma López en las primarias para disputarle a Reyes Maroto la candidatura del PSOE al Ayuntamiento de Madrid. Finalmente, Maroto se impuso por la mínima en una votación celebrada el pasado verano y, a principios de septiembre, López era expulsada de la dirección del grupo municipal.
De hecho, López era ayer de las pocas –si no la única– socialista que mostró públicamente su pesar por la marcha del delegado. «Gracias por todos estos años de buen trabajo, compromiso y entrega. Madrid pierde a un gran servidor público», escribió en sus redes sociales.
Antes del capítulo de Enma López, durante bastante tiempo Martín sonó como posible alternativa de Juan Lobato a la secretaría general del PSOE-M. Eso fue antes de que Lobato dimitiera por el asunto de la filtración de correos privados del abogado del novio de Ayuso y que, finalmente, fuera Óscar López quien le sucediera.
Con todo, hay para quien los motivos de esta dimisión van por otros derroteros distintos. Es el caso del secretario general del PP de Madrid, Alfonso Serrano, quien cree que esta salida tiene que ver con que el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno, que instruye la presunta financiación ilegal del PSOE, esté analizando las donaciones que recibió Sánchez en las primarias de 2017. Y es que Martín presidía el crowdfunding Bancal de rosas a través del cual se hicieron esas donaciones.
Con todo este caldo de cultivo, desde el entorno de Martín se han limitado a señalar que «no se dan las condiciones para seguir ejerciendo su responsabilidad». Desde luego, motivos tenía para renunciar.