Cementerio de Nuestra Señora de la Almudena
Madrid
La historia del cementerio más grande de España: 120 hectáreas de museo al aire libre entre cipreses y personajes ilustres
Este camposanto se erige como una parada imprescindible para entender la evolución social y cultural de la ciudad, uniendo de forma única el recuerdo, el arte y el respeto por el pasado
El cementerio de Nuestra Señora de la Almudena, situado en el distrito madrileño de Ciudad Lineal, es la principal necrópolis de la capital española y la más grande de Europa Occidental junto con el de Hamburgo. El barrio de Ventas alberga este camposanto que, con una extensión de 120 hectáreas, acoge aproximadamente 5 millones de difuntos y 300 creaciones funerarias protegidas por el Estado. Los cementerios son mucho más que lugares de reposo, sosiego y reflexión, son auténticos espacios de memoria donde las historias y las creencias se entrelazan. Acercarse al cementerio de la Almudena es viajar por el pasado de la villa a través de las vidas y recuerdos de quienes ayudaron a construir su historia.
Vista panorámica del cementerio municipal de la Almudena
Ciudad de los muertos
Esta necrópolis, término que significa literalmente «ciudad de los muertos», recibe su nombre de la Virgen de la Almudena, patrona de la ciudad de Madrid. Comenzó su construcción en 1884 cuando se creó la denominada 'Necrópolis del Este', que engloba en su interior tres zonas de enterramiento: el Cementerio Civil y el Cementerio Hebreo, ambos de construcción más tardía, y el Cementerio de Ntra. Sra. de la Almudena donde se encuentra la parte más antigua conocida como el «cementerio de epidemias».
El cementerio de las epidemias fue un lugar de sepultura provisional que tuvo que abrirse ante las necesidades urgentes provocadas por una epidemia de cólera que sacudió la ciudad, dejando tras de sí un elevado número de muertos. Todos ellos integran lo que hoy conocemos como el Cementerio Municipal de Nuestra Señora de la Almudena, que fue oficialmente inaugurado en 1925.
Monumento funerario hecho de materiales nobles
Desde 1883 se obligaba a los ayuntamientos a ofrecer una alternativa puramente «civil» a los cementerios religiosos. Así nació el Cementerio Civil, lugar de descanso destinado a los difuntos no católicos donde descansan algunas de las personalidades más importantes de la historia política de nuestro país como Pablo Iglesias (fundador del PSOE) así como del mundo de las letras, el destacado novelista de la Generación del 98, Pío Baroja. El Cementerio Hebreo de apenas una hectárea de extensión fue construido en 1922 durante el reinado de Alfonso XIII y cumple con todos los requisitos de los cementerios judíos (estrellas de David en todos los sepulcros, así como estelas funerarias escritas en hebreo). Está organizado en torno a una única calle central con lápidas a ambos lados convirtiéndose en el primer cementerio judío contemporáneo de España.
Cementerio judío en la Almudena
Como curiosidad, cabe destacar que no hay rastro de flores en las lápidas, pero sí piedras sobre las tumbas. Se trata de una tradición judía. A diferencia de las flores, las piedras no se marchitan ni se estropean, por lo que resisten al tiempo y dejan constancia «eterna» de todas las visitas que ha tenido la tumba. Este es sin duda uno de los rincones más singulares del cementerio de la Almudena.
Jardín del Recuerdo
Este cementerio municipal presta sus servicios día a día a la ciudad de Madrid. Cuenta en su interior con un crematorio, cada día son más las personas que expresan su voluntad de ser incineradas y que sus cenizas sean esparcidas al aire libre. Así nació el Jardín del Recuerdo, un espacio que cuenta con amplias zonas verdes, rosales y caminos peatonales. Instalaciones adaptadas a los tiempos actuales, diseñadas por paisajistas, creando así unos espacios acogedores y comprometidos con el medioambiente en consonancia con el diseño general del camposanto que combina cipreses y otros elementos ornamentales. Las áreas de césped y de vegetación de baja altura que acompañan los monolitos de piedra con placas conmemorativas se suceden en este espacio de recogimiento.
Monumento arquitectónico en mármol blanco del cementerio de la Almudena
Personajes ilustres enterrados en la Almudena
Este camposanto destaca por su impresionante arquitectura funeraria modernista y neomudéjar, así como por sus lujosos panteones y mausoleos de mármol blanco y bronce que acogen a personajes ilustres convirtiéndose en un museo al aire libre que combina arte, historia y memoria colectiva de España. Políticos (Alberto Aguilera), científicos (Santiago Ramón y Cajal), artistas (Lina Morgan) y escritores (Vicente Aleixandre) descansan entre las tumbas de personas anónimas, aunque, por diversas razones, las suyas siempre llaman la atención. Un lugar de descanso donde miles de madrileños han encontrado refugio eterno y al que el Día de Todos los Santos, miles de personas acuden a este lugar de descanso para decorar con rosas, claveles, lirios y gladiolos las tumbas y lápidas de los que se fueron, disfrutando de un momento de recogimiento y consuelo.
Sepultura de Lola y Antonio Flores
El cementerio municipal de la Almudena es un lugar que esconde, en medio del silencio y la solemnidad, uno de los rincones más fascinantes de la capital, en el que se rinde un sentido homenaje a los que se fueron para siempre. El proyecto original es de los arquitectos españoles Fernando Arbós y José Urioste, quienes ganaron en 1879 el concurso municipal para diseñar la Necrópolis del Este de Madrid, un macroproyecto residencial para los difuntos de la capital. Francisco García Nava lo reformó en 1902, dotándolo de una nueva solución estética que lo convirtió en el único conjunto plenamente modernista de la capital. El conjunto cuenta, entre otros, con un pórtico con doble arquería, monumentos funerarios dedicados a figuras políticas y del mundo de la cultura y una gran capilla con planta de cruz griega (cuadrada al exterior) cubierta con una esbelta cúpula de sección parabólica, y decorado con llamativos trabajos de vidrio y forja.
El pórtico de entrada del cementerio de Nuestra Señora de la Almudena
Lo primero que llama la atención del cementerio más grande de España es la impresionante entrada porticada. Se trata de una sucesión de arcos de estilo modernista y neomudéjar en la que destacan los tres arcos centrales, ornamentados con cúpulas y pináculos en su parte superior. Esta majestuosa vista es solo un avance de lo que al viandante le espera en el interior.
Junto a los nichos más humildes se encuentran todo tipo de lujosos panteones y mausoleos, capillas privadas, así como sepulturas de incalculable valor artístico. En este camposanto se encuentra el principal archivo de la memoria histórica, social y cultural de la España de los siglos XIX y XX. Se erige como una parada imprescindible para entender la evolución social y cultural de la ciudad, uniendo de forma única el arte, el recuerdo y el respeto por el pasado.