Fátima Matute, consejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid
Consejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid
Matute: «El aborto y eutanasia son cultura de la muerte; nosotros defendemos la vida desde la concepción hasta el último suspiro»
La consejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid defiende la colaboración público-privada y critica duramente la gestión de la ministra del ramo, Mónica García
La consejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Fátima Matute, maneja una de las carteras más importantes del Ejecutivo autonómico, con un presupuesto el año que viene de 12.178,5 millones, y una importante carga política. Y es que esta cartera sufre el constante ataque de la oposición y, muy especialmente, de la ministra de Sanidad, Mónica García, que aspira presidir la región tras las elecciones de 2027.
Sin eludir temas espinosos como el supuesto trasvase de fondos de la sanidad pública a la privada, las huelgas, el aborto, la eutanasia o la polémica de las listas de espera en el Ramón y Cajal, la consejera recibe a El Debate en su despacho de la calle Aduana.
– ¿Está la Comunidad de Madrid desviando fondos de la sanidad pública a la privada, tal y como sostiene la izquierda?
– Es rotundamente falso. Damos un servicio excelente poniendo al servicio de la población todos los recursos de los que disponemos. Eso incluye agentes que son de titularidad pública, pero cuya gestión es privada. En Madrid tenemos 38 hospitales y sólo 5 son concesionados, pero dan una asistencia absolutamente pública y atienden a más de un millón de madrileños. Se nos ha acusado de regalar dinero, cuando todas las denuncias han sido archivadas y tenemos los mejores indicadores. Atacan el modelo de colaboración público-privado que es necesario para la sanidad del futuro y que existe en todas las democracias liberales. Ningún madrileño tiene que dar una tarjeta de crédito cuando está en una consulta o en un quirófano y no pregunta al médico si el hospital es de gestión directa o indirecta.
Hablan de 7.000 millones «regalados» a la sanidad privada, y aquí no se regala nada. La asistencia sanitaria cuesta mucho, esos 7.000 millones son desde que llegó la presidenta en 2019 y si hablamos de los fondos destinados a la los hospitales de gestión directa, hay que añadir un cero a esa cifra. El 90 % del presupuesto va a la gestión directa y el 10 % a la indirecta.
– ¿Piensa que funciona mejor la gestión público-privada que la 100 % pública? ¿Por qué cree que está tan demonizado este tipo de gestión?
– Es un mantra de la izquierda en el que, además, no cree, porque no hay ningún hospital cuya gestión sea 100 % pública. Para que la sanidad se mantenga necesitamos la colaboración público-privada, desde la industria farmacéutica que produce los fármacos que das en el hospital, hasta la tecnológica que construye las incubadoras o los robots para operarte con alta precisión. Quieren llevarnos a modelos de sanidad 100 % pública que existen en lugares como Cuba, Nicaragua o Corea del Norte y que son un absoluto fracaso.
– ¿Qué opina de la huelga sanitaria convocada estos días en Madrid? (Esta entrevista se realizó antes de que la huelga quedara desconvocada por el accidente ferroviario).
– Todas las huelgas son políticas en el fondo y en la superficie, pero en concreto ya nos han avisado de que no va a haber paz en las calles de Madrid. Buscan el conflicto en la calle, no tienen otro afán que generar discomfort, porque nosotros sí que estamos a favor del diálogo, la escucha y las mejoras y lo estamos haciendo con aquellos que quieren negociar y no con los que usan los conflictos para un beneficio propio, sectario y espurio.
Desde que soy consejera hemos conseguido aumentar la retribución de 60.000 profesionales de todas las categorías, hemos destinado 108 millones para que, progresivamente, la hora de guardia se pague mejor que la ordinaria, fuimos los primeros en reconocer la necesidad de un estatuto médico propio que no supusiera un detrimento de otras categorías, vamos a tener una mesa específica de médicos para darles voz, estamos trabajando para ver cómo terminamos con las guardias de 24 horas y habrá un programa piloto... en definitiva, estamos trabajando con los profesionales.
– ¿Por qué las comunidades autónomas tumbaron en el último consejo interterritorial el proyecto de real decreto sobre listas de espera?
– Porque esta ministra, como con todo lo que hace, en vez de buscar la coordinación y encontrar el consenso, ha trabajado de espaldas a las comunidades y a los técnicos que están trabajando en algo necesario, que es la reforma de ese decreto que mide las listas de espera. Le dijimos que quedaba trabajo técnico por hacer, pero decidió dar una patada hacia delante, como con el Estatuto Marco, que es el mayor conflicto que ha creado por no escuchar a los gobiernos autonómicos. Por mayoría absoluta no aceptamos ese proyecto porque no está concluido y hay que hacer las cosas bien. No puedes ir hacia delante con una norma con un montón de fallos y que, además, no incluye ninguna actuación para mejorar las listas de espera. ¿Para qué quieres cambiar la forma de medir?
Matute destaca «lo mucho que hay por hacer» al frente del ministerio de Sanidad
– Aunque esté de acuerdo en que hay que cambiar esa forma de medir las listas de espera, ¿teme que la ministra quiera hacer de ese decreto algo que de alguna forma perjudique a Madrid para que parezca que tiene peores listas de espera?
– Quieren el relato. El relato sectario de confrontación política, porque, realmente, ese real decreto no nos puede perjudicar, porque los técnicos están trabajando para que todas las comunidades midamos de una forma equiparable. Nosotros publicamos mensualmente las tres listas, somos la única comunidad que lo hace, además con datos auditables.
– ¿Qué balance hace de Mónica García al frente del Ministerio de Sanidad?
– No ha gestionado. Desde que llegó ha hecho de candidata a la OMS, al Frente Amplio y ahora a Madrid. Eso le ha apartado de gestionar para todos los españoles. Sólo ha aprobado una ley, la de salud pública que viene de la época de Carolina Darias. Quiere poner de director de la Agencia de Salud Pública a Fernando Simón. Lo único que ha sacado como reales decretos es la evaluación tecnológica y fijar precios para algunos medicamentos. Ha abierto el mayor conflicto de la historia, el Estatuto Marco, por legislar de una forma precipitada. Está cómoda en las huelgas. Ese es su legado, traicionar a la medicina y a los médicos. Será recordada como la peor ministra de la historia, que ha traicionado a sus compañeros.
Fátima Matute, durante la entrevista con El Debate
– ¿Le gustaría ser ministra en un futuro?
– Mi vocación de servicio es mejorar la sanidad y ahora mi ocupación es mejorar la sanidad madrileña y ayudar en lo que pueda a la persona que suceda a Mónica García. Lo bonito es que va a tener mucho margen de mejora. No creo que sea yo esa persona, creo que no. Pondré a su disposición todas las iniciativas y a todo mi equipo y eso hará que la salud de Madrid mejore.
– ¿Qué cree que debería hacer Alberto Núñez Feijóo con las leyes del aborto y la eutanasia si llega a presidente del Gobierno?
– Eso no es competencia de la Comunidad de Madrid. Desde luego en Madrid abogamos por la vida. Cada vida es preciosa e insustituible desde el primer momento de la concepción hasta el último suspiro. Lo que hacemos en Madrid es trabajar en los planes de natalidad y maternidad, ayudar a la mujer a que no se sienta sola y evitar los embarazos no deseados, que son la causa de un altísimo porcentaje de los abortos. En la Comunidad de Madrid creemos que el aborto tiene que ser seguro, legal y poco frecuente, hay que trabajar para que sea poco frecuente. En el Gobierno de España lo utilizan como mantra, no les interesan las mujeres, invierten diez veces más en campañas por el aborto que en ayudar a los padres. En eso es en lo que vamos a trabajar, igual que en el final de la vida.
Es muy importante lo que estamos haciendo, por ejemplo, con los enfermos de ELA. Ellos lo que nos piden es no sufrir y no ser una carga, por lo que hay que darles opciones, opciones de vivir, como en el centro diurno del Hospital Enfermera Isabel Zendal. Muchos de ellos decidían morir porque no querían ser una carga para la familia, pero ahora la Comunidad de Madrid aporta soluciones.
– ¿Por qué cree que tiene tanto empeño el Gobierno en fomentar el aborto y la eutanasia en lugar de, como ha mencionado, tratar de evitar los embarazos no deseados o mejorar la calidad de vida de enfermos y mayores para que no prefieran morir?
– Es un Gobierno de cultura de la muerte. Cogen mantras y los utilizan para crear polémicas y que la gente no hable de las joyas de Zapatero o de por qué hay una invasión en Ceuta de la que nadie se ocupa. Tratan de desviar el foco de lo importante.
La consejera de Sanidad asegura que no habrá «listas negras» en Madrid
– ¿Va a poner Madrid en marcha el registro de objetores al aborto que le exige la ministra de Sanidad?
– Mis compañeros sanitarios pueden tener claro que en Madrid vamos a defender su derecho constitucional a la objeción de conciencia. No va a haber listas negras, no se va a perseguir a quienes practican abortos ni a quienes no los practican. Desde luego, aquellos objetores que ejerzan su derecho libremente, nunca van a ser perseguidos y nunca van a tener que tener miedo de pensar que por querer hacer la ministra una lista van a poder ser contratados o no contratados. Eso puedo asegurar que en Madrid, con la Constitución en la mano, lo vamos a defender.
– ¿Hay alguna novedad sobre la investigación abierta de lo ocurrido con las listas de espera en el Ramón y Cajal?
– No, sigue el proceso administrativo. El expediente está en recursos humanos y se está tratado con la equidad que merece. Cuando concluya, tendrán la información correspondiente. En ningún momento vamos a coartar la libertad de ningún profesional para denunciar aquello que considera que es erróneo y que presente todas las pruebas que correspondan, pero las debe presentar dónde y cómo debe hacerlo. Y estaremos en contra de todos aquellos que, por intereses espurios y personales, intentar manipular, no sólo a la sanidad madrileña, sino el trabajo de sus compañeros.