El portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Madrid, Javier Ortega SmithEuropa Press

Los pilares de Ortega Smith en Madrid: de su defensa del Valle de los Caídos a su lucha contra las zonas de bajas emisiones

Como portavoz en el Ayuntamiento ha propuesto iniciativas aplaudidas por los madrileños

Javier Ortega Smith ya forma parte de la vieja guardia que Vox ha expulsado de su ejecutiva. Uno de los fundadores del partido ya solo le queda la portavocía en el Ayuntamiento de Madrid. En los últimos meses, la relación entre él y su partido se había deteriorado y este movimiento ha puesto fin a su puesto en la alta cúpula de la formación de Santiago Abascal. Como portavoz en el Consistorio madrileño, Ortega Smith ha puesto encima de la mesa varias iniciativas apoyadas por los madrileños.

Su actividad política en Madrid ha estado centrada en cuestiones como la seguridad ciudadana, la movilidad urbana, la gestión municipal y la defensa de determinados valores históricos y culturales, entre los que destaca la protección del Valle de los Caídos.

Uno de los ejes principales de su labor ha sido la seguridad, un asunto recurrente en sus intervenciones en el Pleno y en las comisiones municipales. Ortega Smith ha denunciado de forma reiterada el deterioro de la convivencia en algunos barrios de la capital.

Reclamando un refuerzo de los medios humanos y materiales de la Policía Municipal y un mayor respaldo institucional a las fuerzas de seguridad. Desde Vox, ha sostenido que Madrid necesita una política firme frente a la delincuencia y las bandas juveniles, alejándose de enfoques «permisivos».

En materia de movilidad, una de sus mayores banderas, el portavoz de Vox ha sido uno de los principales críticos de las políticas de restricciones al tráfico impulsadas en los últimos años por José Luis Martínez Almeida y su Madrid 360, el antiguo Madrid Central de Manuela Carmena.

El portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Madrid, Javier Ortega SmithEuropa Press

Ortega Smith ha defendido un modelo alternativo que priorice la libertad de circulación y reduzca lo que considera una presión excesiva sobre los conductores mediante sanciones y limitaciones.

En este contexto, su grupo ha solicitado en varias ocasiones la retirada o anulación de multas derivadas de zonas de bajas emisiones y otros dispositivos, a los que ha acusado de tener un carácter fundamentalmente recaudatorio.

Otro de los frentes destacados ha sido el urbanismo y la gestión de infraestructuras municipales. Ortega Smith ha exigido responsabilidades políticas por proyectos controvertidos, como instalaciones de limpieza o emergencias ubicadas en zonas residenciales.

Así, ha reclamado el cumplimiento estricto de las resoluciones judiciales y una mayor atención a las demandas vecinales. Estas iniciativas han buscado, según Vox, poner el foco en la transparencia y en la defensa de los intereses de los barrios afectados.

En el ámbito económico y social, el portavoz municipal de Vox ha participado activamente en el debate sobre vivienda y gasto público, defendiendo una reducción de lo que considera gastos superfluos de la administración local y apostando por políticas que faciliten el acceso a la vivienda.

El portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Madrid, Javier Ortega SmithEuropa Press

Más allá de la gestión estrictamente municipal, Ortega Smith ha utilizado su papel institucional para librar batallas de carácter ideológico y cultural, una de las más significativas en torno al Valle de los Caídos.

El dirigente de Vox ha sido uno de los principales defensores de la conservación del conjunto monumental y de su basílica, oponiéndose a los planes de resignificación impulsados por el Gobierno central.

En sus intervenciones, ha denunciado lo que considera un intento de «revisión sectaria de la historia» y ha reclamado respeto para un lugar que, a su juicio, forma parte del patrimonio histórico y cultural de todos los españoles.

Esta defensa del Valle de los Caídos se ha integrado en un discurso más amplio contra las políticas de memoria democrática, que Ortega Smith ha calificado en diversas ocasiones como una fuente de división social.

Desde el Ayuntamiento, ha instado a centrar los esfuerzos institucionales en los problemas cotidianos de los madrileños, evitando –según su planteamiento– la instrumentalización política del pasado.