Imagen de recurso de un portero de discotecaiStock

Los aforos de seguridad de los locales de ocio de Madrid son un 84 % superiores a los fijados por el Ayuntamiento

Dicha solución debería pasar por el establecimiento de parámetros objetivos para el cálculo de los aforos, basados exclusivamente en criterios de seguridad

La campaña de cierres y sanciones económicas impulsada por la Agencia de Actividades, dependiente del Área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid ha generado un conflicto de gran envergadura con el sector del ocio y la hostelería. Ante esta situación, la Plataforma por el Ocio denuncia la falta de respuesta del consistorio y el progresivo empeoramiento de una crisis que sigue sin resolverse.

En este escenario, el sector ha decidido intensificar su estrategia comunicativa con el objetivo de poner de relieve las incoherencias existentes en la asignación de aforos de licencia, establecidos de manera discrecional por el Ayuntamiento, sin atender ni a la capacidad real de evacuación ni a las condiciones objetivas de seguridad de los locales.

Con el fin de reforzar su denuncia frente a una política sancionadora que considera injusta –basada en supuestas superaciones de aforo que no guardan relación con el nivel real de seguridad–, el sector ha elaborado, a modo ilustrativo, una tabla comparativa.

En ella se reflejan las diferencias entre los aforos de licencia otorgados por el Ayuntamiento de Madrid y los aforos de seguridad de los establecimientos, calculados por técnicos especializados e incluso por la propia Agencia de Actividades, atendiendo a criterios técnicos objetivos como la evacuación y la seguridad.

Esta tabla pone de manifiesto la desproporción e injusticia derivadas de la actual gestión de los aforos por parte del Área de Urbanismo, así como la gravedad de una situación que exige una solución inmediata.

Dicha solución debería pasar por el establecimiento de parámetros objetivos para el cálculo de los aforos, basados exclusivamente en criterios de seguridad, y por la revisión integral de los aforos de los locales situados tanto en el Distrito Centro como en las distintas zonas de protección acústica de la ciudad.

A partir de una muestra representativa de establecimientos de ocio y hostelería de Madrid, el análisis evidencia una brecha significativa entre el aforo autorizado por licencia y el aforo de seguridad, entendido este último como la capacidad real de evacuación. En concreto, el aforo medio de licencia de los locales analizados se sitúa en 329,13 personas, mientras que su aforo de seguridad alcanza una media de 604,7 personas.

Estos datos indican que el aforo de seguridad supera en un 84 % al aforo autorizado, lo que demuestra que rebasar el límite fijado por licencia no implica, en ningún caso, un riesgo para las personas, dado que la capacidad real de evacuación prácticamente duplica dicho límite. De hecho, en el 60,8 % de los establecimientos analizados, el aforo de seguridad es más del doble que el aforo de licencia, llegando en algunos casos a superar este último en un 213%.

La diferencia resulta aún más acusada en los locales de menor tamaño, aquellos con un aforo de licencia inferior a 100 personas. En estos casos, la divergencia media alcanza el 250,7%, ya que el aforo autorizado es de 63,1 personas frente a una capacidad real de evacuación de 158,2 personas.

Asimismo, en el supuesto más habitual –locales con un aforo de licencia fijado en 400 personas–, la capacidad real de evacuación asciende a 810 personas, lo que supone un incremento del 202,5 % respecto al aforo autorizado.

Ante esta realidad, las asociaciones empresariales del ocio y la hostelería de Madrid reiteran su denuncia frente a una situación claramente injusta, derivada de la enorme diferencia entre el aforo de licencia y el aforo de seguridad. Consideran especialmente grave que se aplique con el máximo rigor un régimen sancionador a establecimientos acusados de poner en peligro la seguridad de las personas, cuando los datos técnicos demuestran lo contrario.

Resulta incomprensible que continúen acumulándose expedientes sancionadores que desembocan en cierres y multas desproporcionadas, capaces de arruinar negocios sin una causa objetiva que los justifique. Esta dinámica castiga de forma especialmente dura a las pymes del sector del ocio, la restauración y los espectáculos, y provoca, además, un grave daño a la imagen de Madrid como ciudad.